No es la primera vez que los científicos intentan revertir la muerte cerebral. | Fuente: Shutterstock

¿Una nueva forma de usar células madre podría revertir la muerte?

El procedimiento pasaría por inyectar células madre en la médula espinal de personas que se han declarado clínicamente muertas.

Muy similar a la historia de Frankenstein. Según un estudio que se inició a principios de este año, los investigadores esperan utilizar células madre en busca de un objetivo nuevo y altamente controvertido: revertir la muerte. El procedimiento pasaría por inyectar células madre en la médula espinal de personas con muerte cerebral. Los sujetos también recibirían una mezcla de proteínas vía inyección, estimulación nerviosa eléctrica y terapia con láser dirigida al cerebro, todo esto según Ira Pastor, director de Bioquark, el laboratorio estadounidense que está detrás de este plan. 

El objetivo final: lograr que crezcan nuevas neuronas y estimularlas para que se conecten entre sí y, de ese modo, revivan al cerebro. ¿Un objetivo de ciencia ficción? De momento, sí. La literatura cientítifica parece demostrar que no se puede llevar a cabo el plan de Bioquark. Pero no es la primera vez que el laboratorio intenta algo parecido. De hecho, el estudio se inició en India, en abril de 2016, pero se detuvo porque no encontraron a ningún paciente interesado.

Si el protocolo es el mismo que en el ensayo bloqueado en India, se tratará de inscribir a 20 pacientes que recibirán diversos tratamientos. Primero está la inyección de células madre aisladas de la sangre de la persona. Segundo, una fórmula que se inyecta en la médula espinal y que busca incentivar el crecimiento de las reuronas nuevas. Tercero, un régimen de terapia láser de más de 15 días.

Pero el proceso está plagado de cuestiones que lo hacen poco fiable. Por ejemplo, ¿cómo consiguen los investigadores completar los trámites de la prueba cuando la persona que participa está, legalmente, muerta? ¿Están las familias recibiendo esperanzas para una cura duradera?

El neurólogo, Ariane Lewis y el bioeticista, Arthur Caplan, escribieron en una editorial de 2016 sobre este ensayo, refiriendo que "no tiene fundamento científico" y que da a las familias "una esperanza cruel y falsa de recuperación". 

Por el momento, según 38 artículos publicados a lo largo de 13 años en la Academia Americana de Neurología, no existe evidencia de que una persona con muerte cerebral haya recuperado sus funciones. Con todo, Pastor continúa convencido de que su tratamiento funcionará. Estaremos atentos a la primera resurrección científicamente comprobada. Hasta entonces, escepticismo. 

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