AFP

Un vestuario sin derrotas. Alemania, tetracampeón del mundo, disputó 17 partidos para llegar al estadio Maracaná y levantar el título mundial. El equipo dirigido por Joachin Löw hizo una espléndida clasificatoria y un mejor desempeño en Brasil 2014 lo que le permitió conseguir su cuarta estrella.

Alemania integró en el grupo C de las clasificatorias europeas, junto a Austria, Suecia, Irlanda, Islas Feroe y Kazajistán. El camino inició el 7 de septiembre del 2012 en Hannover, aquella vez Alemania goleó 3-0 a Islas Feroe. Mario Götze fue quien anotó el primer tanto teutón de lo que sería el largo trayecto hacia Brasil.

Pero el resultado más abultado de Alemania en las clasificatorias, lo tendría frente a Irlanda a la que le ganaría por 6-1 en Dublín. En total, el cuadro alemán disputó 10 encuentros en  su serie: obtuvo 9 triunfos y solo un empate, 4-4 ante Suecia. Anotó un total de 36 goles y recibió 10 en contra.

En Brasil 2014, integró el grupo G, en el llamado grupo de la muerte junto a Estados Unidos,Portugal y Ghana. En su debut, mostró credenciales que lo perfilaban como campeón, ya que derrotó 4-0 al equipo de Cristiano Ronaldo.

En su segundo encuentro en el Mundial igualó 2-2 frente Ghana y el cierre de la fase de grupos venció por la mínima diferencia a Estados Unidos.

Para los octavos de final, los germanos enfrentaron a una complicada Argelia, a la que vencieron por 2-1 en tiempos suplementarios. En los cuartos de final, el rival fue Francia, otro duro adversario, al que derrotaron 1-0.

En las semifinales, Alemania tuvo enfrente al anfitrión Brasil, del que no tuvo piedad y le propinó una goleada histórica de 7-1 en el estadio Mineirao de Belo Horizonte. 

Los "Panzers" llegaron a la final y tendrían enfrente a un adversario conocido: Argentina, al que se enfrentaron dos veces en la misma instancia en los Mundiales del 86 y 90.

El estadio Maracaná fue el testigo de ver por cuarta vez en la historia a Alemania campeón del mundo, gracias al gol de Mario Götze a los 112 minutos. De esta forma, el equipo Löw se consagraba sin conocer de derrotas en su camino al título, emulando la hazaña germana de Italia 90 donde también levantó la Copa del Mundo de manera invicta.