Crítica | GLOW: las mujeres aprenden a luchar

La primera temporada, inspirada en el antiguo programa de lucha libre,ya se puede ver en la plataforma online. Nostalgia ochentera y poder femenino.

Título original: GLOW| Creadoras: Liz Flahive y Carly Mensch | Año: 2017 | Duración: 10 episodios. | Fuente: Netflix

GLOW (Gorgeous Ladies of Wrestling) era un divertido programa de lucha libre entre mujeres. Muchos recordarán haberlo visto por primera vez en la TV de los ochentas, y seguir allí las peleas de la Montaña Fiji, Tina Ferrari o la Hija del Granjero. La nueva serie de Netflix ha tomado la esencia de ese show, pero con el fin de hablar de un tema más grande: cómo un grupo de mujeres asume el protagonismo de sus vidas en un mundo de hombres que las ha relegado a roles secundarios.

La serie es una crítica a los estereotipos que han aceptado representar las mujeres para poder encajar en la sociedad. La protagonista de GLOW es Ruth (Alison Brie), una actriz sin suerte para conseguir trabajo y que, sin nada que perder, decide ir a un casting que busca a las integrantes de un poco convencional programa de TV. Esta primera temporada trata de cómo estas mujeres -con sus debilidades y torpezas-deben entrenarse para sacar adelante la grabación del primer programa, congeniar entre ellas, y aprender a luchar y caer (no solo en el ring).

Como sucede con Orange is the New Black, otra serie de Netflix con elenco femenino, GLOW tiene tanto de drama como de comedia y su desarrollo se basa en la generación de rivalidades, celos y complicidades. Vemos a mujeres tratando de ser aceptadas, de recomponer una familia o no dejar pasar la oportunidad que nunca tuvieron.

La serie aprovecha muy bien dos temas claves de la lucha libre: contar una historia emocionante en el ring y desarrollar un personaje. Ruth y sus compañeras entienden que la lucha libre es un espectáculo y que deben construir una nueva identidad, un personaje de ficción, una máscara que les ayude a superar la frustración y el miedo. De lo que se trata es de ganar batallas personales sin dejar de pasarla bien.    

Los nombres de las luchadoras de la serie no son los mismos del viejo programa de TV, pero están inspirados en algunas de ellas. Hay por supuesto una americana y una rusa enfrentadas, porque estamos en los ochentas (con soundtrack de la época incluído), se respira aún la Guerra Fría y es lo que enfada y anima al público. Los espectadores se sorprenderán con una gran referencia al Perú.  

Aunque la historia principal de la serie es la del conflicto que nace entre Ruth y su mejor amiga Debbie (Betty Gilpin), y cómo esta pelea se traslada al ring, las historias de los otros personajes también se siguen con interés. Un logro de la serie es que en apenas 30 minutos por episodio los varios personajes, aunque sean secundarios, no quedan minimizados. Quizá el más complejo y excéntrico de ellos sea el jefe de la chicas, Sam Sylvia (interpretado de gran forma por el comediante Marc Maron), un director de películas de terror serie B ya en decadencia, quien espera que realizar GLOW le sirva como trampolín para financiar su próxima película. En él están esa mirada sexista, autoritaria, prejuiciosa, de un tipo rudo que nos hace recordar por qué la lucha de las chicas de GLOW se mantiene vigente.

En el elenco solo Kia Stevens (Kharma en WWE) fue una luchadora en la vida real. El resto de actrices fue entrenado por el luchador Chavo Guerrero Jr. | Fuente: Netflix
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