Marnie Minervini (Susan Sarandon) y Lori (Rose Byrne) dejan un mensaje sobre la belleza de una relación madre-hija. | Fuente: Sony

Marnie Minervini habla hasta por los codos. Mete las narices donde no le corresponde y hurga en la vida de los demás. Esta es la descripción del personaje principal de Una madre imperfecta, película protagonizada por Susan Sarandon.

Se trata de una mujer que ha quedado viuda y hereda la fortuna de su esposo, vive cómodamente en un departamento ubicado en la costa Oeste de Los Ángeles, conduce coches sofisticados y no tiene la necesidad de trabajar para pagar ciertos lujos, como la organización de una boda y su posterior fiesta a bordo de un barco de la marina.

Esta madre de Nueva Jersey parece tener la vida asegurada. Si bien está bien entrada en sus sesenta, aún posee un atractivo capaz de sorprender a cualquier hombre; sin embargo, mantiene una relación complicada con su neurótica hija. Desde el inicio de la película veremos a la señora Minervini enviándole mensajes de texto, llamándola o visitándola de manera muy insistente; en un comportamiento que nos recuerda al de una madre hispana, que por lo general, no es bien visto por el público estadounidense.

No obstante, las continuas llamadas a su hija Lori se vuelven una verdadera molestia, cuando decide comprarse un iPhone. Como si fuera una millennial, la señora Minervini convierte a su teléfono en una extensión de su cuerpo, a tal punto de volverlo (casi) un protagonista más del filme, pues la veremos interactuar con el aparato a lo largo de toda la cinta.

Tráiler de 'Una madre imperfecta', película protagonizada por Susan Sarandon | Fuente: Sony

Una madre imperfecta tiene una constante vinculación con el pasado que se hace evidente en sus personajes, y en escenas claves que aportan a la película una atmósfera de nostalgia o añoranza por el ser querido que ya no está. Precisamente, uno de los primeros datos que arroja el guion acerca de Marnie Minervini es el referente a su viudez, y a la herencia que le dejó su esposo. Sin ir muy lejos en el parentesco familiar, encontramos a una Lori devastada por el rompimiento con su novio, y mucho más dolida por la ausencia de su difunto padre.

Finalmente, en el aspecto visual, la directora Lorene Scafaria recurre de manera constante al uso de planos detalle, para mostrar fotografías antiguas que son parte del decorado de las casas. Casi al final de la película recrea un almuerzo familiar entre Marnie y los hermanos de su esposo, en una escena en donde se le ve sentados alrededor de una mesa conversando entretenidamente, mientras aparecen los primeros planos de las fotos colgadas en la pared, unas manos que se estrechan sobre el mantel con cubiertos, y los acercamientos a las expresiones faciales de los comensales. Estos guiños no son otra cosa que un recurso narrativo que nos evoca a la tradición y al pasado.

Ciertamente, el perfil de una protagonista que abruma con su sola presencia, que busca con insistencia ser parte de la vida de quienes la rodean con una postura de madre sobreprotectora, y que habla sin parar; podría resultar estresante para cualquiera; sin embargo, Susan Sarandon, con una actuación firme y que no conoce de alteraciones, hace de Marnie Minervini un personaje simpático que arranca más de un sonrisa de manera espontánea.

La película deja un mensaje sobre la belleza de una relación madre-hija. Y la actitud de Lori hacia su madre cambia debido a esa insistencia de estar presente en todos los aspectos de su vida.


Recomendación:

Es una película ideal para invitar a mamá al cine. Sospecho que, a manera de terapia, este filme puede ayudar a fortalecer la relación entre una madre y su hija.

Calificación: 7.5

¡Mira aquí la cartelera!

Marnie Minervini decide comprar un iPhone y entabla una amistad con Freddy (Jerrod Carmichael). | Fuente: Sony
Marnie Minervini también empieza a frecuentar a las amigas de su hija Lori. | Fuente: Sony
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