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La subsecretaria de Defensa estadounidense para asuntos políticos, Michele Flournoy, se mostró hoy "cautelosamente optimista" sobre los progresos militares alcanzados en Afganistán y señaló que la nueva estrategia para dar tranquilidad al país empieza a dar señales de éxito.

"Creo que estamos logrando el éxito. Por primera vez en mucho tiempo estamos en el buen camino en Afganistán", dijo Flournoy en una comparecencia ante la Comisión de Servicios Armados del Congreso, junto con el teniente general de Infantería de Marina, John Paxton.

"Por fin tenemos la misión encaminada, la estrategia correcta, el equipo de líderes adecuado en su lugar. Y hemos conseguido reunir recursos internacionales y afganos, civiles y militares, para apoyar esta misión", afirmó Flournoy.

La subsecretaria señaló que la misión no ha concluido y que todavía hay retos por asumir, pero precisó que se está "en el camino correcto y las cosas están empezando a moverse en la buena dirección".

En la misma línea, Paxton, director de operaciones para el Estado Mayor Conjunto, aseguró que están "empezando a ver las condiciones" que consideran necesarias "para tener éxito en Afganistán".

El teniente general destacó entre los dos puntos más importantes que "el liderazgo" y una "estrategia adecuada".

En este sentido, Flournoy señaló que casi la mitad de los 30.000 soldados adicionales que el presidente estadounidense, Barack Obama, se comprometió a enviar a la zona ya están sobre el terreno, y se espera que el resto estén desplegados para finales de agosto.

Además, la OTAN y otros socios de la coalición se han comprometido con nueve mil soldados adicionales para apoyar la misión.

La subsecretaria mencionó que entre los éxitos en este periodo están los cambios en las tácticas de la coalición para reducir las víctimas civiles, el aumento de ayuda para promover el desarrollo de las fuerzas de seguridad afganas y la estrategia civil centrada en el desarrollo económico y político del país.

Flournoy señaló que el objetivo es "desmantelar, derrotar y garantizar la eliminación de Al-Qaeda" y un componente "crítico" es dar estabilidad al país con instituciones fuertes para que "no siga siendo un refugio seguro para Al-Qaeda y los insurgentes".

La subsecretaria hizo referencia a la cooperación entre las fuerzas internacionales y afganas en la operación de Helmand y señaló que aunque todavía quedan retos por cumplir Afganistán sigue siendo para Estados Unidos la "prioridad número uno".

En el caso de la región de Kandahar, consideró que las operaciones en esa zona representarán desafíos totalmente diferentes a los de Helmand, que requerirán que las fuerzas de la coalición se adapten a unas condiciones más volubles.

En julio del año pasado las tropas afganas y estadounidenses dieron pie al inicio de la operación contra bastiones talibanes en la provincia sureña de Helmand, con el fin de recuperar los distritos de Garmsir, Khanishin y Nawa.

"No quiero sugerir que lograr el éxito en Afganistán será fácil ni simple", pues a medida que la coalición se enfrenta a la insurgencia de nuevas formas, se puede esperar que el enemigo también encuentre nuevas maneras de responder.

"Para aprovechar nuestra situación favorable necesitamos seguir perfeccionando y adaptando nuestras propias tácticas", subrayó.

EFE