A
El sector agropecuario concentra el 25% de la PEA, sin embargo, aporta el 6% de la producción peruana. | Fuente: Instituto Integración

Nuevos motores para la economía peruana

Sectores como el forestal, el acuícola, el turístico o las industrias creativas aún tienen un potencial por explotar

La producción del Perú hoy está muy poco diversificada. Según las últimas cifras del Banco Central de Reserva de febrero de este año, el 72.3% de las exportaciones peruanas fueron “tradicionales”, por lo general materias primas con muy poco o ningún valor agregado. De estas ventas al exterior, el 61.4% provienen de la actividad minera, sobre todo del cobre, que hoy sostiene el crecimiento nacional.

¿Qué se debe hacer para diversificar la economía? Para el I Foro Integración al Bicentenario, organizado por RPP y realizado el último 11 de mayo, el Instituto Integración presentó el informe “Producción creativa para alcanzar el desarrollo”, en el que se ensayó una respuesta a esta pregunta.

En general, se necesita aumentar la productividad de los trabajadores e industrias peruanas a través de una coordinación estrecha entre los sectores público y privado, con una agenda que incluya capacitaciones, formalización, destrabe de regulaciones innecesarias y aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías e innovaciones.

Lee el informe “Producción creativa para alcanzar el desarrollo” aquí

Potencial de crecimiento

“Un mito a desterrar: la diversificación productiva no es contraria a la minería”, explicó Fredy Vargas Lama, experto en prospectiva y desarrollo, para el Instituto Integración. De hecho, el Perú hoy es un país minero y esta actividad tiene un carácter dinamizador al demandar distintos tipos de proveedores y crear muchos empleos directos e indirectos.

Canadá, por ejemplo, ha sabido aprovechar al máximo sus recursos minerales sin descuidar otros sectores. Ha logrado posicionar a la ciudad Toronto como el hub mundial de las finanzas mineras mientras ha desarrollado industrias como la automotriz o la tecnológica.

Por otro lado, el sector turístico peruano es otro rubro con potencial que hoy está subexplotado. “Es imposible aumentar el empleo de manera masiva sin incluir al sector turismo”, indicó por su parte el exministro de la Producción Piero Ghezzi para el mismo informe. En el índice de competitividad de turismo y viaje del World Economic Forum (2017), el Perú todavía se encuentra en el sétimo puesto en Latinoamérica, después de países como Chile o Costa Rica. Un estudio de la Universidad del Pacífico determinó que la brecha de infraestructura aeroportuaria nacional ascendía a 1 419 millones de dólares.

Solo hay tres aeropuertos “internacionales” en el Perú. Sin embargo, solo el Jorge Chávez de Lima es capaz de operar vuelos de larga distancia. Colombia, por ejemplo, tiene seis puertos aéreos de estas características. En este sentido, procurar la descentralización de los vuelos y priorizar la construcción del aeropuerto internacional de Chinchero podrían dar pie a una dinamización del sector.

La industria forestal, por su parte, hoy solo representa el 0.2% del PBI nacional, según el Banco Mundial. No obstante, el 80% del territorio peruano es apto para el desarrollo de esta industria. En Chile, este sector representa el 0.6% de su producción. En Brasil, el 0.7%. La mesa ejecutiva forestal (de coordinación entre el Estado y los privados) ha tenido algunos avances, como aprobar algunos reglamentos que tenían años de retraso. El Perú es el segundo país en superficie forestal en toda Latinoamérica.

En tanto, la mesa ejecutiva acuícola también ha ayudado a impulsar su sector al facilitar algunas condiciones para la exportación. La promulgación de la Ley General de Acuicultura en el 2016 también colaboró en ordenar el sector. Datos de aduanas (SUNAT) indican que las exportaciones acuícolas crecieron en promedio 13.7% anual en el período 2013-2017. El último año estas ventas al exterior alcanzaron un récord histórico de 216 millones de dólares, cifra que implica un crecimiento de 38.2% respecto a lo reportado en el 2016.

Pero en el trabajo intelectual también se avizora un alto potencial, a través del desarrollo de las industrias creativas. Según el INEI, las actividades relacionadas con la cultura representaron el 1.2% del PBI peruano del 2016. Sin embargo, esta estadística no ha tomado en cuenta otras actividades que también involucran la capacidad creativa humana, como la gastronomía, la arquitectura, la publicidad, las invenciones industriales y el desarrollo de softwares, por ejemplo.

Las start ups, por ejemplo, encajarían en esta categoría de industrias creativas. Hoy, estos emprendimientos no encuentran un clima adaptado a las últimas innovaciones y la normativa es una de sus principales barreras para surgir, ya que no contemplan los distintos financiamientos de riesgo que puedan necesitar.

En líneas generales, todas las industrias peruanas y las regulaciones deben adaptarse a los nuevos cambios que ya empieza a imponer el nuevo modelo económico de la cuarta revolución industrial, para poder aprovechar los cambios y acortar las brechas que el Perú tiene con los países más desarrollados.Sin embargo, la innovación ha sido la debilidad de las empresas peruanas en los últimos años.

“Solamente en el Perú hemos invertido el 0.11% de nuestro PBI en la actividad innovativa, 220 millones de dólares. Comparados con cualquier país de la Alianza del Pacífico estamos por debajo”, reconoció en ministro de la Producción Raúl Pérez-Reyes en el I Foro Integración al Bicentenario.

“Cuando hemos hecho un estudio con varias empresas, nos hemos dado cuenta que en el Perú estamos en [una etapa de industria] 2.2, o sea 80 años atrás. La buena noticia es que no tenemos que esperar 80 años más para nivelarnos. Hoy tenemos una serie de oportunidades para dar el salto exponencial. Una de ellas es el acceso a las tecnologías avanzadas”, explicó Benito Juárez, presidente de Fab Lab Perú, en lo que fue este diálogo propiciado por RPP.