Crítica | Wik: las horas vacías

Esta nueva cinta peruana es el retrato de una generación estancada en la rutina. Una mirada diferente en el cine nacional.

Título original: [wi:k] | Director: Rodrigo Moreno del Valle | Año: 2016 | Duración: 78 minutos. | Fuente: Arrebato Cine

Wik (estrenada como [wi:k]) es una película sobre un grupo de amigos que no tiene nada qué hacer, que matan el tiempo repitiendo rutinas o volviendo siempre a los mismos gestos y conversaciones. Los tres amigos interpretados por Jean Phil Arrieta (Andrés), Pedro Pablo Corpancho (Zapa) y Piera Del Campo (Sandra) pasan una semana cualquiera de verano, entre cigarrillos y 'chambas' eventuales, esperando que pronto llegue el día de su suerte. En sus vidas, como en Lima, parece ser siempre un aburrido domingo por la tarde.

Hay varias películas relevantes que cuentan una historia de amigos en las que aparentemente no pasa nada.  Están por ejemplo, Slacker, de Richard Linklater, y Extraños en el Paraiso, de Jim Jarmush,  ambas muy influyentes en el cine independiente de EE.UU. en los años noventas  y un puñado de cintas que encajan en el movimiento 'mumblecore', historias sobre veinteañeros detenidos frente a las responsabilidades de la vida adulta. Mientras que en Latinoamérica destacan la uruguaya 25 Watts o las mexicanas Temporada de Patos, Lake Tahoe y Güeros. Son cintas con un ahorro de recursos tanto en su costo como en su propuesta estética y narrativa.  En estas películas hay un humor muy fresco que nace de situaciones cotidianas, muy naturales, que parecen espontáneas. Tienen personajes que construyen una relación sólida a partir de sus diferencias, pero también son cómplices porque les gusta aburrirse juntos.

Bueno, todo esto que es el molde de un tipo de película está en Wik. Y tiene varios aciertos, en especial en su primera mitad. El director y guionista Rodrigo Moreno del Valle perfila de buena forma a sus personajes, los sentimos cercanos, y su intimidad de horas vacías no es triste, sino contagiosa y buena onda.

La estructura de la película está definida por lo que ocurre en cada día de la semana y es un viaje por los espacios de la clase media que vive con lo justo, por la Miraflores que no se modernizó, por lugares que se estancaron en el tiempo. Es un retrato de esa Lima de luces de neón que colorean la noche, pero que de día es lúgubre y opaca. Una ciudad en la que solamente se pasa el rato, 'lateando' por Risso y Arenales, viajando en buses llenos, visitando bares, chifas y hostales. En ese sentido, Zapa, Andrés y Sandra son personajes a la medida de su ciudad.

Wik se vuelve menos interesante cuando quiere resolver cosas de manera más convencional, cuando aparece un conflicto relacionado con un trabajo que Zapa y Andrés no cumplen. Un par de matones los amenazan y  tienen que buscar una solución, pero la forma de salir del embrollo pone a la película en otra dirección, ya no se siente fresca y libre sino con muchas pautas como si se pusiera una ajustada camisa.  

Incluso este dilema debería poner en peligro la amistad de los tres personajes, confrontar sus sentimientos o cuestionarse si van a seguir viviendo así, a la deriva. Y aunque hay algunos momentos que parecen indicar que se tomará esa ruta, el guion cede poco tiempo para desarrollar estos temas. Como si se quisiera que llegara ya el domingo, que la semana acabe, para que el lunes se comience de cero otra vez.

La película se estrenó el año pasado en el festival BAFICI (Argentina) y también se proyectó en el Festival de Cine de Lima. | Fuente: Arrebato Cine
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