Carlos Germán Belli: "El Perú es una tierra de poetas"

Con casi 90 años y tras ganar el Premio Nacional de Cultura, el autor de 'Oh Hada Cibernética' conversó con RPP Noticias sobre su vida, su obra y sobre la literatura peruana.

Carlos Germán Belli en su biblioteca, donde escribe poemas a mano y en computadora. "La máquina de escribir la dejé atrás", contó. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Foto: Marcos Reátegui

Es la mañana de un lunes soleado. Carlos Germán Belli me recibe en su casa de Surquillo y me invita a pasar a su sala. Pese a todos los adornos navideños, la habitación es dominada por las fotografías de su esposa, hijas y nietos, enmarcadas y alineadas en dos pequeñas mesas de vidrio al lado del sofá.

Fue la primera pista de una confesión que me hizo ese mismo día: el amor por su familia ha sido el gran tema de su obra. La crítica dice que es el poeta vivo más importante del Perú, "una tierra de poetas" como él mismo llama al país. A sus 89 años, sigue recordando los detalles de sus aventuras durante seis décadas como escritor y los reconocimientos. También habló del Nobel de Bob Dylan, una distinción a la que el propio Belli fue nominado en 2007.

POETA Y AMANUENSE

La lectura de su obra suele comenzar con ¡Oh hada cibernética!. Hoy uno lee el título y podría vincularlo con la era digital y las computadoras, pero el poema es de 1960, cuando esto era una posibilidad, no una realidad. ¿Cómo surgió la imagen de la ‘hada cibernética’? ¿Cómo conoció la palabra?

Fueron circunstancias muy simples. La palabra la descubro en un despacho cablegráfico en un diario de Londres. Hablaba de la cibernética y de la revolución laboral, que iba a significar un nuevo estado de cosas. La palabra en sí, eufónica, me gustó mucho, más el sentido, el significado de ello, de lo que iba a representar. 

Yo en aquellos días trabajaba en dos sitios: era empleado del Senado y también en agencias noticiosas, como traductor. Estaba harto del trabajo, pro pane lucrando (para ganarse el pan). Comencé a pensar en la cibernética como posibilidad de un nuevo mundo, de un nuevo estado de cosas. Eso fue todo.

¿La lectura es más importante que la propia escritura para un poeta? Hay una famosa frase de Borges sobre eso: “Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”.

La escritura y la lectura van codo a codo, van de la mano. Para un poeta la lectura es fundamental. Es motivadora, estimula hacia la página en blanco. La lectura en general, claro, pero preferentemente, en mi caso, la lectura de índole literaria. Leer a poetas antiguos.

Belli menciona entre algunos de sus autores favoritos a Petrarca, lírico italiano del siglo XIV autor del Cancionero. Su filiación italiana no es casual: su abuelo fue Carlos Belli Corese arqueólogo italiano que llegó al Perú a fines del siglo XIX. Además, hizo sus estudios en el Colegio Raimondi de Lima y pasó parte de su juventud en Roma.

Hay un aspecto de su biografía que me llama la atención, su trabajo en el Senado como amanuense (encargado de escribir a mano y pasar a limpio discursos ajenos). ¿Cómo llega un poeta a trabajar en el Senado, hoy que la noción del Congreso y de la cultura está tan divorciadas?

Yo llego gracias a la generosidad de dos poetas antiguos que eran senadores. Mi madre, a raíz del fallecimiento de mi padre, buscó entre sus amistades un apoyo de personas influyentes. Conseguí entrar al Senado como empleado a los 18 años. Los senadores poetas eran José Gálvez y Alcides Spelucín, que era de la generación trujillana de César Vallejo. Allí trabajé por 20 años.

¿Qué tan compatible fue su labor como poeta con este trabajo y con su época en la prensa? No debe ser fácil balancear un trabajo donde se usa el lenguaje como una herramienta con una labor que lo usa como arte.

Es una buena reflexión. Felizmente no pensé en eso, pensé en que podía leer en la Biblioteca Nacional, que estaba cerca de mi trabajo. Nunca encontré ningún conflicto entre ser escritor y ser amanuense. Lo tenía muy definido, son actividades totalmente distintas. También trabajé en La Prensa, en Expreso y 20 años en El Comercio como traductor y cronista de viajes. Me invitaban a eventos literarios en Europa y de allí traía crónicas de viajes.

Belli en su sala junto a las fotos de su familia. La vida familiar es uno el tópico más importante su obra. Además reconoce que su matrimonio le dio la disciplina necesaria para desarrollar su técnica. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Marcos Reátegui

LA TIERRA DE POETAS

En 1957, Belli estaba en Estados Unidos cuando Pilar, su madre, falleció. Esto hizo que vuelva al Perú para cuidar de su hermano Alfonso, quien nació discapacitado y falleció en el 2005. El poeta prefiere no especular sobre si su obra hubiese sido diferente bajo otras circunstancias y en otro continente, lejos del país al que reconoce como una "tierra de poetas". 

¿Su obra está necesariamente ligada a lo peruano?

Yo creo que uno debe aspirar a una dimensión más bien universal. Eso es lo que deseo.

Ganó el Premio Nacional de Poesía en 1962. Tenía 35 años y solo tres poemarios publicados. ¿Cómo cambió ese premio su vida, su obra?

Implica mayor responsabilidad frente a la página en blanco, ante el quehacer literario. Es un estímulo capital, importante para un joven que se inicia en la literatura.

Sin embargo, tiene más obras publicada a partir de la década del ochentea que en los sesenta o los cincuenta, década con la que se le asocia.

Comienzo a publicar con mayor regularidad después de los sesenta años. Me da la impresión de que asumí un ritmo editorial más prolífico. Creo que con los años uno se vuelve más disciplinado, la disciplina es más importante.

¿Y qué significó ganar el Premio Nacional de Cultura el año pasado, a los 89 años de edad?

Ante todo me generó una gratitud infinita que me brinden ese reconocimiento, lo tomo como un estímulo para seguir creando.

Los historiadores de la literatura lo ubican como parte de la Generación del 50 junto a nombres notables como el de Blanca Varela, Washington Delgado, Juan Gonzalo Rose, Alejandro Romualdo, entre otros. ¿Existió una ‘generación’ como proyecto conjunto o fue solo una coincidencia temporal?

Lo veo como una coincidencia, una feliz coincidencia de varias voces distintas e importantes. Me satisface pertenecer a esta generación dentro de mi país, una generación muy variada, notable, particularmente en el ámbito poético.

Se habla de la división de su generación entre ‘poetas puros’ y ‘poetas sociales’. ¿Fue algo que le genero dudas?

Yo he discurrido en esa disyuntiva entre lo social y lo puro. Al final de cuentas, mis poemas más antologados son poemas de corte social. Pero sinceramente no me considero un poeta social, me considero un poeta más puro.

Sean puros o comprometidos, creo que estamos de acuerdo en que el Perú ha dado grandes poetas. ¿Es esta una tierra propicia para la poesía?

Sí, yo creo que el Perú es una tierra de poetas. Pensando en José María Eguren, en César Vallejo y en las generaciones previas. Tengo la impresión de que somos una tierra prolífica en poetas.

¿Tenemos mejores poetas o narradores?

En cantidad, me parece que los poetas son más numerosos y entre ellos hay una figura universal como César Vallejo. Entre los narradores también la hay con Vargas Llosa, pero en cuanto a número de cultores, yo creo que los poetas están en mayor cantidad. Además de Vallejo, tenemos a Westphalen, a Martín Adán...

¿Quién es su poeta peruano predilecto?

Yo creo que Eguren al final de cuentas. Vallejo también me interesa muchísimo. En su caso, me interesa su asunción del amor familiar. En cuanto a la vida, admiro la vida de Eguren, una vida sacerdotal, consagrada exclusivamente al arte, a la experiencia estética. Además rescato a Emilio Adolfo Westphalen, Martín Adán, Javier Sologuren y Jorge Eduardo Eielson.

Carlos Germán Belli cree que la Generación del 50 fue una coincidencia. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Marcos Reátegui

EL AMOR FAMILIAR

Belli no es un poeta 'parricida', no reniega del canon literario, ni de los autores consagrados como otros vanguardistas. En su biblioteca hay, además de una sección de obras en francés, libros de poetas del Siglo de Oro que colecciona desde sus inicios como lector. Cómo podría ser 'parricida' si el amor familiar, según él mismo cuenta, es su principal fuente de inspiración. Casado desde hace casi 60 años con su esposa Carmela, tiene dos hijas (una de las cuales falleció) y cuatro nietos. Además, tuvo una relación especial con su hermano.

Vargas Llosa dijo que su poesía "está hecha de inconcebibles aleaciones: la métrica del Siglo de Oro y la jerga callejera de Lima, la sinrazón y el lujo del surrealismo". ¿Se considera más cercano a la poesía clásica o al vanguardismo?

Creo que estoy más cercano a la poesía antigua, del Siglo de Oro, pero también me interesan las vanguardias, el surrealismo en particular. Esas dos fuentes distintas han gravitado en mí me parece. Más que de balancearlas, trato de vincularlas. Últimamente he descubierto una cosa que me halaga mucho: sin darme cuenta, he asociado a dos grandes poetas peruanos: Westphalen y Martín Adán. Westphalen fue un poeta moderno, surrealista. Martín Adán más bien fue uno chapado a la antigua, a la visión literaria antigua. Sin darme cuenta los he vinculado y eso me satisface mucho. Tengo un gran cuidado por la métrica. Los moldes de estrofas me interesan mucho, esa combinación del heptasílabo y el endecasílabo, el verso de siete sílabas y de once sílabas. Es una obsesión que tengo yo por el molde estrófico. Por la rima no, no me interesa. La musicalidad la gano a través del metro.

La crítica lo ha calificado como surrealista, vanguardista, incluso como “antipoeta”. ¿Se identifica con alguna de estas etiquetas o un poeta no debe encasillarse en una de estas?

No hay que ceñirnos a un etiqueta. Ddebo confesar que siempre he tenido interés en los ismos, en las corrientes literarias, el Siglo de Oro, la vanguardia del siglo XX. Pero no hay que estar limitado por estas etiquetas.

¿Cuál es elemento de mayor recurrencia en su obra? Los críticos hablan de la familia, el amor. 

El amor familiar. Es algo presente en mí siempre. Yo tengo una sensibilidad especial en este ámbito familiar por la presencia de un hermano discapacitado. Eso me ha sensibilizado hacia el tópico del amor familiar. El destino me puso al lado de mi hermano en esta situación especial. No sé cómo hubiese sido mi vida sin estas circunstancias tan singulares.

Carlos Germán Belli en 1970. Ese año publicó 'Sextina y otros poemas', título que revela su afición por la poesía clásica: una sextina es un poema compuesto por endecasílabos (versos de once sílabas). | Fuente: Casa de la Literatura,

EL POETA Y EL MUNDO

A sus 89 años, la lucidez de Belli es notable. Tiene ojos de padre orgulloso, se viste de forma impecable y habla con una cadencia casi ensayada. Y pese a ello, no deja de emitir un entusiamo juvenil cuando habla de literatura. Su figura, su modus vivendi, es la antítesis del estereotipo del 'poeta maldito', del amante de la noche y la bohemia. Esta distancia no es accidental. Sus circunstancias, además, le han permitido viajar a países como Italia, Estados Unidos y la India.

¿Qué opina de la figura del 'poeta maldito'?

Es una opción más. No hay un sola de forma de ser poeta. Hay una gran variedad de opciones existenciales. Una de ellas es la figura, la trayectoria del poeta maldito, como Lautremont o Baudelaire. A ello creo que hay que agregarle el poeta del amor familiar. Ahora, debo confesar que esa preocupación ante la figura del poeta maldito yo la he enfrentado en mi propio hogar. Mi padre tenía miedo de yo me dedicara a la literatura, miedo de que la literatura me llevara a la vida bohemia. Eso me marcó mucho. A Dios gracias, he seguido adelante.

Ha viajado a países como Italia, España, Francia, Estados Unidos e incluso la India. ¿La poesía puede abrir las puertas del mundo?

Yo creo que sí, existe esa posibilidad de tomar contacto con escritores de otras latitudes. No es una regla, es una cosa muy eventual. A la India fui hace muchos años. Tuve la posibilidad de volver no hace mucho, pero era un viaje muy largo, así que no me aventuré. Llegué a la India a través de un poeta hindú que conocí en Iowa (EE.UU.), cuando estuve participando en una comunidad de escritores.

Hablaba de la universalidad de un autor como Vallejo y a la que usted mismo aspira. ¿Hay una clave para ser un poeta universal? 

El asunto no estriba en buscar la clave, ello viene por añadidura. No es en virtud de un programa literario. En el caso de Vallejo fue el amor familiar, el sentido cristiano que traduce sus versos y a la postre, al final de su vida, cuando abrazo el credo político de la izquierda a raíz de la Guerra Civil Española. Todos estos son factores de corte universal, no hay un solo camino. Depende de la voz de cada poeta.

¿Qué le pareció el Premio Nobel a Bob Dylan? Hubo mucha polémica entre quiénes no lo consideran un literato, como Vargas Llosa, y otros que lo reclamaban hace años y lo celebraron. El chileno Zurita lo llama “el poeta más grande de nuestro tiempo".

No conozco su producción musical, solo el nombre y la celebridad. Pero me parece que la literatura se hace en la página en blanco. Hay una trayectoria en revelar el reino interior de uno a través del culto de la palabra, el culto estético de la palabra. Decidir un premio Nobel a favor de un cantautor me parece un poco apresurado.

Usted mismo fue nominado al Premio Nobel por la Academia Peruana de la Lengua. ¿Qué la pareció esto?

Lo recibí con beneplácito y agradecimiento, pero también con incredulidad. Esas ya son palabras mayores.

La obra y los premios más importantes de Carlos Germán Belli. | Fuente: RPP | Fotógrafo: Diseno: Ivón Schmitt / Fotos: Marcos Reátegui
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