11 razones para viajar sola cuando tienes roto el corazón

Viajar te hace abrir los ojos y ver la vida de una forma diferente.

Viajar te da poder y te hace más libre

A veces sentimos como si nuestro corazón realmente estuviera roto. Si una habla de este tema, todos piensan en una decepción amorosa, pero a veces la razón es que un amigo o familiar te ha decepcionado o has experimentado la muerte de alguien cercano. Justamente, cuando sientes que te has derrumbado, es el momento para empezar de cero, recoger tus partes rotas y volverlas a juntar para armarte de nuevo, más fuerte que antes.

Una de las mejores formas de hacerlo es viajando. Cerca, lejos, a otra ciudad, a otro país, no importa dónde, pero debes irte, porque perderte es una oportunidad para encontrarte.  Estas son algunas de las razones por las que debes tomar tus maletas y viajar cuando tienes el corazón roto.

Descubrirás cosas que nunca imaginaste ver.

1. Descúbrete. No hay forma más increíble para saber hasta dónde eres capaz de llegar que estando sola. Te da tiempo para conectarte contigo y disfrutar cada momento; te vuelves capaz de conocer todos tus límites, empiezas a disfrutar del silencio y de las cosas más simples de la vida. Empieza a descubrir tus defectos, manías, virtudes y todo aquello que te hace única. Repotencias tu paciencia, te vuelves más valiente, te haces más fuerte sin notarlo porque en el camino serás tú y nadie más.

2. Adiós rutina. Más lejos, más aventuras. Muchas veces el miedo, la rutina o sentir que tienes todo bajo control, te quita las ganas de moverte. Recuerda, no eres un árbol y no tienes raíces para quedarte en un solo lugar. Muévete, mientras más lejos, mejor. Cuando lo hagas te darás cuenta que el mundo está lleno de cosas hermosas esperando por ser descubiertas y solo podrás hacerlo si sales de tu zona de seguridad.

3. Nuevos compañeros. Cuando decides irte sola, en el camino te por seguro que encontrarás a gente maravillosa que, tal vez, esté pasando por lo mismo que tú. Hablar con personas que no conoces te hace más fuerte y te enriqueces, ves otras realidades y ves que tus problemas no son tan grandes como piensas. 

Te encontrarás a ti misma.

4. Hora de aventura. La vida es un libro en blanco que vas pintando con cada nuevo experiencia, cuando viajas tienes la oportunidad de llenar cada hoja con aventuras que se convierten en hermosos recuerdos. Cuando viajas experimentas todo el tiempo en cada paso que das. El recorrido te hace tener una visión diferente de cada situación y te vuelves (sin notarlo) mucho más valiente y capaz de aceptar nuevas aventuras.

5. Superpoder. Cuando estás sola descubriendo el mundo, eres tú la única que puede salvarte a ti misma. Tienes que ser tu propia superhéroe, porque nadie más va hacer nada por ti. Tienes que actuar bajo presión muchas veces para solucionar problemas (grandes o pequeños). Superarás tus límites y tomarás mejores decisiones.

6. Chica responsable. Cuando viajas sola te haces más responsable, porque nadie hace nada por ti. El camino lo armas según tus decisiones, te haces cargo de tus actos por más mínimos que sean.

Lejos de la tecnología, te reconectarás con las cosas importantes.

7. Sin miedos. Todos vivimos diariamente con nuestros propios demonios, esos mismos que nos impiden seguir avanzando y nos detienen para lograr lo que queremos (en cualquier ámbito). Cuando estamos rodeadas de gente los bloqueamos, pero no los enfrentamos, pero cuando viajas sola tienes que convivir con ellos de verdad y así lograr sacarlos de ti, lo que te permite crecer y sanarte.

8. Un nuevo-viejo amor. Cuando estás lejos de casa en un lugar extraño, sin nadie que te conozca, valoras más a las personas que te aman y que amas. Aprendes a valorar el hecho de tener a gente maravillosa en tu vida, que siempre ha estado a tu lado. A todos aquellos que han hecho hasta lo imposible por verte feliz y que sientes cerca a pesar de que estén a kilómetros de ti. Tus amigos y familia de pronto adquieren un significado diferente.

9. El mundo cambia. Cuando empiezas a recorrer otros caminos, inevitablemente cambias. Eso te ayuda a ver el mundo de una forma distinta. No eres más la misma y eso te da poder. Empiezas a ver lo hermoso del planeta en el que tenemos la suerte de vivir. Cada lugar que recorres es una ventana para ver nuevas culturas, paisajes y conocer gente nueva que aporta más a tu vida. Si antes la rutina te impedía ver lo asombroso de la naturaleza, ahora agradeces el hecho de vivir para poder disfrutar los pequeños y grandes detalles.

Volverás a aprecias cosas tan sencillas como el silencio y el viento en el rostro.

10. PAZ. Cuando viajas y logras encontrarte a ti misma, empiezas a entender que el silencio y la soledad son necesarias. Mejor aún, cuando vas a un lugar alejado lejos de la terrible señal de internet, te desconectas de la tecnología y te reconectas con lo que te rodea.

11. La amiga Soledad. Cuando estás sin nadie alrededor aprendes a disfrutar todo: el silencio, el viento en tu cara, las hojas cayendo, las largas caminatas que hacen que los pies te duelan y a la vez te empoderan. Entiendes, por fin, que no hay nadie en el mundo que te haga más feliz que tú misma. Cuando viajas sola, te haces más fuerte, valiente, te curas, te encuentras y entiendes que todos en la vida son solo momentos, que tú decides cómo afrontar cada situación.

El mundo se volverá tu casa y volverás al punto de partido siendo una personas nueva y mejor.
¿Qué opinas?