El cuidado del menor y el enfoque de género

El enfoque de género no pone en riesgo el desarrollo de los menores, por el contrario, enfatiza el lado humano en su etapa de formación. Existen muchos temores de los padres respecto a la educación sexual, sim embargo, la mejor forma de asegurarles un desarrollo integral es brindarles información adecuada sin escándalos ni falsedades.

Los artículos 5.° y 18.° de la Convención sobre los derechos del niño avalan a padres y madres como los principales responsables del desarrollo integral y de la protección de sus hijos e hijas. En aparente contradicción con este documento, en el Perú se aprobó el enfoque de género en el Currículo Nacional de Educación Básica. Esta aprobación ha traído como consecuencia la protesta de padres y madres, organizados en colectivos, quienes sostienen que una parte del mencionado documento lo único que hace es confundir a los menores sobre ser hombre o ser mujer. Se trata de una posición legítima, pero que no por ello invalida las razones que se pueden ofrecer para la implementación del enfoque de género; discusión que no debería resolverse apelando solo a respetables criterios religiosos, por un lado; ni tampoco, a un principio de estadística (según encuesta de El Comercio-Ipsos, casi el 80 % de la población está de acuerdo con el enfoque de género en el Currículo Nacional), sino sobre la base del mayor bien para los menores.

La aprobación del enfoque de género ha traído como consecuencia la protesta de padres y madres, organizados en colectivos, quienes sostienen que una parte del mencionado documento lo único que hace es confundir a los menores sobre ser hombre o ser mujer. | Fuente: Andina

Las razones expuestas por los colectivos como “Padres en acción” o “Con mis hijos no te metas” buscan el cuidado de sus hijos frente a realidades socio-históricas consideradas potencialmente peligrosas. La mayor parte de estos peligros, según sus declaraciones, se relacionan con la salud sexual y reproductiva, y el cuerpo. Este derecho al cuidado, según ellos, estaría siendo violentado por el Estado vía el enfoque de género porque no garantizaría ni protección ni desarrollo humano integral para los menores.

Sin embargo, el enfoque de género no se contrapone a la preocupación de los padres por el cuidado de sus hijos, pues deja intacto el derecho de exigir, por ejemplo, personal calificado en los colegios o programas de educación que cubran todos los aspectos del desarrollo humano. Muchas veces, han sido los adultos comprometidos con sus familias quienes han exigido atención especial para diversos grupos de niños con habilidades diferentes en pro de que no se conviertan en víctimas de la sociedad por discriminación social, laboral o de cualquier otro tipo. Esta racionalidad histórica de parte de los padres y madres de familia ha permitido que los Estados resuelvan dilemas morales en las contingencias y circunstancias que a algunos niños les toca vivir.

Las circunstancias en nuestra sociedad actual, por otro lado, quizás exigen más que solo el cuidado de los nuestros y de nosotros mismos. Las cifras de delitos contra menores de edad y las circunstancias de pobreza y falta de educación, alertan sobre la importancia de que los menores desarrollen cierta autonomía sobre lo que sienten como persona y cómo se relacionan con los demás. El cuidado de los padres y madres es necesario para favorecer el desarrollo de esta autonomía; y esta pasa también en el menor de edad por contar con información adecuada, pero diversa y veraz; requiere el aprendizaje sobre su sexualidad sin escándalos, pero tampoco con falsedades o verdades a medias.

Del mismo modo que los niños pueden valorar un cuidado de parte de los suyos, deben ser capaces de responsabilizarse por el bienestar de toda la sociedad en su conjunto, pensamiento que se alcanza con un sentido de justicia y un sentido de respeto para todas las posibilidades de modos de vida que las personas pueden elegir, siempre y cuando no dañen al resto de los ciudadanos.

La conversación, pues, sobre qué es lo mejor para los niños de nuestra sociedad debe continuar sobre el camino de la información, las razones y de la justicia.

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