Para ser un gran coleccionista tienes que ser un sin vergüenza y ensuciarte las manos

Si entraste aquí estoy seguro que fue por el título de la nota, la cual luego de leerla estoy seguro que compartirás mi opinión.

El Museo de Saint Seiya en el distrito de San Luis (Lima, Perú) | Fuente: El Cuarto de Seiya

El otro día me hicieron una entrevista y mientras acomodaban todo, me ponían el micro y ponían las luces, el reportero me decía “tú debes ser millonario para haber conseguido todo esto” (mirando las figuras). Terminó diciendo “¡Wow! ¿cómo conseguiste esto? Debes tener muchos contactos en televisión” (señalando la programación de 1995 donde salía Saint Seiya en la TV).

Mientras me ponían algo de maquillaje, ya que esas luces te achicharran la cara, le respondí que no era millonario. Al contrario, hay temporadas que ando ajustado de dinero. Pero lo que sí soy es un sin vergüenza y me ensucio las manos. Al instante me tomaron más atención y me dijeron casi en coro “¿Cómo es eso?” (mientras prendían, sin que me dé cuenta, la grabadora).

Les expliqué con un par de anécdotas. La primera que me convirtió en un sin vergüenza fue 1998, cuando ya casi nadie hablaba de Saint Seiya. Recuerdo que fui a canal 4 con un amigo para que nos puedan grabar los capítulos en VHS de la serie. Mi amigo se moría de vergüenza de entrar al canal, hablar con el jefe de programación y explicarle lo que queríamos. En ese momento perdí la vergüenza y me convertí en un sin vergüenza. Entré a su oficina, le expliqué todo y a las semanas me dio las cintas. Ya siendo un fan sin vergüenza me fue más fácil llamar al extranjero en inglés y pedir cosas, hablar con los “mayores” de las tiendas y conseguir figuras a buen precio que las sacaban de almacenes para remate.

Todos me dieron la razón y me preguntaron: “¿Y por qué tienes que ensuciarte las manos?”. Les comenté que esa programación de 1995 que señaló el reportero la busqué en una tienda de revistas usadas en el centro de Lima hace muchos años. Recuerdo que moví unas 100 revistas llenas de polvos y cucarachas, para al final encontrar el tesoro que ahora cuelga del museo. Salí con las manos muy sucias.

Como ven, si quieres ser grande en algo debes ser un sin vergüenza y ensuciarte las manos: perder el miedo a demostrar tu afición y esforzarte siempre. Nada cae del cielo sin eso. Créeme que puedes llegar a ser el mejor del mundo en lo que te apasiona si no olvidas lo que te he contado.

Les dejo el fanpage de El Cuarto de Seiya por si tienen algún pedido o duda. Finalmente, los invito al Museo de Saint Seiya donde estoy presente todos los fines de semana. 

Y tú, ¿has sentido el poder del cosmo? 

¡Nos leemos!


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