Crónica de un "out" en Perú Moda

El evento de modas acogió a miles de visitantes ávidos de ver las nuevas tendencias, y a mí como un turista poco usual.
RPP / Jussy Pizarro

Nunca antes había ido a una pasarela, y menos a una tan exclusiva como la de Perú Moda, y puedo decir orgulloso que la primera vez que fui a un show de modas lo hice en combi, como el peruano promedio que soy.

Hay cosas que uno espera cuando las modelos desfilan, obviamente escuchar música electrónica es una de esas. Un remix que ahoga a “Pretty Woman” del gran Roy Orbison entre inaudibles sonidos que probablemente provienen de Skrillex es algo que no le deseo ni a mi peor enemigo.

La moda no es una ciencia, ni lo será porque no es exacta. En muchos casos depende de quién porte las prendas. En el caso de las mujeres, figuras esbeltas y espigadas con caras serias son las que predominan. Los hombres tienen derecho a ser más fornidos y a poner la famosa “duck face”.

El primer desfile que presencié tuvo todos los elementos antes mencionados y mucho más. Un interminable remix de “Welcome to the Jungle” y un perrito que parecía haber perdido los privilegios de mascota para convertirse en un simple accesorio, el can parecía dopado para no moverse el brazo de su portador tan de moda.

Muchas prendas me parecieron poco prácticas, de mal gusto y seguramente fuera de esta pasarela serían consideradas “huachafas”. Bien dice la letra de “Jet Set” de Soda Stereo: “Lo que para arriba es excéntrico, para abajo es ridiculez”.

“¿O sea que acá no hay nada qué comer?”, se preguntaban unas jóvenes visitantes a Perú Moda. Yo escuchaba, porque mi asistencia al evento tuvo básicamente ese fin, ser un mero observador. De todas maneras no pude evitar esbozar una sonrisa, irónico que no encuentren comida en una feria de modas, ¿pensarían que era para mantener a los modelos a raya? Por cierto, sí había comida. El que no busca no encuentra, dicen.

No fue el ambiente más placentero para alguien que no sabe de modas. Pero no todo me pareció poco interesante. En los desfiles finales de la noche, el de Meche Correa no tuvo remixes de mal gusto y puso música andina. También se exhibieron tejidos que evocaban a nuestros Andes adaptados al siglo XXI. Como cusqueño disfruté bastante ver ese desfile.

Ese momento entendí que no solo la moda puede ser frívola. ¿No lo fui yo al ver a Paul McCartney sin preocuparme de la situación de los soldados del VRAEM? Los eventos de moda son un escape donde se puede hallar de todo, de lo bueno y de lo malo. Como la vida misma.

Alberto Nishiyama V.

Sepa más: