El personal médico cumple largas jornadas de trabajo en la primera línea contra la Covid-19.
El personal médico cumple largas jornadas de trabajo en la primera línea contra la Covid-19.

De los 52 573 médicos hábiles dispuestos a cumplir sus funciones ante la COVID- 19, veintiséis han fallecido, mil ochenta y dos se han contagiado y treintaiuno permanecen en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), según datos del Colegio Médico del Perú.

En últimos dos meses, la sociedad médica se ha convertido en un ejército de valientes profesionales, que conociendo las limitaciones y el poder de la ciencia, buscan salvar el mayor número de vidas afectadas por la COVID-19.

Cuando un paciente llega a emergencia afectado por el COVID-19, la lucha más dura la libran los médicos de la UCI, quienes desarrollan una desesperada carrera contra el tiempo.

Historias médicas 

El doctor Miguel Vidangos, infectólogo de la clínica San Borja, recuerda la primera vez que empezaron a llegar los casos de pacientes contagiados y él no podía dormir. “Era como estuvieras en una guerra. Había tensión y nerviosismo por que no se conocía al enemigo. Sigo teniendo temor y hasta cierto miedo cuando me saco la vestimenta de protección con la que trabajo”, dice. 

Ante la demanda de atención masiva por el aumento de pacientes - mucho de ellos graves - lo ha llevado a convivir con la frustración. “Cómo te sentirías si tienes un paciente en mal estado que necesita una cama UCI y cuando llega a ocuparla aparece otro colega, que te cuenta el mal estado de su paciente. ¿Qué haces en ese momento, cuando tienes que decir a quien salvar?” señala.

El médico Jesús Valverde, Presidente de la Asociación de Intensivistas del Perú, confiesa que en la UCI se experimentan fuertes emociones que terminan afectando al médico al convivir con este drama humano. 

El doctor Valverde confiesa que se siente temor todos los días, al pensar que podría convertirse en uno de los cientos de pacientes internados en el hospital. “Siento temor al contagio de la COVID-19. Los médicos debemos conversar con los pacientes porque necesitamos obtener toda la información posible para darle el mejor apoyo “, refiere.

El infectólogo Miguel Villegas, del Seguro Social de Salud del Perú (EsSalud), dice que pasa por momentos de sobresalto cada vez que conoce del fallecimiento de algún médico amigo y compañero de promoción.

“Pese a este dolor que sentimos, los médicos tenemos que seguir. A pesar que faltan instrumentos, mascarillas, indumentaria de protección, tenemos que seguir por encima de cualquier riesgo” comenta el doctor Villegas, entre sollozos, al recordar  a sus colegas.

Sonia Indacochea Cáceda tiene 35 años como doctora y es Presidenta de la Sociedad Peruana de Medicina Interna. Ella rinde homenaje a los médicos residentes, en su mayoría gente muy joven y sacrificada. Muchos de ellos han decidido vivir alejados de sus familiares y hasta dejan de ver a sus hijos.                

La doctora Indacochea  señala que hay casos muy dramáticos por los que pasa un médico tratante del COVID-19. “Desde marzo, una doctora de 35 años llora por sus dos sus hijos, que ha tenido que dejar en casa de sus familiares. Un doctor de 45 años también dejó a toda su familia. Vive en un hotel cerca al hospital Rebagliati, ha bajado de peso y esta temeroso por lo que puede pasarle a su familia” comenta la doctora. 

Casos como estos hay miles en el país. No olvidemos que el personal de salud forma parte de la primera línea de defensa ante el virus. Son ellos los que se sacrifican para salvarles la vida a los peruanos que se han infectado con este virus.