Más de 300 actores, entre estudiantes del nivel  primario y secundario de la institucion educativa Fe y Alegría participarán éste sábado  en la escenificación del  Killa Raymi, en el Cusco, informó la directora, hermana Luisa Cayo Titto, quien manifestó que la comunidad educativa así como  padres de familias unen esfuerzos para el éxito del evento.

La puesta en escena de la "Fiesta de la Luna" comenzará en la plaza de armas del distrito de San Jerónimo a las tres de la tarde, momento en que el inca personificado por el estudiante Adolfo Condori Supfo acompañado de la Qoya, Vania Farfán Bombilla, y escoltados por su séquito realizarán el saludo al sol y solicitarán a su vez un año fructífero para su pueblo.

Posteriormente el séquito imperial y los soldados se trasladarán hacia las instalaciones del colegio  Fe y Alegría 21 donde se realizará el acto central que tendrá una duración de tres horas aproximadamente. El  escenario  exhibe en su estructura una decoración parecida al baluarte lítico cuya ejecución demandó una semana a los organizadores.

Históricamente el "Killa Raymi" era parte de la gran fiesta del "Qoya Raymi" y se realizaba en el mes de setiembre. Este ritual se efectuaba para honrar a la luna  a quien también llamaban qoya, considerada hermana y mujer del Sol. Esta diosa representaba la fecundidad femenina y de la Pachamama.  La ceremonia más importante dentro de esta festividad era el "Sitwa", que era la purificación del hombre y del mundo andino de todas las enfermedades que en el mes de agosto y setiembre se  presentaban coincidiendo con las primeras lluvias del año.

La  ceremonia ritual marcaba el inicio del ciclo agrícola y la temporada de lluvias. Era un tiempo en el que se daba voz a las preocupaciones femeninas tal como la sociedad andina las definía. La ideología inca otorgaba  a sus diosas una facultad para que emanaran poderes de control sobre la festividad terrena y la generación humana.

“Era el momento en que las mujeres exhibían sus fuerzas a través de sus organizaciones rituales”. “Eran ellas quienes celebraban las fiestas del mes  a las cuales invitaban a los varones”. Sin embargo, existían límites en este poder femenino a pesar de la estructura paralela de los géneros, la mujer se hallaba en deuda con las proezas de los hombres a las que se rendía homenaje. Por esto, la fiesta del "Killa Raymi" ponía de manifiesto que el poder de la mujer se realizaba solamente una vez al año.

Dentro del acto principal se cuenta con diferentes ceremonias como el saludo y el brindis del inca con los apus, la entrega de ofrendas a los sacerdotes andinos, el ritual de la chicha, el ritual de la llama, la ceremonia del fuego, todos ellos acompañados con danzas como el Tarpuy y Vírgenes del sol.

Durante la puesta en escena del "Killa Raymi" los participantes presentan danzas de los Cuatro Suyos como el T’ikapallay, el k’aqcha, el Habaskallchay y los pankonkos. Danzas que expresan el sentimiento de cada una de las regiones a las que representan; además, una de las características principales de las mismas es que se bailan derrochando ímpetu y entusiasmo.

El Killa Raymi  fue declarado  como “Patrimonio Cultural del Distrito de San Jerónimo”, por acuerdo municipal Nº 02-MDSJ-2001 de fecha 29 de  agosto del 2001 y declarado  por el Instituto Nacional de Cultura como patrimonio cultural sin fines de lucro.