Rusia ultima los detalles del Mundial en medio de tensión con las potencias occidentales

El Gobierno de Vladímir Putin ha invertido alrededor de 10 mil millones de euros en la organización. El evento comenzará en un mes y en medio de tensiones provocadas por el apoyo ruso a Siria, el escándalo de dopaje y el envenenamiento de Sergei Skripal.

Vladímir Putin durante una reunión con el presidente de la FIFA a inicios de mayo. Su gobierno ha invertido cerca de 10 mil millones de euros en la organización del torneo y según anunció la semana pasada, "los preparativos han terminado". | Fuente: AFP

A un mes del inicio de la Copa del Mundo de fútbol, la tensión entre Rusia y las potencias occidentales marca los últimos preparativos de la competición, que el país anfitrión espera utilizar como instrumento para situarse de nuevo en el primer plano geopolítico.

Si la elección de Rusia para organizar el Mundial 2018 había provocado algunas controversias en diciembre de 2010, la situación es mucho peor ocho años después: el Moscú se ha enfrentado a las potencias occidentales (EE.UU., Francia, Reino Unido, etc.) debido a Siria y Ucrania, se encuentra en el epicentro de un gigantesco escándalo de dopaje y en medio de una ola histórica de expulsiones ligadas al envenenamiento del antiguo espía Serguei Skripal en Inglaterra.

Mientras Vladimir Putin, en el poder desde el 2000, inicia su cuarto mandato al frente del país, la confianza parece definitivamente rota entre los países occidentales y Moscú, que reclama su regreso al primer plano de la escena internacional. Cuatro años después de los Juegos de Invierno de Sochi, el presidente ruso tendrá una nueva ocasión de utilizar el deporte como instrumento de 'soft power' (poder blando) para promover su país.

Sin embargo, a pesar de los escándalos que incluso han llevado a las autoridades británicas e islandesas a desairar el evento, todo indica que Rusia no revivirá la experiencia traumática de los Juegos Olímpicos de Moscú 1980. Ese año, más de cincuenta países, liderados por Estados Unidos, boicotearon esta competición luego de que la Casa Blanca denunció una invasión de la Unión Soviética en Afganistán.

En los días posteriores al ataque de EE.UU., Francia y Reino Unido contra el Gobierno de Siria, el embajador ruso en Perú, Andrei Guskov, dijo a RPP Noticias que “no hay razones para un boicot” al ser consultado al respecto. “La mayoría de tropas aéreas que participaron en la operación antiterroristas ya se retiraron del país [Siria]. No hay fundamentos Si usted compara con 1980, es otra situación”.

Un enorme esfuerzo económico

A 30 días de la competición, que comienza el 14 de junio en Moscú con el duelo entre el anfitrión y Arabia Saudita, la FIFA no está preocupada. Los estadios y las infraestructuras están preparadas después de un gran esfuerzo económico. Luego de haber gastado cerca de 10 mil millones de euros para organizar el evento, monto cuya mayor parte fue para los programas de renovación urbana -los primeros desde la caída de la Unión Soviética- de las once ciudades que acogerán el torneo, Putin aseguró la semana pasada que los preparativos para el Mundial "ya han terminado" y que "Rusia está lista para el torneo".

Putin (derecha) durante su visita en conjunto con el presidente de la FIFA, Gianni Infatino, al Estadio Olímpico de Sochi, una de las sedes del Mundial. | Fuente: AFP

Los aeropuertos se han ampliado o reformado. Se han construido hoteles en las ciudades donde los turistas extranjeros no suelen viajar y los estadios modernos han salido de la tierra, con la duda de cómo se utilizarán cuando el Mundial baje el telón. La herencia de la Copa del Mundo ha sido estudiada minuciosamente.

Si los Juegos de Sochi fueron un éxito, su coste desmesurado de 50 mil millones de euros dejó un gusto amargo: moderna y dinámica, la ciudad balneario a orillas del Mar Negro ha recuperado su lustre de antaño, pero muchos se sus hoteles están actualmente desocupados o abandonados. La pregunta que queda por responder es si la Rusia de las ciudades medianas, alejada de los turistas, de las dos capitales que son Moscú y San Petersburgo, podrá usar el Mundial para explotar plenamente su potencial económico.

Preocupaciones para los fanáticos

Los aficionados al fútbol, sin embargo, se interesan poco por las consideraciones geopolíticas. Su principal preocupación son posibles problemas de violencia, el ambiente en las ciudades o los medios para acceder a los estadios. En Rusia, lo primero que descubrirán es que están en un país muy grande: pese a que la organización solo escogió ciudades situadas en la parte europea del país, 2,500 kilómetros separan Kaliningrado, al oeste, de Ekaterinburgo, al este. Se trata de la misma distancia que entre París y Moscú.

Con respecto a la seguridad, Rusia ha multiplicado las operaciones contra los barristas más violentos, vigilados de cerca en los últimos meses y con su libertad de movimientos seriamente restringida. Alexei Smertin, referente de la lucha contra la discriminación y el racismo en el Mundial, ha pasado un año dedicado a la prevención y a intentar reducir los incidentes racistas relacionados con el fútbol. En abril, tras los gritos de mono escuchados en varios partidos en Rusia, llamó a "prohibir el acceso a los estadios a los aficionados que infrinjan la ley".

Escasa ambición deportiva

"Ustedes trabajan para hacer de esta Copa del Mundo la mejor Copa del Mundo de la historia" fue la felicitación del presidente de la FIFA Gianni Infantino, la semana pasada en Sochi, que habrá sido del gusto de Putin. Sin embargo, el presidente ruso, que no es aficionado al fútbol, tiene pocas opciones de celebrar una victoria de su selección en el Mundial. La 'Sbornaya' no ha ganado en sus últimos cinco partidos amistosos e iniciará la competición en la penúltima plaza de la clasificación FIFA entre los equipos clasificados.

El objetivo oficial es alcanzar los cuartos de final, pero superar la primera ronda ya será complicado. Arabia Saudita es un rival accesible, pero luego vendrán Uruguay, con Luis Suárez y Edinson Cavani en el ataque, y Egipto, con el jugador de moda en su delantera: Mohamed Salah. Stanislav Cherchesov, el seleccionador, no cuenta con ningún jugador de clase mundial sobre quien construir su equipo.

Ante este panorama, Putin no se ha prestado al juego de los pronósticos mundialistas. "Esperamos que todos nuestros jugadores estén implicados, que lo den todo. Y lo más importante, deben mostrar un fútbol intransigente, el fútbol que los hinchas adoran", señaló la semana pasada en Sochi.

(Con información de AFP)

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