Los pos-it son el singular soporte de un artista en Portugal

Políticos, fútbol, literatura, música y cine aparecen con frecuencia en los trabajos de Sérgio Santos Silva.
Sergio Santos Silva - EFE

Los 7,6 centímetros cuadrados de las populares notas recordatorias pósit ("post-it") son el singular soporte que ha escogido un artista portugués para plasmar el desasosiego que vive su país mediante llamativas intervenciones urbanas.

"La dictadura de no hay otra manera"; "El mundo está alcanzando mínimos históricos de interés"; o "Si tienes hambre, compra un Iphone". Éstos son algunos de los más de cien aforismos ideados por el creador Sérgio Santos Silva.

Santos Silva es el impulsor desde hace más de un año del mordaz proyecto artístico "Lost-it" (juego de palabras a partir del nombre de los adhesivos que se traduce como "perdido").

Los pósit del artista portugués, hechos a manos con diferentes materiales y técnicas, son cada vez más populares en el espacio urbano. Sus trabajos, también exhibidos en las redes sociales, han logrado una genuina empatía por la lúcida e irónica visión sobre la sociedad.

"Mi objetivo es provocar curiosidad y duda por la presencia de un objeto que es, evidentemente, poco común fuera de las paredes de las oficinas o de casa, y también, claro, por el contenido de los mismos", declaró a Efe el artista, oriundo de Mafra, a las afueras de Lisboa.

Pegadas masivas de los minúsculos pósit en varias zonas de la ciudad es lo más llamativo del trabajo del artista de 31 años. Estas "intervenciones efímeras" se dirigen a puertas de viviendas, paredes de comercios o simplemente paradas de autobús.

"Pueden llevarse fácilmente a casa y eso es una diferencia muy clara respecto a otros tipos de intervención urbana. Me gusta pensar que algunos acabarán en frigoríficos de desconocidos, junto con otros recuerdos vacacionales", arguyó.

Lisboa y sus alrededores son el radio de acción más común de esos "elementos extraños", aunque ya ha organizado "performance" en capitales europeas como Madrid. La crisis, que golpea a Portugal especialmente, no escapa al filtro de su mirada. También hay espacio para mensajes más íntimos.

EFE