¿Quiénes son los religiosos colombianos a los que el papa proclamó beatos?

Jesús Emilio Jaramillo y Pedro María Ramos fueron víctimas de la violencia política en Colombia. Conoce sus historias.

El obispo Jaramillo y el padre Ramírez Ramos fueron proclamados beatos por el papa Francisco en Colombia. | Fuente: Composición RPP

(Agencia EFE). Francisco llegó este viernes a Villavicencio, la segunda parada en su visita a Colombia. El papa eligió esta ciudad por haber sido una de las más afectadas por la violencia política en este país. Ante cientos de miles de fieles locales, proclamó beatos en una misa a dos religiosos que murieron asesinados: el obispo Jesús Emilio Jaramillo Monsalve (1916-1989). Estas son sus historias.

EL OBISPO DE LOS OLVIDADOS

El 2 de octubre de 1989, cuando la guerrilla del Ejército Liberación Nacional (ELN) asesinó a Jesús Emilio Jaramillo, acabó con la vida del mayor defensor de los indígenas de Arauca. Nacido en Santo Domingo (Antioquía) el 14 de febrero de 1916, fue ordenado sacerdote el 1 de septiembre de 1940. Cuatro años luego obtuvo el doctorado en teología de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá con una tesis laureada. Para entonces, ya tenía fama de hombre humilde, abnegado y con gran fluidez verbal, lo que lo que lo llevó a ser considerado uno de los mejores oradores de la Conferencia Episcopal.

En 1970, llegó a la apartada región colombiana de Arauca por orden de Pablo VI. Fue el primer titular del recién creado Vicariato Apostólico de esa zona, marcada por la violencia, las necesidades básicas insatisfechas de la población y por el desconocimiento de la realidad de las comunidades indígenas. El reto para Jaramillo, ordenado obispo al año siguiente, fue enorme. Décadas de abandono dejaron cicatrices en el carácter de los habitantes y generaron una profunda desconfianza hacia los foráneos como él.

Apasionado por llevar la palabra de Dios hasta los más recónditos lugares de la geografía colombiana, entabló un diálogo con la comunidad y creó el llamado "Equipo del Indio". "El trabajo fue intenso, silencioso, desinteresado y con la clara intención de llevar esperanza a los nativos que eran quienes más lo necesitaban por estar en medio de fuegos cruzados", conto a la agencia EFE el párroco de la catedral Santa Bárbara de Arauca, José María Bolívar, que lo conoció cuando ingresó al seminario.

Asesinado por la guerrilla. En Arauca se corrió la voz de que había un "cura" que ayudaba a los indígenas y así a los tunebos se sumaron u'was, guahibos, ingas y sikuanis que también le permitieron entrar a sus tierras para recibir salud y educación. El "indio", que para Jaramillo era el poblador de Colombia más atropellado, empezó a ser tenido en cuenta. "Al padre le dolía Arauca" porque entre 1970 y parte de los 80 era un lugar anónimo, en donde "había más enfermedades tropicales no tratadas que acciones del Estado", comentó Bolívar. A ese trabajo le sumó en sus sermones la crítica abierta a los atropellos cometidos por el Frente Domingo Laín de la guerrilla del ELN.

Su influencia en Arauca, ganada a punta de "buenas acciones hacia los pobres", hizo que la guerrilla perdiera fuerza. El 2 de octubre de 1989, cuando viajaba en un vehículo en compañía de otros sacerdotes, hombres que se identificaron como miembros del ELN le ordenaron que los acompañé. Como si fuera una premonición, el obispo de entonces 73 años le pidió a uno de los sacerdotes que lo escuchara en confesión. Luego se quedó solo. Al día siguiente hallaron su cadáver abandonado con siete impactos de bala.

En la ceremonia del papa de este viernes estuvieron representantes de comunidades indígenas. | Fuente: EFE | Fotógrafo: Leonardo Mu񯺀

UN MÁRTIR DE CARÁCTER FUERTE

El carácter del sacerdote Pedro María Ramírez Ramos fue lo que lo llevó a morir como un mártir en Armero, un pueblo del centro del país, el 10 de abril de 1948. En un periodo de fuerte agitación política nacional, el religioso fue asesinado a machetazos cuando intentaba calmar a una multitud exaltada por la violencia desatada un día antes por el asesinato en Bogotá del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán. Este hecho desencadenó los disturbios conocidos como "El Bogotazo".

Ramírez fue presbítero de la diócesis de Ibagué, capital del Tolima, en donde estuvo desde 1931 hasta su muerte en 1948. "Fue un hombre que escribió su fe con las convicciones de hacer lo sencillo de manera extraordinaria", contó a la agencia Efe Jorge Bustamente, estudioso de su vida y director del Departamento de Doctrina y Animación Bíblica de la Conferencia Episcopal de Colombia.

Carrera religiosa. El beato nació el 23 de octubre de 1899 en La Plata, en el sureño departamento Huila. A los 15 años ingresó al Seminario Mayor de la vecina población de Garzón. Su recio carácter lo llevó en a desistir de su propósito de ser sacerdote en 1920, pero su vocación lo hizo regresar para finalizar sus estudios en 1928, esta vez en el Seminario Mayor de Ibagué. Fue ordenado tres años después. "Mi carácter es mi cruz", se lamentaba Ramírez, según Bustamante.

En su paso por las iglesias de varios municipios del Tolima, entre ellos, Chaparral, Cunday, Fresno y Armero, Ramírez descubrió otra de sus vocaciones: el compromiso con la gente pobre y los enfermos, a quienes acompañaba frecuentemente y buscaba acercarlos a Dios. Los dos últimos días de su vida los pasó rezando en la iglesia junto a las monjas, quienes le sugirieron que huyera de la violencia pero él siguió firme en sus convicciones porque al fin y al cabo tenía el compromiso de seguir dando testimonio de fe en Armero.

Según las crónicas de la época, fue asesinado por una turba de liberales que lo sacó arrastrado de la iglesia y lo mató a machetazos en la plaza del pueblo. En su agonía exclamó "padre, perdónalos. Todo por Cristo". "Su gran virtud es que él no rechazó el sufrimiento, no lo buscó tampoco sino que lo vivió asociándose a la muerte de Cristo (...) Ese es un gran mérito porque él podía haber huido o podía haber buscado otro camino pero permaneció en su puesto dando el testimonio de fe", contó Bustamente.

Cientos de miles recibieron al papa en Villavicencio, ciudad afectada por la violencia política en Colombia donde proclamó beatos a Jaramillo y Ramírez Ramos. | Fuente: AFP or licensors
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