El robot bípedo que no se cae jamás

BALLU es un robot humanoide con un cuerpo hecho de balones de helio y que cuenta con un par de piernas delgadísimas.

BALLU es una más en una lista larga de robots extraños. | Fuente: Giphy

(Agencia N+1 / Daniel Meza). Un grupo de ingenieros de la Universidad de California inventó un nuevo y extraño tipo de robot híbrido que no se cae nunca gracias al helio.

Caminar en dos piernas o patas es una de las formas más complejas de movilizarse entre todos los seres vivos. Un grupo privilegiado de criaturas en la naturaleza son capaces de hacerlo —antiguamente, un grupo de dinosaurios; entre los mamíferos los hombres y una serie de homínidos; los canguros; todas las aves y algunos tipos de lagartos. Pero cuando hablamos de humanos intentando hacer caminar a robots en dos piernas, por muy avanzados que estos son, tienden a perder el equilibrio y caerse con suma frecuencia —siendo este uno de los grandes problemas a resolver en los nuevos autónomas.

Ante esta simple aunque crítica traba, el equipo de Dennis Hong, del Laboratorio de Robótica y Mecanismos de la Universidad de California, Los Ángeles, presentó en la Conferencia Internacional de Robots Humanoides del Instituto de Ingenieros de Electricidad y Electrónica (IEEE) a acaso uno de los robots más simpáticos y curiosos del evento: BALLU (la sigla, por su denominación en inglés, significa Unidad Ligera Asistida por Flotación).

BALLU es un robot humanoide con un cuerpo hecho de balones de helio que cuenta con un par de piernas delgadísimas aunque muy bien articuladas. Dado que su peso es equivalente a casi nada, nunca se cae y puede caminar, rebotar o andar a saltitos, y realizar una variedad de otros movimientos bipedales en tanto no esté expuesto a fuertes vientos en exteriores. “Para tener ideas creativas, a veces debemos preguntarnos cosas locas o hasta ridículas; esto, posteriormente, nos lleva a ideas ingeniosas”, dijo Hong a IEEE Spectrum, agregando que su equipo se planteó “cambiar la dirección de la gravedad”.

IEEE describe al robot como una ‘nave híbrida’, no más ligera que el aire, porque flota independientemente, y requiere de piernas para controlar su movimiento. Dado que las piernas del robot no tienen que cargar mucho, pueden ser delgadas. Por otro lado, los mecanismos de comunicación y energía se encuentran en las rodillas y pies.

En consecuencia, la mayoría de su masa está en un nivel muy bajo, dándole estabilidad, aun cuando avanza hacia adelante o atrás, hacia los costados o salta. Su levedad también le permite caminar sobre el agua.

BALLU, por supuesto, no es el tipo de robot que cargará algo pesado o manipulará cosas: su creador cree que serviría más como “un dispositivo caminante que lleve información” cuya principal característica es precisamente su peso, bajo costo y seguridad inherente. Está en una etapa temprana de desarrollo, y sus creadores planean sacar algunas versiones evolucionadas: un cuadrúpedo, por ejemplo, que cargue algo más de peso, una versión con un cuerpo humanoide más desarrollado, y funciones como saltar estructuras altas.

BALLU es una más en una lista larga de robots extraños: hace poco un grupo de ingenieros japoneses construyó un autómata que suda para refrigerar sus circuitos. Desde Japón también se creó un modelo de robot bebe, un humanoide infante cuya función es socializar con las personas. Asimismo, diseñadores franceses desarrollaron un robot capaz de hacer tatuajes con un alto nivel de detalle.

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Caminar en dos piernas o patas es una de las formas más complejas de movilizarse entre todos los seres vivos. | Fuente: Giphy


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