Uruguay contrata a su abanderado olímpico para rehabilitar presos

"Con los presos haremos actividades deportivas y recreativas, y buscaremos desarrollar la parte social y de reinserción. Insisto, es un lindo desafío", dijo el remero Rodolfo Collazo.

El Gobierno uruguayo contrató al que fue abanderado olímpico de su país en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, el remero Rodolfo Collazo, para ayudar a los presos a rehabilitarse por medio del deporte y contribuir así a su reinserción social.

Con una pequeña ceremonia realizada hoy en el Ministerio del Interior, Collazo entró a formar parte del plantel del Instituto Nacional de Rehabilitación para trabajar con los internos del penal de Piedra de los Indios, en la ciudad de Colonia, ubicada unos 180 kilómetros al oeste de Montevideo.

El deportista, profesor de educación física, se mostró muy agradecido por esta oportunidad, que calificó como "un lindo desafío" para él, ya que así podrá desarrollar la carrera profesional de educador que eligió.

Collazo trabajará con los presos veinte horas a la semana al tiempo que continuará su carrera deportiva entrenando en su club.

"Con los presos haremos actividades deportivas y recreativas, y buscaremos desarrollar la parte social y de reinserción con la gente. Los deportes serán fútbol, baloncesto y vóleibol. Insisto, es un lindo desafío, nunca tuve oportunidad de trabajar con estas personas como profesor de educación física", dijo.

El remero consideró que el deporte puede aportar "muchas cosas" a los presos de cara a su reinserción, entre otras, enseñar que hay "límites y reglas".

"El deporte trabaja esto justamente, que las reglas son algo importante y que es un beneficio para todos", indicó.

Collazo, de 29 años, fue el abanderado del equipo uruguayo en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 por decisión del Comité Olímpico Uruguayo, que destacó su carácter de deportista estrictamente aficionado.

Además, el remero ha sido el único atleta uruguayo en participar por tres veces consecutivas en unos juegos tras su paso por Atenas, Pekín y Londres.

EFE