Horizon Zero Dawn se lanzó el 28 de febrero en exclusiva para PlayStation 4. | Fuente: PlayStation

Guerrilla Games se ha identificado por años con la saga Killzone, que si bien es un shooter cumplidor, tampoco es un imprescindible en el catálogo de PlayStation. Es por ello que en el E3 del 2015 sorprendió sobremanera que el nuevo proyecto de la desarrolladora holandesa esté alejado de la guerra entre la ISA y los Helghast.

Horizon Zero Dawn es llamado a ser uno de los buques insignia de PlayStation 4, y desde ya hay varios que lo postulan como Juego del Año. ¿Se merece tantos elogios? Tras haber jugados más de 70 horas (Platino de por medio), creo que puedo responder a esta interrogante. Los invito a seguir leyendo.

En Horizon Zero Dawn, hay cambios de día a noche que le dan variedad y vistosidad a la experiencia. | Fuente: PlayStation

Lo bueno
Uno de los pilares de Horizon Zero Dawn es su historia, la cual va enganchándonos poco a poco hasta una revelación que particularmente me dejó boquiabierto. El juego nos lleva a una suerte de Prehistoria en el futuro, en el que la protagonista, Aloy, emprende una búsqueda por conocer sus raíces, sus orígenes y -de paso- va descubriendo qué pasó en el mundo.

Me gustó mucho que el argumento reflexione sobre el rol autodestructivo del ser humano en el planeta. También es una abierta crítica a la religión y este afán del hombre por darle connotación divina a lo que -a priori- no encuentra explicación.

Aloy, como personaje, me parece excelentemente construido. Desde bebé -por razones desconocidas- fue una proscrita de su propia tribu, lo que la llevó a vivir exiliada en compañía de un mentor. Esto forjó a pulso la personalidad de la protagonista, que busca rebelarse del rol al que su sociedad le impuso. Y es precisamente esa lucha la que es el hilo conductor de todo el argumento.

La dirección artística es magnífica. Las selvas, montes, desiertos, se erigen sobre los restos de una antigua civilización que desapareció hace miles de años. La vegetación crece sobre restos de viejas urbes, la nieve por momentos deja ver tanques y coches destruidos, enterrados en la arena podemos ver antiguas viviendas. En contraste, las nuevas ciudades son cambiantes, llenas de detalles, vivas.

El principal atractivo de Horizon son las bestias mecánicas que debemos enfrentar. Hay de todo tipo y tamaño, la mayoría inspirada en animales prehistóricos. No solo su diseño es sobresaliente, sino que su sola composición -lleno de circuitos, placas, cables o bobinas que puedes desprender- es una muestra de lo que es capaz de procesar la PlayStation 4.

Acá me permito hablar del apartado gráfico, que bien puede colocarse entre los mejores exponentes de la consola de Sony. Los escenarios, la iluminación, el diseño de las máquinas, todo en este basto mundo tiene un nivel de detalle sorprendente. Aunque esto no escapa a que haya algunas cosas que se pueden mejorar (lo detallaré en la siguiente sección del análisis).

La banda sonora y los efectos de sonido son sobresalientes. Los monstruos ganan mucho ‘realismo’ -si cabe la palabra- gracias a la excelente reproducción de sus gruñidos, alaridos, quejidos. De igual manera, las piezas musicales son acertadas, destacando las que suenan cuando luchamos contra las máquinas.

Hemos avanzado bastante en el análisis y recién me permito hablar de la jugabilidad. Horizon es una fusión de varios géneros, ya que es una aventura de mundo abierto, con elementos RPG, con piscas plataformeras y sus toques de sigilo.

Tenemos también un árbol de habilidades variado, pero muy justito, que no nos da muchas opciones a especializarnos en un estilo de juego propio. Pero eso es lo que busca Horizon, que tanto el ataque por sigilo o el enfrentamiento cuerpo a cuerpo sean accesibles y de fácil dominio.

Otro elemento llamativo es el ‘crafteo’ de diversos elementos para mejorar nuestras armaduras y armas, pero también para ampliar la capacidad de llevar más munición, pócimas o brebajes para restablecer nuestra salud. En un principio da la impresión de haber cientos de cosas por conseguir, pero con el tiempo veremos que este mundo no es tan variado como pensábamos.

Horizon es un juego amplio. Aparte de la historia principal, hay muy recomendables misiones secundarias, con decenas de coleccionables por conseguir. Particularmente, invertí poco más de 70 horas para desbloquear todo, pero si solo vas por la historia principal fácilmente puedes terminar el juego en unas 20.

Invertí 70 horas en este juego, al punto de sacar el ansiado Trofeo de Platino. | Fuente: PlayStation

Lo malo
Si bien Horizon es un mundo vivo y cambiante, hay poca cantidad de animales ‘de verdad’. La fauna en el juego se puede contar con los dedos: jabalíes, conejos, zorros, mapaches, ratas, truchas, salmones, pavos y gansos. Eso es todo. Y en verdad es poco más que risible ver un pavo dando vueltas por el desierto o un jabalí pastando en la nieve.

Me costó adaptarme al control de Aloy. Sé que las comparaciones son odiosas, pero el control de Lara Croft en Rise of the Tomb Raider me pareció casi perfecto, muy intuitivo. Pero a Aloy la siento más ‘pesada’, con movimientos más lentos. De hecho, su tardía reacción para correr me costó perder la partida un par de veces.

Algo que sí no me gustó respecto al enfrentamiento con las bestias mecánicas es la inexplicable decisión de hacerlas extremadamente resistentes a los golpes cuando logramos tumbarlas. Me explico: en el fragor de la batalla podremos aturdir a las bestias mecánicas y quedarán a nuestra merced. Ahí tenemos dos opciones, darles un golpe fulminante o intentar controlarlas para que sean nuestras aliadas. Pero si en vez de eso decidimos seguir machacándola a golpes, estos casi no le afectarán.

En determinados momentos de la campaña (o de las misiones secundarias), tendremos diálogos en los que nos darán la posibilidad de tomar decisiones. Aloy puede afrontar una situación de forma reflexiva, comprensiva o hasta confrontacional. Lamentablemente, estas decisiones no cambian nada en el juego o en el devenir de la historia.

Muchas de las armas que vamos ganando desbloquean tutoriales, que básicamente nos muestran sus beneficios en combate. Normalmente te piden cosas básicas como “mata tres enemigos con esta arma” o “congela a cuatro máquinas con esta otra”. Lo malo es que nosotros tenemos que activar manualmente estas misiones en el menú para poder cumplirlas. De lo contrario, no contará el haber logrado los objetivos.

En la anterior sección, alabé los gráficos de Horizon. Sin embargo, esto no quiere decir que este apartado no tengas sus bemoles. Las expresiones faciales de los personajes durante los diálogos in-game son bastante mejorables, con gestos y muecas exageradas. No es algo tan grave como en Mass Effect Andromeda, pero igual creo que es una tarea pendiente de cara a una secuela.

Al ser un mundo abierto, el juego no podía estar exento de glitches. Una vez caí en un hueco del que no podía salir, otra me quedé atascado en un amasijo de fierros. También me topé con jabalíes flotantes o peces con físicas extrañas. Y, como se ve en la foto que acompaña este análisis, también encontré personajes que se traspasan entre ellos. Nada que rompa el juego o malogre la experiencia, felizmente.

Horizon es un juego sumamente accesible. Lo pasé en Hard, pero aún así no encontré un reto mayúsculo. Definitivamente a los jugadores más curtidos la recomendación es empezar en el nivel de dificultad más elevado, todo lo contrario será un paseo. Un bonito paseo, pero paseo a fin de cuentas.

El juego de Guerrilla Games no está exento de glitches. Acá uno que me topé durante mi juego. | Fuente: PlayStation

Lo feo
Lo que mencionaré ahora está relacionado con el nivel de dificultad al que hice referencia en la anterior parte del análisis. La inteligencia artificial de muchos enemigos, en especial de los humanos, merece una profunda revisión.

En batalla abierta, los enemigos vienen a lo loco a sabiendas que tienen todas las de perder. Y durante el sigilo, siguen patrones tan marcados, que es fácil emboscarlos. De hecho, en las misiones de infiltración, es clamorosa la poca pericia de los enemigos. No faltaron las veces en las que el rival se topó frente a frente con un aliado, pero no hizo nada. Simplemente, no lo vio.

Conclusión: Guerrilla Games me ha sorprendido sobremanera. El estudio holandés ha logrado desprenderse de la franquicia Killzone con un producto sobresaliente, que -si bien coge elementos de varios géneros- los sabe engranar muy bien. Horizon tiene algunos puntos por mejorar, pero sus aciertos son mayores. Lo recomiendo, imposible no divertirse con este juego.

Y ustedes, ¿ya jugaron Horizon Zero Dawn?, ¿qué opinan del nuevo juego de Guerrilla Games?

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