Call of Duty: WWII está disponible para las plataformas PlayStation 4, Xbox One y PC. | Fuente: Activision

Activision cumple con tu tradición anual de traernos un nuevo Call of Duty. En esta oportunidad, el trabajo quedó en manos de Sledgehammer Games, que antes ya estuvo a cargo de Advanced Warfare y Modern Warfare 3. Así que no estamos ante ningunos improvisados.

La entrega de este año significa el retorno de la franquicia a la Segunda Guerra Mundial tras casi una década de guerras modernas y conflictos futuristas. La saga necesitaba un reinicio, y Activision consideró necesario volver a las raíces.

¿Pero este juego es el reinicio que la saga necesitaba? Tras haber culminado la campaña y dedicarle bastantes horas al modo multijugador, creo que puedo ensayar una respuesta. Sin más, los invito a leer mi análisis de Call of Duty: WWII (PlayStation 4, Xbox One y PC).

Call of Duty: WWII llegó al mercado el pasado 3 de noviembre. | Fuente: Activision

Lo bueno
La campaña propiamente dicha la comentaré más adelante, pero quería destacar algunos puntos que sí consideré positivos durante esta modalidad. Por primera vez en años (más de una década), tenemos de vuelta los kits de curación: no más cura automática.

Este cambio hace que la campaña sea estratégica, ya que deberás administrar bien tus kits de curación. Ya no podrás salir a lo loco a matar a los enemigos, para luego quedarte escondido mientras recuperas tu salud.

Tus compañeros de pelotón ahora tienen más importancia. No solo pelearán a tu lado, sino que tendrán a su disposición kits de salud, munición, granadas y hasta te asistirán marcando a los enemigos. Todo gracias a comandos sencillos y bastante intuitivos.

Dentro de la campaña también se presentaron situaciones interesantes, como secciones en las que controlamos un tanque o batallas aéreas. Me agrada este tipo de variantes, pero lamento sobremanera que no se hayan replicado en el multijugador.

El apartado artístico del juego es notable, un fiel reflejo de la Segunda Guerra Mundial. En WWII, repasaremos las campañas de la última parte del conflicto, desde el mítico Día D hasta la Batalla del río Rin. Se nota que ha habido dedicación por parte del estudio desarrollador.

Los efectos de sonido y la banda sonora son sobresalientes, en especial los primeros. Las piezas musicales me parecieron acertadas y acorde con la temática del juego, pero se me hicieron repetitivas. Algo más de variedad hubiera sido bienvenido.

Tal como pasó con Infinite Warfare, WWII hace gala de unas cinemáticas asombrosas, preciosistas, llenas de detalles. La representación de los rostros es abrumadora, con gestos realistas: de pensar que algún día este será el nivel del gameplay.

Tenemos un modo multijugador online que fue duramente criticado en sus inicios por problemas de expulsiones, desconexión, lag. Pero con el pasar de las semanas -parches de por medio- el juego ya es bastante estable, y en los últimos días casi no he tenido inconvenientes.

De este apartado también hablaré más adelante, pero quiero destacar la inclusión de las unidades, cada una con sus propios beneficios, ya que estandariza el multijugador. De esto ya hablé en el post sobre la beta cerrada (aquí el link), así que no vale la pena repetir nuevamente lo ya expuesto.

Finalmente, el siempre bienvenido modo zombi. Ahora con una pequeña campaña y con una gran novedad: los zombis aparecen de la nada. Más de una vez pegué un salto por algún no-muerto que saltó inesperadamente.

Para hacer este análisis, jugué muchas horas en el multijugador. | Fuente: Activision

Lo malo
La campaña de WWII trata de emular a la serie Band of Brothers (2001), presentándonos a los miembros de un pelotón durante el último tramo de la Segunda Guerra Mundial. El problema es que nunca llegamos a empatizar con estos personajes, ya sea porque están mal construidos o porque sus diálogos o las situaciones que tienen que afrontar no son nada convincentes.

Sledgehammer Games apela en demasía a los scripts, escenas que se ejecutan siempre de la misma manera independientemente de las acciones que realicemos. Es realmente bombástico y puede impactar al inicio, pero luego nos damos cuenta que todo está armado. En el campo de batalla podemos correr hacia un determinado punto y ‘disparar’ un script, que haga que los enemigos huyan. Sin disparar un solo disparo. Cosas así malogran la experiencia.

Aparte de esto, la campaña está plagada de situaciones tontas, inverosímiles, como alucinantes secciones de conducción -en la que deberemos ir de un pueblo a otro sorteando enemigos y tanques- o segmentos de infiltración absurdos, en los que la inteligencia artificial de los enemigos es nula.

Estamos ante el enésimo Call of Duty que recicla motor gráfico. Y esto acarrea los problemas de toda la vida: escenarios cerrados, lineales, animaciones faciales mejorables, elementos indestructibles. Los mismos problemas de la saga casi desde su concepción.

El nivel de dificultad del juego no es consistente. Como ya mencioné, tenemos secciones de infiltración decepcionantes, pero también tenemos tiroteos realmente injustos, en los que todas las balas van en nuestra dirección y en el que no contamos con el apoyo de nuestros colegas. Pareciera que todo depende de nosotros.

Hablemos del multijugador: fuera del reordenamiento de ventajas en las famosas unidades, no hay nada que me haga decir que estamos ante algo innovador en la franquicia. Tenemos las mismas opciones de toda la vida (duelo por equipos, todos contra todos, dominación, etc.), mapas pequeños que buscan la confrontación inmediata y se repiten taras, como el odioso quickscoping.

A estas alturas de la generación, ya es difícil encontrar un juego que no apele a las polémicas loot boxes. Y WWII no es la excepción. El modo multijugador tiene sus propias cajitas, que pueden ganarse subiendo de nivel y completando contratos (retos), pero también -y acá lo cuestionable- comprándolas con dinero real.

Si bien las cajitas incluyen, en su mayoría, cosas estéticas (uniformes, camuflaje para armas, gestos, etc.), también botan de tanto en tanto beneficios especiales, como potenciadores para el modo zombi o un lapso de tiempo en el que puedes ganar el doble de experiencia. Acá sí se presenta un problema, ya que alguien que paga tendrá la posibilidad de subir de nivel más rápido que uno que simplemente se dedica a jugar.

Me encantó la ambientación de la campaña, un acierto del equipo desarrollador. | Fuente: Activision

Lo feo
WWII se vende con un juego innovador en la saga, pero creo que por lo expuesto nos damos cuenta de que no lo es. De hecho, podemos decir que las dos principales novedades del juego (los Headquarters y el Modo Guerra) son inspirados en otros títulos.

Los Headquarters no son otra cosa que la torre de Destiny, en la que los jugadores puedes realizar acciones previas a las partidas multijugador, ya sea comprando objetos, realizando sesiones de práctica o desbloqueando logros. Tal vez lo único llamativo es que puedes jugar títulos de Atari (¡videojuegos en la trinchera!).

Y el Modo Guerra (en el que batallones deberán cumplir una serie de objetivos en un campo de batalla) viene inspirado directamente de Battlefield. Salvo que en la versión de Sledgehammer Games los mapas -que son pocos- son más reducidos.

Conclusión: WWII no es un mal juego. Pero tras casi una década jugando al Call of Duty, se nota que WWII es un cúmulo de ideas recicladas, de situaciones ya vistas, tanto en la campaña como en el multijugador. El principal problema de Call of Duty es su éxito: mientras siga vendiendo lo que vende, difícilmente querrá salir de la zona de confort en la que se encuentra y que le asegura, año a año, millones de copias vendidas.

Y ustedes, ¿ya jugaron Call of Duty: WWII?, ¿qué opinan del nuevo juego de Sledgehammer Games y Activision?

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