Anemia en niños: ¿cómo prevenir, detectar y curar esta enfermedad?

La leche materna que recibe el niño durante el primer año de vida puede prevenir este mal

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Más del 50% de los niños en el Perú menores de un año de edad son anémicos o padecen de anemia ferropénica por deficiencia de hierro, según Erika Katiuska Noriega Cabrera, hemato-oncólogo pediatra de la Universidad Cayetano Heredia. ¿Sabe por qué ocurre esto? Dos razones sustentan esta realidad. 

 

“Por lo general, las madres embarazadas en nuestro país tienen deficiencia de anemia. En el último trimestre de la gestación el hierro de la madre se va fijando en el hígado del feto, pero cuando no hay hierro los chicos nacen con anemia”, explicó la especialista. 

 

Además, dijo que “la mayor causa de anemia en los niños por deficiencia de hierro es por falta de aporte, es decir, por no darle los alimentos que debería recibir el niño”. Por ello, señaló que antes del año del bebé la madre debe procurar alimentarlos con leche materna. 

 

Noriega explicó que si bien la leche de fórmula tiene 120 mg. de hierro, su biodisponibilidad o capacidad de absorción es apenas de un 4 o 5%, mientras que la leche materna tiene 80 o 90 mg. de hierro, pero su biodisponibilidad está por encima del 60 o 70%.

 

Recomendó que los niños menores de un año no tomen leche entera y que consuman leche de fórmula solo cuando las madres no puedan alimentarlos con leche materna, que es lo más beneficioso durante el primer año del menor. 

 

¿Cómo reconocer a un niño anémico?

 

Para la experta, el signo más precoz de un niño con anemia es la palidez de la piel y de las mucosas; también pueden padecer de astenia o ser niños que realizan poca actividad física o se quedan dormidos con facilidad. Otros síntomas a evaluar según recientes estudios son la hiperactividad y la pobre atención escolar.

 

Además del consumo de leche materna durante el primer año, el niño después del año debe consumir ciertos alimentos ricos en hierro como carnes rojas, vegetales verdes de preferencia brócoli y espinaca, y los cereales o luminosas como lentejas, alverjas verdes, etcétera. 

 

“Lo mejor es combinar el hierro animal y vegetal, pues la biodisponibilidad del hierro vegetal es muy pobre y difícil de absorber”, indicó tras agregar que la vitamina C ayuda a fijar el hierro. “Si un niño de diez meses toma hierro en gotas es mejor dárselo con algún tipo de cítrico porque va a ayudar a su absorción”, precisó.

 

El pediatra es quien establece el tratamiento de un niño con anemia ferropénica o deficiencia de hierro, el cual consiste en administrarle al menor sales o compuestos ferrosos y debe durar como mínimo tres meses hasta uno o dos años para obtener resultados favorables. 

 

“Cuando el niño nace prematuro debe recibir suplemento de hierro desde los dos meses hasta los dos años y si nace normal en un país donde la anemia es prevalente desde el sexto mes hasta los dos años, advirtió la experta y dijo que además es recomendable disminuir el consumo puro de leche entera o de fórmula. 

 

Noriega Cabrera explicó que “está demostrado que los niños menores de un año que toman 700 ml. o tres vasos de leche entera o de fórmula tienen mayor propensión de padecer anemia ferropénica” y además destacó dos periodos de crecimiento rápido en que los niños suelen tener anemia. 

 

Todo niño tiene anemia durante las etapas de crecimiento rápido, entre uno y cinco años y diez a trece años. Es cuando el menor debe consumir suplementos de hierro para evitar tener anemia”, destacó tras advertir que una anemia no tratada puede traer secuelas lamentables. 

 

La anemia produce “bajo rendimiento escolar, niños que no desarrollan su capacidad cognitiva, retardo en el crecimiento o niños más pequeños que no logran un desarrollo adecuado, niños con pensamiento más lento. Estos síntomas van a permanecer hasta adultos”, concluyó. 

 

 

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