Las altas temperaturas en la oficina producen un desgaste y deshidratación extra. | Fuente: Shutterstock

Cómo quitarte el sueño en la oficina en días calurosos

La fatiga por el calor es una de las causas más comunes de la somnolencia durante tu jornada laboral. La hidratación es la clave para evitarla.

¿Qué es peor que sentir mucho sueño en pleno trabajo y no poder cumplir con tus funciones al 100 %? En este verano, el calor es uno de los causantes de la somnolencia a cualquier hora del día.

La deshidratación causada por el calor (sudoración, esfuerzos físicos desgastantes en algunos trabajos, etc.) genera cansancio adicional en el cuerpo. Por ello, el principal consejo es siempre tener una botella de agua al lado para mantenerte hidratado y darle fuerza a tu organismo para continuar con tus tareas.

Las altas temperaturas en la oficina producen un desgaste y deshidratación extra, en especial en ambientes con poca ventilación o carencia de aire acondicionado. Para tener más energías y resistir esta situación, puedes incluir en tu dieta frutas ricas en agua y vitaminas. Por ejemplo, sandías, naranjas, manzanas y melones.

Además, sigue estas sencillas recomendaciones para evitar la somnolencia en todo momento.

- Prioriza tu calidad de sueño. Duerme 8 horas al día, aleja los aparatos electrónicos de tu cama y mantén tu habitación ventilada.

- Elimina toxinas de tu cuerpo apenas comienza el día. Para ello, toma un vaso de agua con jugo de limón después de levantarte. Eso te permitirá tener mayor vitalidad.

- Cuando te bañes hazlo con agua fría, lo que te permitirá mejorar la circulación de tu sangre y relajará tus músculos. Es la mejor manera de comenzar tu jornada laboral y mantener tu predisposición.

- Toma café solo en pequeñas cantidades. El café puede ayudarte a mantenerte despierto, pero beberlo en exceso es dañino para la salud. En cambio, puedes ingerir estimulantes naturales como la manzana, que contiene fructuosa y te mantendrá con energía.

Ten en cuenta que, si el cansancio y la fatiga no paran, es mejor consultar con un especialista en un centro médico. Es posible que requieras una dieta específica según tu estilo de vida, además de otras recomendaciones importantes. Tu salud es lo primero.

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