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Joel queda sorprendido ante la presencia de Claudio y Cayetana y queda asombrado cuando ella le dice que está enterada de lo que está pasando junto a Fernanda. Le ofrece ayuda pero Joel no la acepta. Incluso le ofrece un departamento de su padre que nunca usa y a cambio de nada. “Fuiste una persona muy importante en mi vida. Me hiciste muy feliz y es momento de retribuir lo que hiciste por mí”, le dice Cayetana. “No puedo aceptar tu ofrecimiento. He cambiado y ahora debo encontrar todo lo que quiero en base a mi esfuerzo”, responde. “Mi oferta sigue en pie y si cambias de opinión…”, añade Cayetana. Joel rechaza la oferta y parte en su mototaxi.

Teresa le aconseja a Gladys que luche por el amor que siente por Miguel Ignacio pero la madre de Otto duda aunque confiesa que sigue amando a su Nachito.

Manolo queda muy confundido al enterarse de que Luciana partió a España sin despedirse y sin dejarle un mensaje. Encima no tiene acceso a sus redes sociales por lo que no puede comunicarse con ella. Viviana le pide los datos de su Facebook pero Manolo le dice que no tiene importancia y que cuando ella la llame no le diga nada. Regresa a su casa y le cuenta a su madre que Luciana se fue a España sin avisar. “¿Por qué tengo tan mala suerte con las mujeres?”, le pregunta a su madre.

Miguel Ignacio insiste con Raúl en encontrar al actor que hizo de juez de paz. “Tengo que casarme con Isabella para asegurar mi futuro y mi puesto en la constructora. Y lo tengo que hacer porque todavía estoy casado con Anita Miller que nunca me dio el divorcio. Además Gladys está en Lima y ha venido con Otto. No voy a tener nada con ella pero para Isabella saber que estoy casado con ella me evitará muchos problemas”, le dice a Raúl.

Reyna está sola en su cuarto y piensa que hay una sola persona en el mundo que la pueda ayudar. Va en busca del padre Manuel. “Padre, ¿por qué Diosito me castiga de esta manera?”, le dice y le cuenta, a su modo, las intenciones que tenían Lucho y Morgana de hacerle daño. “¿Y tú no le has hecho daño a nadie?, pregunta el sacerdote. “Soy una madre y esposa ejemplar. En Las Lomas todos me odian, me quieren hacer daño. Seguramente la Finjidaza le ha venido con cuentos o Lucho, seguro que Lucho ha sido”, asegura Reyna. “¿Alguna vez has escuchado al frase siembra vientos y cosecha tempestades?”, le dice el cura.

Joel regresa a su casa y le lleva a Fernanda una serie de cosas para la cena: té filtrante, galletas, atún, dos vasos desechable, azúcar y un hervidor de agua. Fernanda está con cara de tristeza. “No te gusta este lugar, lo sé”, le dice Joel. “Este lugar se vuelve el mejor lugar cuando estás junto a mí, mi amor”, le responde. “Tengo que conseguir trabajo, encerrada aquí me vuelvo loca”, añade. “Extrañas tu casa, ¿verdad?”, pregunta Joel. “No, cómo voy a volver a una casa donde quieren separarnos. Ahora voy a poner agua para tomarnos nuestro tecito”, responde Fernanda.

Nicolás llega a casa de Rubí. “¿Qué tal? ¿Qué dice tu familia de mí? Les caí bien, ¿no?”, pregunta Rubí y Nicolás solo la observa. “Mi mamá y mi papá quedaron fascinados contigo”, le dice luego. “¿Qué dijo tu nona?”, pregunta. Nicolás evade la respuesta y le habla de Gladys y Otto. “¿A tu abuela no le guste, no?”, insiste. “¿Por qué preguntas eso?”, dice Nicolás. “Porque cada vez que te pregunto evades la respuesta”, le dice. Nicolás miente y le dice que Francesca le ha dicho que ella es la mujer exacta y perfecta para él. Rubí está radiante.

Raúl logra ubicar al actor que hizo del juez de paz y lo cita para el sábado para realizar otra “boda”. “La hora no la sé, digamos que lo necesitamos todo el día, mi cliente se encargará de pagarle el día completo”, le dice al actor.

Manolo les cuenta a Pepe y Tito que Luciana se fue a España sin avisar. “Eso te pasa por atrasador”, le dice Tito. “La entrevisté y en un momento pensé que era la mujer de mi vida”, reflexiona. Pepe y Tito se ríen y lo invitan a tomar cerveza.

Susú e Isabella están en su cuarto y conversan acerca de lo que puede pasar ante la presencia de Gladys. Susú intenta una terapia gestual. “Gordito y tortuga charapa, no way. Gordito y Gordita, forever and ever”, dice varias veces. Y entonces le llega el turno de hacer la rutina gestual a Isabella. Susú le pide más entusiasmo y eso es lo que hace Isabella. Pero en eso entra Miguel Ignacio al cuarto y muy serio mira a Isabella. “Tengo que hablar contigo”, le dice con voz grave. Isabella teme lo peor. “¡Nos vamos a casar!”, le dice y las Pinky Friends estallan en gritos de alegría.

El padre Manuel le explica a Reyna lo que significa el refrán que le dijo. “Si siembras odios, rencores, egoísmos y maltratos, qué crees que vas a cosechar. Si haces daño, la vida te devolverá el daño con creces”, le dice. “Claro, la mujer siempre tiene la culpa, el hombre nunca y aunque sea cura, es hombre”, señala Reyna y se va a su casa. Y a solas se pone a pensar en todo lo que ha hecho con Lucho y sus hijos y también a los González y especialmente a Charo. Deja su cuarto y encuentra a Charo en el comedor. “Charito, ¿podemos hablar?”, le dice. Lleva una garrafa de licor en la mano. “Charito, estoy pagando mis culpas. Ahora sé qué se siente cuando te quitan el marido. Yo lo hice contigo. Me metí con Lucho y ahora Lucho está con otra más joven y más guapa. Charito, perdóname por favor, te he hecho la vida imposible. Si quiero que las cosas me vayan bien, me tienes que perdonar”, le pide. “Yo solo quiero que todos vivamos en paz”, dice Charo. “Ay Charito, tú eres una santa”, le dice. Llega Teresa y también le pide que la perdone y ella lo hace. “¡Ay chicas, qué lindas!”, exclama Reyna y las abraza alas dos.

“¡¿Cómo que se casan ya, ya?!”, pregunta Francesca. “¡Nos casaremos este fin de semana, no te parece romántico!”, dice Isabella. "Hay que avisarle a la revista Chozas. Tiene que ser en un restaurante elegante", añade Susú. Francesca entra en dudas ante esta boda relámpago.

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