Cómo McDonald's contribuye a la deforestación de la Amazonía

McDonald's, restaurantes y cadenas de supermercados británicas compran su pollo a empresa vinculada a deforestación en zonas de Brasil y Bolivia

Manifestaciones imaginativas en McDonald´s, como esta llevada a cabo por Greenpeace, llevaron a una innovadora Moratoria de la Soya del Amazonas en 2006. Pero eso no evitó un rápido aumento de la deforestación en regiones biodiversas de los alrededores. | Fuente: Greenpeace | Fotógrafo: Jiri Rezac

(Mongabay Latam /  y ). Una investigación de Mongabay, impulsada por un informe realizado este año por la ONG Mighty Earth, sugiere que los consumidores que compran los pollos de alguno de los grandes supermercados británicos y las cadenas de comida rápida pueden estar alimentando, sin querer, la deforestación desenfrenada en el Amazonas boliviano y la sabana brasileña.

Tesco, Morrisons y McDonald’s compran sus pollos a Cargill, la mayor empresa privada en el mundo que alimenta sus aves con soya importada. La distribuidora de alimentos estadounidense compra su soya a grandes empresas agrícolas que a menudo queman y talan grandes extensiones de bosque nativo para dejar sitio a sus plantaciones.

Hace diez años, los comerciantes de soya acordaron dejar de comprar la soya del Amazonas brasileño después de fuertes presiones por parte de activistas, consumidores y vendedores como Tesco y McDonald’s.

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Sin embargo, a raíz de este acuerdo conocido como la “moratoria de la soya”, los comerciantes globales simplemente desplazaron sus miras a las zonas cercanas del Amazonas boliviano y la sabana brasileña —una región conocida como el Cerrado, parte del cual está dentro de la Amazonía Legal como lo diseñó el gobierno brasileño— donde la deforestación está ahora extendida.

Grandes franjas de bosque en estas regiones están siendo arrasadas para dejar paso a plantaciones de soya, según un informe de la ONG ambiental Mighty Earth publicado en febrero de este año. La ONG usó drones e imágenes por satélite para identificar las zonas deforestadas y entrevistó a agricultores en más de 28 puntos clave de deforestación en Bolivia y Brasil. La investigación reveló que la distribuidora de soya estadounidense Cargill es una compradora importante.

“Cargill está ignorando una oleada de presiones por parte de sus consumidores para proteger los ecosistemas de Sudamérica amenazados por la soya”, dijo Glenn Hurowitz, director general de Mighty Earth. “Al contrario que sus competidores y proveedores, no parece que hayan entendido la urgencia de proteger las últimas fronteras salvajes del mundo de la avalancha de su soya”.

Protestas de Greenpeace contra McDonald’s —como esta, que muestra a Ronald McDonald con una motosierra en las manos— ayudaron a producir la Moratoria de la Soya del Amazonas en 2006. | Fuente: Greenpeace | Fotógrafo: Richard Stanton

Brasil es el mayor productor de soya consumida en el Reino Unido y Cargill importa el 70 % de esa soya. Aunque la soya es comúnmente asociada con la leche y los sustitutos de la carne, en Gran Bretaña la gran mayoría se usa para alimentar a los animales, lo cual constituye un 20-25 % de la alimentación de los pollos británicos. Según el Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo, Gran Bretaña importó 394 000 toneladas de soya de Brasil en 2015, de las cuales 277 000 procedían de Cargill. En el mismo año, Gran Bretaña importó 223 000 toneladas de soya del Cerrado.

La soya brasileña de Cargill se usa para alimentar a los pollos en la planta transnacional de pollos de la empresa en Hereford, Reino Unido, que sacrifica más de un millón de aves a la semana. La empresa requiere a los agricultores que le suministran los pollos que compren las raciones alimentarias a base de soya para los pollos.

Luego Cargill vende sus productos de pollo a los supermercados británicos y las cadenas de comida rápida. Morrisons nombró a Cargill su “proveedor del año” en 2015. Tesco alardea en su página web de que trabaja con Cargill para “adoptar decisiones conjuntas sobre los compromisos de precio volumen para el trigo y la soya que constituyen el alimento para los animales”, mientras que McDonald’s ha citado Cargill como su principal proveedor de pollos.

Hurowitz dijo que es importante que los minoristas británicos usen su influencia para presionar a los distribuidores que están en la parte superior de la cadena de abastecimiento, como Cargill, negándose a hacer negocios con ellos hasta que dejen de abastecerse de tierras recientemente deforestadas.

En 2006, Greenpeace lazó una campaña agresiva contra los minoristas por comprar soja procedente del Amazonas. La ONG distribuyó carteles de Ronald McDonald en los que portaba una motosierra y activistas disfrazados de pollo invadieron varios locales de McDonald´s, encadenándose a sillas.

Funcionó. Una alianza entre minoristas, incluidos McDonald´s, Tesco, Marks and Spencer y Sainsbury´s, convenció a Cargill y otros distribuidores de que creasen una Moratoria de la Soya, que ha contribuido a una impresionante caída en el índice de deforestación en el Amazonas brasileño. Sin embargo, los productores de soya a gran escala encontraron una solución alternativa: simplemente desplazaron sus operaciones a las zonas de los alrededores, donde la deforestación, la producción y los beneficios han crecido como la espuma.

Diez años más tarde, Cargill todavía se opone a la expansión de la moratoria al Amazonas boliviano y el Cerrado brasileño a pesar de los llamamientos a hacerlo por parte de las ONG, los científicos y el ministro de Medio Ambiente brasileño, Jose Sarney Filho.

Hasta ahora los minoristas no han usado su influencia sobre Cargill para obligarlo a apoyar la expansión de la moratoria de la soya.

Una versión ampliada de este informe fue publicada en Mongabay Latam. Puedes leerla aquí.

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