Lo bueno, lo malo y lo feo de Nioh

El blog Más Consolas analiza Nioh, lo nuevo de Team Ninja para PlayStation 4. ¿Ya lo jugaron?, ¿qué opinan de este juego?

Nioh tiene varios elementos de otros juegos, pero el título del Team Ninja se siente fresco, único. | Fuente: Team Ninja

Hace años que no invertía tanto tiempo en un videojuego. Empecé a jugar Nioh casi desde su estreno y se convirtió en una adicción. El nuevo título de Team Ninja ha llegado sin hacer mucho ruido y, pese a ello, es desde ya un merecido candidato a juego del año.

El desarrollo de Nioh se remonta a la década pasada, específicamente al 2004, cuando el Team Ninja intentó adaptar Oni, un (inconcluso) guion del director Akira Kurosawa. El trabajo no llegó a buen puerto y, pasados los años, se tuvo que replantear todo y prácticamente reiniciar desde cero.

¿Fue lo mejor que le pudo pasar a Nioh? Los invito a seguir leyendo este análisis.

Se puede jugar en cooperativo, pero la real experiencia se siente jugando en solitario. | Fuente: Team Ninja

Lo bueno
Sin duda, las bases de Nioh descansan sobre su monumental apartado jugable. Team Ninja ha cogido elementos de varios juegos y los ha sabido adaptar magistralmente. Desde los primeros minutos, puedes notar estos detalles, pero a medida que avanzas te darás cuenta que la desarrolladora japonesa le ha puesto su propio toque.

De arranque, se ve la inspiración en la saga Dark Souls, en el modo de juego, en la distribución de los puntos de guardado, en la forma cómo subes de nivel, en la importancia de la resistencia. Pero también se ven características de Bloodborne, de Ninja Gaiden (también del estudio Team Ninja), de Onimusha y hasta de Diablo. Pero, como ya dije, acá no hay un copy/paste, sino se usan elementos en pro de la experiencia jugable.

Si bien el sistema de combate es parecido al de Dark Souls, acá el protagonista se mueve mucho más rápido y, al igual que en Bloodborne, se premia la osadía. La barra del Ki -que no es otra cosa que la resistencia- funciona como limitante a nuestras acciones, pero también se convierte en un elemento estratégico fundamental que, si sabemos utilizarlo, nos servirá sobremanera en batalla.

Me explico. La barra de Ki puede recuperarse un poco si, al terminar un combo, presionamos R1. Esto se llama ‘Impulso de Ki’ y, como su nombre lo indica, nos da un pequeño extra de resistencia para poder continuar atacando o para -in extremis- esquivar un golpe enemigo. Esta técnica se potencia mucho más frente a los enemigos más poderosos, que dejan en el piso restos de magia que podemos absorber para así tener más Ki.

La visualización del Ki enemigo es también otro elemento a tener en cuenta. No está visible por las puras, ya que cuando un enemigo se queda sin Ki y le asestamos un golpe, este quedará mareado por unos segundos. Durante esos instantes, podemos ultimarlo con un ataque fulminante. Pero, ojo, esto también se aplica a nosotros. Y quedarnos vendidos por unos segundos es normalmente sinónimo de muerte.

En Nioh, tenemos una cantidad de armamento impresionante, un abanico de opciones amplísimo a nuestra disposición. Tenemos katanas, katanas dobles, lanzas, hachas, martillos, kusarigamas (mis favoritas), todas con distintos ataques, combos y defensas. Pero también podremos usar rifles, arcos y flechas y hasta devastadores cañones. A esto, le podemos agregar ataques ninja y de magia, que iremos aprendiendo a medida que avanzamos en la historia.

Otro elemento a tomar en cuenta es la presencia del Espíritu Guardián, una suerte de ángel de la guarda que nos acompañará en batalla. No solo aparecerá en nuestro auxilio, sino que también podremos invocarlo para tener unos segundos de inmortalidad y en el que podremos asestar devastadores ataques. Hay varios espíritus, cada uno con distintas características.

Y así podría pasarme toda esta sección hablando de las variedades del apartado jugable de Nioh, que es mucho más amplio y profundo que el de la saga de From Software.

A medida que avanzamos iremos ganando cientos armas y armaduras de todo tipo, con distintos niveles y variada utilidad. Una vez que elegimos el arma y la armadura que queremos, lo demás podemos venderlo, ofrendarlo a los dioses o -lo que yo recomiendo- llevarlo a la herrera para que sea desmantelado (y así obtener elementos para desarrollar otras armas/armaduras) o para fusionarlas, y así subir su nivel.

En cuanto a las armaduras, las opciones son igual de amplias, con trajes pesados, pero resistentes, o con vestimentas livianas que nos dan más capacidad de movimiento y menos consumo de Ki. De hecho, la herrera también puede cambiar el look de nuestras armas y armaduras favoritas, sin modificarles sus atributos. Todo ya dependerá de cómo nos sintamos más cómodos.

Siempre he valorado a los juegos que respetan al jugador y no lo subestiman. Y Nioh es de este tipo de juegos. Se puede hablar mucho de la dificultad, pero creo que, al igual que la saga Souls, este juego busca el mayor compromiso del jugador para poder sobrellevarlo sin mayores sobresaltos. La sensación de satisfacción al terminar una misión o vencer a un boss no tiene parangón.

Los jefes merecen una mención aparte. En Nioh, enfrentamos a decenas de bosses, desde samuráis humanos hasta las más horrendas aberraciones. Conocer sus patrones de ataque y sus puntos débiles es fundamental para conseguir la victoria. Con los bosses, es donde ponemos en práctica todo lo aprendido: el uso del ‘impulso de Ki’, la magia y habilidad ninja y las invocaciones de los espíritus guardianes. No hay un boss sencillo, pero tampoco uno ‘imposible’ de derrotar.

Ahora, para hacer más llevadera la experiencia, en Nioh podemos pedir la ayuda de otra persona (vía online), ya sea para afrontar una misión o para derrotar a un boss. Al jugar en cooperativo, la dificultad se calibra, pero definitivamente tener un acompañante al lado es un factor hasta psicológico para poder superar algún escollo.

No hay mucho contenido coleccionable, pero destaco la búsqueda de los espíritus Kodama. Se trata de unos pequeños hombrecitos verdes a los que -una vez descubiertos- podemos realizar ofrendas a cambio de beneficios en el juego (más oro, más elíxires de vida, etc.). Están en los sitios más insospechados del mapa y encontrarlos todos es un reto mayúsculo.

No quiero terminar esta sección sin hablar de lo extenso que resultó siendo Nioh. Pensé que terminaría el juego en poco más de 30 horas, pero al final le invertí más de cien. No solo la campaña es extensa, sino que tenemos decenas de misiones secundarias que yo considero obligatorias. No solo sirven para subir de nivel, sino para conocer el origen o desenlace de alguno de los varios personajes que iremos conociendo.

Acá un curioso glitch con el que me crucé al pasar Nioh. | Fuente: Team Ninja

Lo malo
A nivel gráfico, Nioh es solo cumplidor. Se nota que el Team Ninja ha sacrificado calidad gráfica en favor de la fluidez del juego, conocedores de la importancia superlativa de mantener el framerate estable en todo momento.

Esto acarrea algunos problemas puntuales, como un modelado de personajes discreto, animaciones limitadas, un juego de luz y sombra bastante mejorable y texturas algo flojas. Ojo, Nioh no luce de la pasada generación de consolas, pero sin duda no descuella en este apartado.

A lo largo del camino, me encontré con algunos glitches graciosos, como el del video que acompaña este post, pero nada que malogre la experiencia. Eso sí, un par de veces me topé con un enemigo de gran tamaño que se quedó ‘atorado’ en la puerta solo esperando a que yo lo mate. Eso tal vez merezca una revisión a través de un parche.

La historia de Nioh -que se desarrolla en el Japón Feudal del siglo XVII- es interesante, pero necesitas mucho background para entenderla completamente. El pretexto que usan para que William, el protagonista, viaje de Londres a Japón y se convierta en samurái, es acertado. Pero de ahí las acciones se desarrollan desordenadamente, encontrándonos con varios personajes.

El problema no radica solo en la cantidad de personajes sino en que mucho de su historia, sus antecedentes y motivaciones, las conocemos a través de textos. Y muchos de estos se desbloquean jugando misiones secundarias o, peor aún, repitiendo enfrentamientos.

Y ya que hablamos de las misiones secundarias, debo reconocer que muchas de ellas reciclan locaciones y enemigos. De hecho, hay submisiones dedicadas solo a enfrentar a un boss que ya habíamos derrotado en la campaña.

Por si fuera poco, también tenemos las llamadas ‘Misiones Crepúsculo’, que no son otra cosa que la misma misión de la campaña pero con un incremento significativo de la dificultad. Esto sí creo que es un desacierto por parte del equipo desarrollador.

En Nioh hay variedad de locaciones, destacando las misiones en nieve. | Fuente: Team Ninja

Lo feo
Desierto. No encontré algo para colocar en este apartado, salvo que el juego sea exclusivo para PlayStation 4 (aunque de esto no tienen la culpa los desarrolladores). Cómo quisiera que los usuarios de otras plataformas puedan disfrutar de un título tan bueno como Nioh.

Conclusión: Team Ninja ha traído la primera gran sorpresa del año. Eran pocos los que hablaban de Nioh antes de su estreno y hoy ya podemos hablar de un serio candidato a juego del año. Pese a tomar prestados elementos de otros títulos, Nioh se siente nuevo, fresco, único. Lo recomiendo, es un reto que difícilmente olvidarás.

Y ustedes, ¿ya jugaron Nioh?, ¿qué opinan del nuevo videojuego de Team Ninja?

¿Qué opinas?