Juego de tronos: simples matemáticas revelan las inconsistencias de su último episodio

El sexto capítulo de la séptima, y penúltima, temporada de la serie dejó un sinsabor en sus seguidores capaz de recubrir por entero hasta el hocico de un dragón.

(Agencia N+1 / Hans Huerto) Nunca es tan cierto el adagio que reza “Vox populi, vox dei” que cuando se habla de televisión. El sexto capítulo de la séptima, y penúltima, temporada de la serie fantástica “Juego de tronos” dejó un sinsabor en sus seguidores capaz de recubrir por entero hasta el hocico de un dragón.

[ALERTA: SPOILERS SOBRE EL MÁS RECIENTE CAPÍTULO, A CONTINUACIÓN]

Y ello no se ha debido meramente a la muerte de Viserion, uno de los tres dragones de Daenerys Targaryen, sino más bien a una serie de graves inconsistencias en el traslado de algunos personajes por los territorios de Poniente, el mundo creado por George R.R. Martin en el que se desarrolla su historia.

Las líneas increíbles

El director del episodio, titulado “Más allá del Muro”, Alan Taylor, lo ha tenido que admitir. En una entrevista concedida esta semana a la revista Variety, dijo: “Éramos conscientes de que el momento era un poco difuso. Teníamos a Gendry corriendo, cuervos volando cierta distancia, dragones teniendo que volar un buen trecho... En términos de la experiencia emocional, [Jon Snow y compañía] pasaron una noche oscura en una isla en términos de momentos narrativos. Tratamos de cubrirlo un poco con el crepúsculo eterno al norte del Muro [en el universo de “Juego de Tronos”, no solo algunos momentos del día sino incluso temporadas como el verano y el invierno pueden durar mucho más que en nuestro mundo]. Creo que hicimos algún esfuerzo para forzar la línea de tiempo un poco al no declarar exactamente cuánto tiempo pasaron los personajes en cada lugar. Creo que funcionó para algunas personas, para otras, no. Parecían estar muy preocupados por la rapidez con que un cuervo puede volar, pero hay algo llamado imposibilidades plausibles, que es lo que se intenta lograr, en lugar de plausibilidades imposibles. Así que creo que estábamos forzando la verosimilitud un poco, pero espero que el ímpetu de la historia trascienda algunos de esos asuntos”.

Recapitulemos: Snow y su patrulla cruzan el Muro para capturar un espectro. Al parecer, no viajan mucho (no apreciamos atardecer ni anochecer alguno, menos campamento para pernoctar) hasta que se topan con un ejército de estos. Tras ello, mandan a Gendry, a trote a través de las estepas heladas, hasta el Muro (recorre de vuelta lo avanzado), a dar aviso del peligro que el grupo corría. El mensaje, dirigido a Daenerys Targaryen, tuvo que viajar del Muro hasta Rocadragón, donde reina khaleesi, en las alas de un cuervo mensajero. Al recibirlo, la madre de los dragones voló en el lomo de estos hasta donde Snow y compañía resistían el asedio de las hordas del Rey de la Noche. Todo en el transcurso de 15 minutos de programa y tan solo una noche en tiempo real, la que pasan los héroes en medio de un lago a medio congelar, circundado por el enemigo.

Así puesto, suena inverosímil. Y la matemática comprueba la inverosimilitud del relato.

El largo de las rutas

Aunque Martin no se ha abocado aún a desarrollar un mapa a escala del mundo que ha construido en sus libros, el trabajo de algunos fans de la historia da algunos alcances sobre los viajes del reciente episodio. Partiendo del momento en que Gendry empieza a volver al Muro, resulta conveniente asumir que al menos la patrulla se adentró unas ocho horas en el Norte (marcha regular a la que se sometían los caballeros en el medioevo, por ejemplo), por lo que el hijo bastardo del muerto rey Robert Baratheon, a trote, debió volver en seis horas, aproximadamente.

Los mapas confeccionados por aficionados dejan, en promedio, calcular una distancia de unos 1.700 km entre el Muro y Rocadragón, poco menos la distancia entre Lima, Perú, y Quito, Ecuador (1.842 km), para darnos una idea; o 1,5 veces la distancia que une a Madrid, España, con París, Francia. Ello, si tomamos como referencia este mapa, que da 1.900 km de separación, y este otro, que considera 1.500 km.

Cuervos con anabólicos

Asumamos que los cuervos mensajeros de Poniente pueden igualar las velocidades y energía de una paloma mensajera (Columbia livia domestica), aves ampliamente usadas desde el medioevo, e incluso en batallas más recientes como el Desembarco en Normandía, en la Segunda Guerra Mundial, para enviar importantes mensajes que eludieran aun sistemas vulnerables como las comunicaciones por radio. Esta especie es capaz de volar a una velocidad promedio de 148 kmph (un poco menos que la velocidad tope que alcanza un ultraligero Challenger II) en carreras de 640 km; además, puede recorrer hasta 1.120 km en un solo día, de acuerdo con el portal FBI Pigeons, especializado en carreras de estas aves.

Con ello, recorrer los 1.700 km que separan a Eastwatch, el punto del Muro por el que Snow y el resto cruzaron, y el trono de la madre de los dragones, le tomaría un día y medio a una paloma mensajera o a un cuervo. Nuestros héroes, por lo que vemos en el episodio, tan solo pasan una noche bajo amenaza, en espera de refuerzos, en el mejor de los casos, 24 horas.

Dragones con teleport

Aun si queremos creer que los cuervos son mágicos, ¿qué pasa con los dragones? ¿Podrían haber llegado más rápido que estas aves? Como bien supones, mucha ciencia no hay detrás de las características naturales de estas criaturas mitológicas y en los relatos de Martin no se hace mención exacta de la velocidad de estos monstruos alados. Lo más cercano a ello son los rasgos que los manuales del juego de rol Calabozos y Dragones describen, aproximaciones que tratan de convertir en cifras verosímiles los aspectos más mínimos de las alucinantes criaturas que habitan sus mundos, mezclando observaciones concretas de la realidad con fantasía. Estos manuales le dan a los dragones una velocidad de vuelo de 80 pies por round de juego. Habiendo 600 rounds en una hora (cada uno dura 6 segundos), la velocidad promedio de un dragón será de apenas 14,6 km por hora. Capaces de volar por 8 horas diarias —de acuerdo con los manuales de 5ta. Edición del juego—, podrían volar por 116,8 km en una jornada, antes de tomar un descanso obligado. Así, tendrían que llegar en dos semanas, con sus respectivas paradas estratégicas, hasta el paradero del rey en el norte.

Como vemos, si bien conocemos y gozamos del show por sus versiones alucinadas de mundos perdidos en donde la magia y las criaturas sobrenaturales son un arma más para el complot político y el conflicto bélico, el más reciente episodio ha tenido en la verosimilitud a su más sentida víctima. Con un poco de suerte la entrega de este domingo pueda revivirla, como por arte de magia de Melisandre.

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