El equipo dirigido por Daniel Ahmed perdió 1-0 ante Paraguay por la tercera fecha del grupo B. | Fuente: FPF

Lo más importante de la victoria del viernes pasado ante Uruguay fue el resultado. El equipo en el arranque y el final del partido fue superado por el de Fabián Coito, por lo que era fundamental, frente a Paraguay, agregarle a la efectividad mostrada orden y juego, pero no fue así. No hubo mejora.

El equipo de Daniel Ahmed volvió a mostrar las mismas carencias. Imprecisión en la salida (manteniendo la idea madre de no jugar largo), escases de asociación debido a que las líneas se mantuvieron muy distantes y desventaja física al momento de la fricción.

Para sostener la idea de intentar siempre salir jugando corto se necesitan dos cosas: precisión y tener las líneas juntas. Ante Paraguay no pasó eso. La presión del equipo guaraní obligaba a jugar a un solo toque y a trasladar muy poco. Sin embargo, la distancia entre línea y línea hizo que tanto Tandazo como Prettel no tuvieran con quien descargar y se vieran obligados a trasladar más de lo debido, lo que provocaba la perdida del balón en el arranque de la jugada y el inicio de la contra del rival. Así le llegaron a Emile Franco.

Desde lo físico, salvo Velarde y Huerto, no hubo ganadores en las divididas. En una zona del campo donde se fricciona mucho Ojeda y Ñamandú se comieron desde el minuto uno a Tandazo y Pretell. Gustavo Morinigo lo empieza a ganar a partir de adueñarse del mediocampo. Arriba desconectados López, Pacheco y Olivares.

Perú perdió y la deuda creció con respecto al juego, frente a Ecuador habrá que mejorar en todo aspecto (futbolístico y mental) y  afrontar el partido como una verdadera final, porque lo es.

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