Cinco medidas inmediatas para reducir el hacinamiento en el transporte público

Si antes de la pandemia era urgente resolver la falta de articulación y la informalidad en el transporte público, con la COVID-19 es una cuestión de vida o muerte ¿Es posible cambiar nuestra realidad? Revisemos cinco medidas concretas.

Alonso Cárdenas

Alonso Cárdenas

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Como parte del proceso de reactivación económica, el pasado lunes 25 de mayo se autorizó a que el 100 % de las unidades de transporte público ofrecieran sus servicios en la ciudad de Lima. Las imágenes difundidas en los medios de comunicación y redes sociales denotaron desorden, desborde, caos, ansiedad y poco o ningún respeto por el distanciamiento social obligatorio. La situación se está convirtiendo en peligrosamente crítica dado que ese mismo día el gobierno llevó a cabo pruebas rápidas aleatorias en varios paraderos importantes de la ciudad y los resultados son preocupantes, por ejemplo, en la estación Caja de Agua del Metro de Lima se hicieron 151 muestras con 43.71 % de positivos. Ante esta evidencia, el nuevo foco de infección está transitando de los bancos y los mercados al transporte público, lo cual es sumamente grave.

Es importante recordar que diariamente en circunstancias prepandemia, tanto en Lima como el Callao se realizaban aproximadamente 22,3 millones de viajes, de los cuales 16,9 millones se hacen en vehículos motorizados (CIES, 2016). Lima como vamos (LCV, 2019) estima que de ese universo alrededor del 65 % utiliza transporte público colectivo, dígase buses, combis, cústers, colectivos, Metropolitano, Metro de Lima y corredores complementarios. Automóviles particulares y motocicletas representan alrededor de 13 %, taxis y mototaxis 6.4 % y caminar y bicicleta suman 13% aproximadamente. Es decir el porcentaje más importante se centra en el transporte público colectivo y por ende es la principal fuente de contagio. En consecuencia, la estrategia debe ser que más personas utilicen medios alternativos al transporte, sin que eso signifique carta libre a los automóviles privados, ya que eso hará colapsar las vías ¿Cómo hacer?

| Fuente: Andina

La primera medida debe ser incrementar el número de personas que se movilizan a pie o en bicicleta, hoy es 13 % de acuerdo con LCV. Para eso se necesita ampliar las veredas y construir una red de ciclovías, hoy inexistente. La ATU ha señalado que implementará el Sistema de Transporte Individual Sostenible – SITIS cuyo objetivo es contar con 301 km de ciclovías articuladas en aproximadamente tres meses, vale decir fines de agosto. Esta es una iniciativa muy valiosa que debe ser apoyada por el Poder Ejecutivo.

Segunda medida, obligar a que las 500 empresas más grandes del país a que ofrezcan un servicio de transporte bioseguro a todo su personal. Por ejemplo, el Banco de Crédito del Perú, de acuerdo con su portal web cuenta con alrededor de 30 mil trabajadores. Por norma se les podría obligar a que solamente se puede ir a trabajar en bicicleta, caminado o en el transporte de la empresa. Si las 500 o 1000 empresas más grandes implementan esta iniciativa esto generará dos impactos positivos: i) reducción de usuarios uso del transporte público y reactivación económica por ejemplo del gremio de las movilidades escolares, hoy paralizado.

Tercera medida, derogar el Decreto Supremo Nº 094-2020-PCM donde se estableció que el 40 % de trabajadores del sector público retomará sus labores de manera presencial. De acuerdo con SERVIR (2014) en nuestro país hay un millón 400 mil trabajadores estatales. Para contribuir con el deshacinamiento del transporte público y por ende reducir el riesgo de  contagios masivos, el Estado debe procurar todas las medidas que faciliten el teletrabajo.

Cuarta medida, propiciar que el transporte público formal cuente con carriles exclusivos, como sucede con el Metropolitano. Por ejemplo,  un carril exclusivo en el corredor Javier Prado inhibirá el uso (hoy mortal) de colectivos ilegales, propiciará que los traslados serán más rápidos, además se podrá controlar el ingreso de pasajeros para preservar el distanciamiento social. La Avenida Arequipa deberá ser exclusiva para el Corredor Azul.

Quinta medida, otorgar un subsidio al transporte formal. Como resulta obvio, si solamente se puede utilizar el 50 % del aforo de la unidad de transporte, las empresas irán a pérdida. El subsidio tiene dos ventajas, evita el incremento del pasaje y segundo da protección a la empresa formal para modernizarse, por ejemplo contar con medidas de bioseguridad de choferes, ofrecer gel para el constante lavado de manos dentro de la unidad, eliminar el cobro con monedas o billetes, entre otras.

Considero que estas cinco medidas propuestas deben ser la base de una modernización de la movilidad y por ende el transporte en la ciudad de Lima. Hoy más que nunca es un asunto de vida o muerte.

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