Estudio prueba nuestra baja capacidad para detectar imágenes trucadas

¿Qué es falso en esta foto? Según un estudio, solo el 60% de las veces podemos determinar qué elemento es falso en una imagen.

Una escena real, pero con sutiles cambios, se vuelve falsa. ¿Puedes detectarlos todos? Tranquilo, no todo el mundo puede | Fuente: Sophie Nightingale, Cognitive Research

(Agencia N+1/ Hans Huerto). Celebridades en situaciones comprometedoras, familiares o amigos en parajes inverosímiles, desastres naturales de proporciones cataclísmicas: todos estos son motivos usuales cuando hablamos de imágenes falsas, trucadas. Abundan en redes sociales y portales de dudosa credibilidad: tan solo en 2015, el mundo entero subió a Internet un billón de fotos y Facebook, la red social con 2.000 millones de usuarios activos al mes, recibe 4.000 imágenes por segundo. Así las cosas, ¿qué tan buenos somos en promedio para advertir la farsa?

Lo hacemos tan solo el 60% de las veces, e incluso entonces solo el 45% del tiempo podemos determinar qué elemento es falso en la imagen, según una investigación publicada en la revista de acceso abierto Cognitive Research: Principles and Implications y conducida por investigadores de la Universidad de Warwick. Claramente, un alto grado inverosimilitud hará que las imágenes falsas sean más fáciles de detectar (por ejemplo, alguien caminando en la Luna, sin traje de astronauta), pero cuando las imágenes recrean escenas posibles, advertir la farsa se complica. 

Pruebas. En dos experimentos, los participantes tuvieron que detectar y localizar las manipulaciones en imágenes de escenas del mundo real. Los sujetos demostraron una capacidad limitada para diferenciar fotos originales y manipuladas. Además, durante ambos experimentos, incluso cuando los sujetos detectaron correctamente imágenes manipuladas, a menudo eran incapaces de localizar la manipulación.

Ello fue evaluado a través de una prueba en línea que utilizó un banco de 40 imágenes creadas a partir de 10 imágenes originales procedentes de Google Images. Seis de las imágenes originales fueron sometidas a cinco tipos diferentes de manipulación, incluyendo manipulaciones físicamente posibles y otras no plausibles, para crear 30 fotos manipuladas. A los 707 participantes se les mostraron 10 imágenes aleatorias que incluyeron cada uno de los cinco tipos de manipulación y cinco imágenes originales. Los participantes nunca vieron una manipulación o forma original de la misma imagen dos veces.

Resultados. En un segundo experimento utilizando un conjunto de imágenes creado por los autores, 659 personas completaron una tarea en línea que probó su capacidad para localizar manipulaciones independientemente de si o no dijeron que había una presente. Los resultados revelaron que la capacidad de detectar algo equivocado fue similar (media 65% del tiempo) al primer experimento, pero que las manipulaciones fueron localizadas con precisión en la imagen un 39% más del tiempo de lo esperado por casualidad. Esto sugiere que las personas son mejores en la tarea única de localizar manipulaciones que para advertir si una foto ha sido manipulada o no.

La capacidad para detectar las imágenes trucadas se correlacionó positivamente con el grado de alteración “de la estructura subyacente de los píxeles en la foto”, según el documento. La escasa capacidad para identificar fotos manipuladas, hallada por el estudio, supone serias implicaciones para profesionales que trabajan con imágenes digitales en los ámbitos legal, mediático, por ejemplo.

Manipulación #1: cambios en los niveles de sombras. | Fuente: Cognitive Research
Manipulación #2: Un bote es insertado digitalmente. | Fuente: Cognitive Research
Manipulación #3: Suavizado con brocha digital. | Fuente: Cognitive Research
La foto original, sin retoques. | Fuente: Cognitive Research
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