Efraín Sotacuro: el fondista implacable | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Marcos Reátegui / Diseño: Ivón Schmitt
Sotacuro luego de triunfar en la maratón de Sevilla. | Fuente: www.runmagazine.es
Sotacuro luego de triunfar en la maratón de Sevilla. | Fuente: www.runmagazine.es

Sotacuro está parado en la zona de llegadas internacionales del aeropuerto Jorge Chávez. Frente a él, una docena de personas corea su nombre, las cámaras de televisión le apuntan y los periodistas le piden una declaración. A pesar de estar acostumbrado a llamar la atención, en ese momento no quería estar ahí. Está decepcionado. Pronto un reportero logra acercarse y conversar con él. A Sotacuro se le quiebra la voz y empieza a llorar: “Yo me preparé, me sacrifiqué, me esforcé y no era para esto. Pido perdón a mi entrenador por este resultado. Quería una medalla para el Perú, pero con el calor era imposible dar un paso más”. Muchos lo consideran un ganador por lo que hizo, pero él siente que debe seguir esforzándose.

Talento descubierto. Cuando perdió los brazos, Efraín Sotacuro Quispe tuvo que aprender a hacer todo de nuevo. Desde sostener una cuchara y abrir una puerta, hasta contestar una llamada. Seis meses de tratamiento psicológico lo ayudaron, pero el fútbol fue su principal distracción. Antes del accidente, jugaba con sus amigos, pero ahora lo sentía casi como su profesión. Cuando no estaba en una cancha, pasaba el rato mirando partidos del Barcelona y a Lionel Messi. Quería jugar como él. En el 2012, en uno de esos partidos casuales, una funcionaria de la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad (Conadis) se percató de su velocidad y lo invitó a probar suerte en una maratón. Su vida estaba por cambiar.

Ese año llegó puesto 12 entre 5 mil competidores en la maratón Nextel 10k, pese a que tenía las zapatillas gastadas y no sabía cómo calentar. Luego vendría la carrera Internacional The North Face Endurance Challenge en Asia y los Parasudamericanos en Chile. Su primer puesto en la maratón de Sevilla en febrero, le valió la entrada a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Para ese momento, Sotacuro ostentaba todo lo que no había tenido tiempo de soñar: pertenecía al Programa Nacional de Maratonistas como corredor de élite, el Instituto Peruano del Deporte le había asignado a dos reconocidos atletas internacionales como entrenadores y era apoyado por cuatro sponsors. Río representó el reto más grande de su corta carrera. Entrenó de lunes a domingo en el Centro de Alto de Rendimiento de Huancayo, subió y bajó incontables veces cerros a 4000 metros sobre el nivel del mar y cuidó su alimentación al milímetro. Un kilo podía hacer la diferencia. Dentro del plan, viajó a México durante algunas semanas para seguir con un riguroso programa junto a Rodolfo Gómez, su segundo entrenador. Del país solo conoció el aeropuerto y el estadio. El trabajo dio resultado.

Él es el único atleta paralímpico en el Programa Nacional de Maratonistas, al cual también pertenece Gladys Tejeda. Dentro de la villa de entrenamiento en Huancayo, hay muchos sueños por cumplir. “Siempre se puede dar más por el Perú”, dice el fondista. En el Mundial Paralímpico de Londres 2017 tendrá una nueva oportunidad para demostrarlo.

Este domingo participará desde las 7 a.m. en la Maratón RPP Scotiabank 2016. El primer lugar es su objetivo. Jamás se propondrá nada menos.

El fondista camino a la ronda final en la maratón de Río 2016. | Fuente: www.tvperu.gob.pe