Andrea Bocelli encantó a veinte mil limeños en concierto inolvidable

El tenor toscano ofreció un concierto de poco más de dos horas de duración en el Jockey Club.

Con media hora de retraso y un público que no cesó de llegar a la función incluso hasta la primera mitad de su concierto, el tenor Andrea Bocelli conquistó Lima con su portentosa voz ante un rendido aforo de 20 mil personas que lo aplaudió de pie en el Jockey Club.

La expectativa causada por el concierto del cantor italiano fue tal que todas las avenidas de acceso a la zona del concierto estuvieron congestionadas por un tránsito que no fue controlado por la policía.

 

El público estaba ansioso por llegar puesto que se había anunciado que poco antes de las 9 de la noche, hora en que empezaría el concierto, no se dejaría pasar a nadie hasta la hora del intermedio, es decir unos 45 minutos después. Sin embargo, como era tanta la gente que no dejaba de llegar, se permitió el paso de los tardones en perjuicio de los puntuales.

 

Muchos rostros conocidos estaban en la zona Súper VIP: el congresista y ex ministro Luis Alva Castro, el dirigente de la Democracia Cristiana y también ex ministro Carlos Blanca, la actual congresista Keiko Fujimori y su esposo Mark, entre otros empresarios y banqueros.

 

Había gran cantidad de acomodadores y personal de seguridad. Y sería tal vez porque se trataba de un concierto al aire libre mucha gente estaba en jean y menudeaban los vendedores de chorizan, gaseosas, pop corn, barquillos y hasta bebidas energizantes.

 

Hacia las 9:25 p.m. la Orquesta Sinfónica Nacional empezó con sus primeros y cinco minutos después su director de orquesta Eugene Khon inició el concierto con la overtura de "El Barbero de Sevilla" de Rossini. Luego hizo su entrada el esperado Andrea Bocelli quien lanzó "La donna e" mobile" de la ópera Rigoletto e "Intanto amici qua brindisi" de "Cavallería rusticana" de Mascagni. El barítono Gianfranco Montressor continuó con "Te deum" de "Tosca" de Puccini, seguido por la soprano mexicana Olivia Gorra con "O" mío bambino caro" de la ópera "Gianni Schicchi" de Puccini; "Viene la sera" de "Madama Butterfly" de Puccini a cargo de Bocelli y Gorra; Montressor con "Au fond du temple saint" de "Pêcheurs de perles" de Bizet; y nuevamente Bocelli y Gorra con "Brindisi" de "La Traviatta" de Verdi con lo que cerró la primera parte.

 

Luego de un intermedio de 20 minutos, el flautista Andrea Griminelli inició la segunda parte con "Czardas" de Monti y "El vuelo del moscardón" de Rimsky Korsakov, acompañado de la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Nacional.

 

Esta parte del concierto fue inclinada a la música popular que forma parte del último álbum de Bocelli "Incanto" interpretando "Voglio vivere casi", "Vieni sul mar" y "Mamma", canciones que tenían como fondo un gran écran en el que se veían fotografías en blanco y negro de actrices y actores italianos de los años 50 y 60.

 

Luego la Sinfónica interpretó una pieza instrumental de "La boda de Luis Alonso" de Giménez seguido de la soprano Gorra con "Canción de Paloma" de "El barberillo de Lavapiés" de Barbieri.

 

Tras la interpretación apareció Bocelli quien dijo que iba a cantar dos canciones en castellano y que se disculpaba por anticipado por algún error que pudiera cometer en su interpretación. "Aranjuez", que forma parte de su CD "Sentimento", y "Granada" de Agustín Lara y que también figura en el álbum "Incanto", arrobaron al público. Cerró el concierto con "Funiculí funiculá" de Denza acompañado de la soprano Gorra y el flautista Montressor.

 

Los aplausos trajeron el obligado bis. Bocelli cantó una impecable "Amapola", de su CD "Amore", entusiasmando al público. Continuó con "Bésame mucho", que también forma parte de "Amore", logrando vivas del público. "Con te partiró", junto a Olivia Gorra, arrancó un ¡Oh! del público que ya estaba rendido ante el talento del toscano. Y cerró con "Nessum dorma" de la ópera "Turandot" de Puccini. El público se puso de pie y no cesó de aplaudir hasta que el tenor salió a repetir "Funiculí funiculá" con lo que el concierto terminó poco antes de la medianoche y los 20 mil asistentes partieron a sus casas con rostros sonrientes.

 

Fuera del Jockey Club se repitió la congestión de tránsito de horas atrás pero para todos, el eco de la voz de Andrea Bocelli no permitió la generación de perturbación alguna. Esa voz privilegiada y llena de ternura logró ese milagro. 

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