Entre tantas estrellas en la Vía Láctea, la pobabilidad de que estemos solos es casi nula. La Ecuación de Drake es el primer paso científico en buscar vida extraterrestre. | Fuente: ESO/A Fitzsimmons

¿Estamos solos en este universo? Las probabilidades indican que es nulo que los seres humanos seamos los únicos organismos vivos. Tan solo nuestra galaxia, la Vía Láctea, posee entre 200 a 400 miles de millones de estrellas; por ello, no sería tan descabellado pensar en que existe vida extraterrestre.

Solo el Sol, nuestra estrella, contiene 8 planetas. Entonces, asumiendo que, cada estrella tiene al menos 2 cuerpos celestes, estaríamos hablando de casi un billón de planetas. Ahora sí, volvamos a la pregunta inicial: ¿Acaso estamos solos en la Vía Láctea?  

En 1961, el astrónomo Frank Drake se atrevió a responder esta interrogante. Por ese entonces, el proyecto SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, por sus siglas en inglés), que surgió bajo patrocinio de la NASA, se había puesto la misión de contactar con alguna civilización similar a la humana.

El proyecto no prosperó, pero definió un esquema que 50 años después aún sigue teniendo relevancia y ha sentado los cimientos para seguir en la búsqueda de inteligencia extraterrestre: nos referimos a la Ecuación de Drake.

N = R* . fp. ne . fl . fi . fc . L 

50 años después de que Frank Drake postulara su fórmula, esta aún tiene vigencia y ayuda a que la comunidad astronómica y científica siga guiando sus esfuerzos en encontrar vida. | Fuente: Frank Drake

Cada letra de la fórmula elaborada por Frank Drake representa un valor:

N = Es el número de civilizaciones capaces de comunicarse en nuestra galaxia, la Vía Láctea, a través de ondas de radio u otro medio entendible por los humanos.
R* = Es el ritmo anual de formación de estrellas "adecuadas" en la galaxia.
fp = Es la fracción de estrellas que tienen planetas en su órbita.
ne = Es el número de esos planetas orbitando dentro de la ecoesfera de la estrella (las órbitas cuya distancia a la estrella no sea tan próxima como para ser demasiado calientes, ni tan lejanas como para ser demasiado frías para de esa forma albergar vida).
fl = Es la fracción de esos planetas dentro de la ecoesfera en los que la vida se ha desarrollado.
fi = Es la fracción de esos planetas en los que la vida inteligente (tal como la conocemos) se ha desarrollado.
fc = Es la fracción de esos planetas donde la vida inteligente ha desarrollado una tecnología y através de ella intenta comunicarse con otras civilizaciones.
L = Es el lapso, medido en años, durante el que una civilización inteligente y comunicativa puede existir.

El astrómo de la Unión Astronómica Internacional, Rafael Carlos, explicó en un seminario ofrecido en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos que el valor de la Ecuación de Drake cada vez se acota más con los nuevos descubrimientos en el campo astronómico. 

Aquí la explicación que ofrece a cada uno de los valores presentes en esta fórmula que tiene más de cinco décadas: 

La tasa de formación de nuevas estrellas (R*)

La tasa de formación de estrellas en la galaxia considera el número de estrellas que se forman. Aquí se debe tener en consideración que las estrellas se forman a partir de la concentración de polvo estelar debido a la gravedad.

R* es un valor conocido. Según los astrónomos cada año se forman entre 5 a 10 estrellas en la Vía Láctea.

Planetas alrededor de estrellas (fp)

La fracción de estrellas nuevas alrededor de las cuáles se han formado planetas. Este parámetro permite conocer el número aproximado de planetas que se forman alrededor de una estrella.

Este valor está empezando a ser mejor conocido, pero por ahora tiene un valor aproximado de 0,5. Es decir, la mitad de las estrellas forman un sistema con planetas.

Planetas con vida (ne)

El número de planetas residentes en una ecoesfera, esto es, la capa de vida. Este número permite calcular cuántos de estos planetas podrán albergar vida.
Para que un planeta tenga vida debe cumplir con los siguientes requisitos:

1. Energía directa: Es decir, poseer una distancia favorable a su estrella (ni tan cerca, ni tan lejos), además de una atmósfera que permita la evolución climática.
2. Energía indirecta: Es decir, energía localizada como el viento solar.

En nuestro sistema solar los candidatos son 3 (Venus, Tierra y Marte), aunque solo Tierra es donde hay vida. Sin embargo, hay una acotación: aún no se conocen las condiciones exactas para que pueda existir vida. Estos cálculos se dan a partir de la vida en cuanto a nosotros lo conocemos.

El valor típico de esto es de 2 planetas por sistema, aunque aún este número es incierto.

Los planetas deben de estar ubicados en un zona habitable para que pueda formarse la vida. En el caso del Sistema Solar, la zona de habitabilidad va desde los 0,84 y 1,67 años luz de distancias del astro (Sol). | Fuente: NASA

Ecoesferas sobre los cuáles crece la vida (fl)

La fracción de planetas con una ecoesfera (capaces de albergar vida) está conformada por 30 moléculas fundamentales conformadas por los cinco elementos básicos para la vida, conocidos como CHONP (carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y fósforo). 

Por el momento, fl solo es estimado con datos que tenemos del sistema solar y en particular de la Tierra. Es posible que alguna civilización extraterrestre se pueda desarrollar con más o menos moléculas fundamentales, por lo que el valor de fl varía entre 0,1 y 1

Vida inteligente (fi)

La fracción de vida inteligente en los planetas en los cuáles puede crecer la vida se define bajo el coeficiente de encefalización. Es polémico por el momento, pero es hasta ahora la forma más usada y aceptada. Este coeficiente de encefalización (E) se define bajo la siguiente fórmula:

E = (Masa del cerebro) / (Masa del cuerpo)2/3

Es así que tenemos: EQ de vacas (0.2), EQ de los perros (1), EQ de los chimpancés (4) y EQ de los humanos (8).

De este modo, fi solo puede ser estudiado vía la historia de inteligencia sobre la Tierra. La fracción de estos planetas en los que la vida inteligente se ha desarrollado varía entre 0.1 y 1, aunque dicho valor aún es incierto.

Comunicación con humanos (fc)

La fracción de planetas que hospedan vida inteligente donde una civilización tecnológica creció al menos una vez es muy complejo de calcular. Además, debemos considerar que dicha civilización debe ser capaz de comunicarse a través de distancias estelares.

Este valor solo puede ser comprendido en términos de la experiencia humana y su desarrollo tecnológico. Esa cantidad es incierta y varía en una fracción entre 0,1 – 1.

Vida de las civilizaciones (L)

Es el promedio del tiempo de vida en años que las civilizaciones tecnológicas permanecen en un estado comunicativo o detectable. En la década del sesenta, Drake sostuvo que existe aparentemente una distribución de tiempos de vida y estimó el promedio L en unos 10,000 años.

El promedio es la suma de los tiempos de vida posibles, Li pesado por su probabilidad relativa pi

L = Suma (pi x Li)

Donde:
Li = Tiempo de vida de la civilización i
pi = Probabilidad de Li (0 < pi < 1) 

La estimación de L en años, en una conferencia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. | Fuente: Rafael Carlos

Conclusión: no estamos solos

Con lo aprendido, podemos evaluar el valor de N, entre un punto máximo, moderado y mínimo, con los valores estudiados:
R* = 5-10
fp = 0,5
ne = 2
fl = 0.1 – 1
fi = 0.1 – 1 
fc = 0.1 – 1

De esto obtenemos los siguientes resultados:
Máximo: N = 10L esto es N = (10)(0.5)(2)(1)(1)(1)(L)
Moderado: N = 1,2L esto es N = (7,5)(0,5)(2)(0,55)(0,55)(0,55)(L)
Mínimo: N = 0.005L esto es N = (5)(0,5)(2)(0,1)(0,1)(0,1)(L)

Por lo tanto, tomando un valor moderado de N diríamos que es 1,2L, aproximadamente. 

El valor de "L" es el mayor problema, ya que desconocemos cuánto es el tiempo promedio que puede durar una civilización, pues la única civilización de la que tenemos datos, es la nuestra.

La bobina de ondas de radio creada por Nikola Tesla data de 1884. Es decir, tenemos 135 años de tecnología de emisión de ondas de radio. ¿Cuántos años más nos quedará? Ni el mejor adivino podría responderlo.

Actualmente, la Tierra atraviesa un problema debido al cambio climático, lo cual reduce nuestras expectativas de vida. Sin embargo, nada está dicho. Un meteorito o algún desastre intergaláctico podría acabarnos en cualquier momento.

El astrónomo peruano Rafael Carlos, a partir de últimos estudios de la Ecuación de Drake, considera que el valor de L es superior al propuesto inicialmente por Drake, es decir es superior a los 10,000 años. En su exposición en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos da cuenta que el número de L puede llegar a 2'510,255 años.

Finalmente, tomando esto en cuenta diríamos que el número aproximado de civilizaciones similares a la nuestra en la Vía Láctea es de:

N = 1,2L = 1,2(2'510,255) = 3'012,306

Esto es un total de más de tres millones de civilizaciones similares a la nuestra en toda nuestra galaxia de más de 25 miles de millones de estrellas. ¡Pero Frank Drake se olvidó de algo! Este número es del total que podrían existir en la Vía Láctea en diferentes tiempos. Algunas podrían haber dejado de existir y algunas podrían estar por nacer.

¿Y si estamos haciendo mal las cosas?

Pero quizás estamos haciendo mal las cosas, ya que la Ecuación de Drake trabaja en el ámbito de la radioastronomía. Entonces, estamos asumiendo que cualquier civilización va emitir ondas de radio. El astrónomo del IGP, Nobar Baella, considera de que dificilmente estemos solos en este universo. 

"Drake te da el número de situaciones que usan el radio como medio de comunicación. Se asume que cualquier civilización va emitir radio. La civilización que lo capte tiene que estar sistematizado con la misma onda de radio y civilizaciones muy avanzadas podrían estar utilizando la energía de su estrella madre. ¿Se imaginan? Estaríamos hablando de objetos muy peculiares", sostiene.

El astrónomo sostiene que el parámetro L es demasiado impredecible, porque el ser humano es capaz de acabar con su propia civilización. Finalmente, Baella cita a Carl Sagan: “Una de las grandes virtudes de esta ecuación es que incluyen temas que van desde la astronomía estelar y planetaria, hasta la química orgánica, la biología evolutiva, la historia, la política y la psicología anormal”.

El destacado astrónomo y astrofísico estadounidense, incluyó a la Ecuación de Drake la capacidad de las civilizaciones tecnológicas para evitar la autodestrucción. Esta tesis motivó su interés en los problemas ambientales y centró sus enfuerzos en predicar lo dañino que podría ser una guerra nuclear, durante la Guerra Fría.

En conclusión, la Ecuación de Drake abarca gran parte del cosmos y es un punto de salida en la búsqueda de vida inteligente. No es segura, pero es un buen inicio para que el ser humano conozca más del universo y llegue a contactarse con otras civilizaciones. 

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