Dictan prisión para ex arzobispo que abusó de seminarista en Argentina

El entonces arzobispo de Santa Fe renunció en el 2002 a su cargo por orden del Vaticano y envió una carta al entonces papa, Juan Pablo II, en la que no reconocía "culpas" ni "acusaciones".
Foto: EFE
El ex arzobispo de Argentina Edgardo Storni fue condenado a ocho años de prisión por abusar sexualmente de un seminarista, delito agravado por su condición de sacerdote.

El abogado Eduardo Jauchen ya anunció que apelará la sentencia dictada por la jueza María Mascheroni, de la provincia de Santa Fe (noroeste).

Con esta condena la magistrada resolvió la única causa abierta que pesaba sobre quien fuera arzobispo de Santa Fe, capital de la provincia homónima, quien fue denunciado ante la justicia en 2002 por un seminarista que le acusó de haber abusado de él en 1992.

La denuncia contra Storni se conoció el año 2000, debido a la publicación del libro "Nuestra Santa Madre", de la periodista argentina Olga Wornat.

En septiembre de 2002, el entonces arzobispo de Santa Fe renunció a su cargo por orden del Vaticano y envió una carta al entonces papa, Juan Pablo II, en la que no reconocía "culpas" ni "acusaciones", según contó hoy Wornat a Radio Continental de Buenos Aires.

Tres meses después, Storni negó los cargos ante la Justicia y fue reemplazado por monseñor José María Arancedo.

Desde entonces se recluyó en una finca de la provincia de Córdoba (centro) y en 2003 fue procesado por el delito de abuso sexual en perjuicio de un ex seminarista.

En aquel dictamen, el magistrado desestimó otras dos denuncias contra Storni al considerar que el tiempo transcurrido superaba el establecido para analizar la causa.

"No puede ser que por sospechas, rumores o versiones unilaterales se condene a una persona. Nuestro sistema democrático y republicano trata de evitar este tipo de arbitrariedades", sostuvo hoy su abogado en declaraciones a la agencia oficial de noticias Télam.

Jauchen dijo que Storni está por cumplir 74 años, por lo que aseguró que pedirá el beneficio de la prisión domiciliaria, que las leyes argentinas otorgan a los mayores de 70. EFE