3 claves para entender por qué el oso de anteojos peligra

El oso de anteojos, un animal representativo de la fauna peruana, está pasando apuros en Ecuador.

El oso de anteojos es una especie emblemática en el Perú y otros países andinos. | Fuente: Mongabay Latam | Fotógrafo: Greg Hume

(Mongabay Latam / Milton López Tarabochia). El oso de anteojos es un mamífero altamente amenazado en Ecuador. De acuerdo al libro rojo de mamíferos de ese país dicha especie está En Peligro y solo existirían hasta 2500 individuos en el país. Para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) su categoría es Vulnerable.

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La situación del oso de anteojos en el sur de Ecuador es aún más complicada. Pese a encontrarse resguardado por áreas protegidas como la reserva privada El Madrigal del Podocarpus, la presión de actividades productivas humanas y otras amenazas están reduciendo su hábitat cada vez más. La conservación es también más difícil debido a la escasa información que existe de él.

Debido a esta compleja situación, un grupo de científicos de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) se reunió para analizar la población de dicha especie en la reserva de El Madrigal y en otras zonas vecinas a esta reserva en la provincia de Loja. Algunas de sus conclusiones se acercan a la situación del oso de anteojos en el Perú.

1. Amenazas a su hábitat

La Reserva privada El Madrigal del Podocarpus, ubicada dentro del Parque Nacional del mismo nombre, son las áreas protegidas que deberían resguardar al oso de anteojos. Lamentablemente, la deforestación ocasionada por el cambio de uso de suelo y los incendios forestales ocasionan la pérdida del bosque nublado, el hábitat de esta especie. El último incendio forestal que se dio en Noviembre del año pasado, por ejemplo, acabó con más de 60 hectáreas de bosque en la zona.

Además, existen otro tipo de amenazas que dañan de manera directa a la especie como la caza furtiva y la presencia de perros cimarrones, que son canes que fueron abandonados en la vida silvestre.

Foto de los osos tomadas por cámaras trampa en la reserva El Madrigal, durante el estudio de la Universidad Técnico Particular de Loja. | Fuente: Reserva Natural El Madrigal

2. Ataques de la poblaciones local

Debido a las amenazas que afectan los bosques donde habita el oso de anteojos, sus alimentos vegetales se han reducido también. En una dieta normal el oso consume entre 13 a 31 kilos de 18 especies herbáceas, pero al no haber tanta vegetación ha tenido que empezar a comer ganado. Debido a esto, muchos de los campesinos los asesinan en represalia. Sin embargo, el oso de anteojos no es carnívoro por naturaleza. La muestra de ello es que muchas veces caza a los terneros y simplemente les mastica el lomo y no los mata.

3. Un hogar para los oso de anteojos

De acuerdo a Rodrigo Cisneros, docente de la UTPL, el Parque Nacional Podocarpus, que tiene una extensión de 146 280 hectáreas, está invadido por mineros y ganaderos ilegales hasta en un 10 %. El experto atribuye esta crisis no solo a la creciente presión de seres humanos, sino al desorden territorial existente en la zona. Muchos campesinos ingresan en pequeños grupos de manera clandestina al área protegida y con su invasión reducen los espacios de reproducción del oso de anteojos. El especialista señala que la existencia de solo 20 guardaparques para la protección de todo el parque vuelve más complicado el control interno.

Una versión ampliada de este informe fue publicada en Mongabay Latam. Puedes leerla aquí.

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