Cabe recordar que recientemente el directorio de Petroperú incluyó su sede central en San Isidro dentro de una lista de 60 activos no estratégicos destinados a ser evaluados por Proinversión para su posible venta o arrendamiento
En un contexto de reestructuración para la empresa estatal Petroperú, el congresista Alfredo Pariona Sinche, de la Bancada Socialista, presentó el PL 13810 que propone declarar el edificio, ubicado en la Av. Enrique Canaval Moreyra 150 (San Isidro), como Patrimonio Cultural de la Nación.
Esta categoría legal le otorgaría la condición de bien de dominio público inalienable e imprescriptible, lo que impediría jurídicamente cualquier intento de transferencia a manos privadas o remate de sus activos.
Esta iniciativa surge como respuesta directa a la reciente decisión del directorio de Petroperú de incluir su sede central en San Isidro dentro de una lista de 60 activos no estratégicos destinados a ser evaluados por Proinversión para su posible venta o arrendamiento.
La propuesta busca dejar sin efecto, para este caso específico, las facultades otorgadas mediante el Decreto de Urgencia 010-2025, el cual autorizó la reorganización patrimonial de Petroperú y derogó leyes anteriores que prohibían la venta de sus activos. De aprobarse, Proinversión quedaría excluida de realizar cualquier proceso de promoción de inversión privada sobre este inmueble.
Emblemático edificio de Petroperú sería sede universitaria
El núcleo de la propuesta establece que el uso del edificio debe ser reorientado para el fortalecimiento de la educación superior pública. El plan contempla que sus 22 pisos y múltiples instalaciones sean transferidos para el uso de las universidades públicas a nivel nacional, destinándolos a fines académicos, de investigación científica y difusión cultural.
Según el sustento técnico del proyecto, que cita a especialistas como Jorge Manco Zaconetti de la UNMSM, la cesión de este edificio no afectaría significativamente los estados financieros de Petroperú ni sus pasivos corrientes, por lo que no representaría un perjuicio económico crítico para la empresa estatal en su proceso de recuperación.
Valor histórico y arquitectónico
El rascacielos, de aproximadamente 82 metros de altura, fue diseñado en 1969 por los arquitectos Daniel Arana y Walter Weberhofer e inaugurado en 1973. La pieza, de estilo brutalista, es caracterizado por el hormigón expuesto y formas geométricas que emulan intencionalmente una torre de perforación petrolera.
Para el congresista Pariona, el edificio no es solo una oficina administrativa, sino un símbolo del nacionalismo peruano y del desarrollo industrial del país. Además, se resalta la vinculación histórica de la empresa con la cultura a través de su sello editorial, Ediciones Copé, que opera desde 1971 difundiendo investigaciones sobre la identidad peruana.