Una reconstrucción a medias que terminó en la desesperanza

El corresponsal de RPP, Roberto Rivaños, acompañó a la comitiva, incluida la joven Rosario Ponce, que se trasladó a la zona de Madrigal para la reconstrucción de la desaparición de Ciro Castillo-Rojo.

Han trascurrido más de cuatro meses, y un joven estudiante aún continúa perdido en el valle del Colca. Tuvimos la oportunidad de participar en dicha diligencia con la finalidad de saber la verdad.

Llegué la madrugada del martes, al promediar las 04:00 horas, al sector del Madrigal en la provincia arequipeña de Caylloma, donde amigos de la prensa también se constituyeron a la zona para ser testigos de la reconstrucción de los hechos por la desaparición de Ciro Castillo-Rojo.

Para esta oportunidad fue citada Rosario Ponce, quien fue la última  persona que vio al joven estudiante; y tras varios días de incertidumbre, decidió participar, llegando hasta el lugar en compañía de sus padres y su abogado.

Desde horas de la madrugada, hubo gran movimiento en la Plaza Principal del distrito del Madrigal, donde estuvo un contingente de la Policía Nacional, el padre y el hermano de Ciro Castillo-Rojo.

Para llegar al lugar donde se iniciaría la diligencia, aún faltaba un largo camino por recorrer, iniciándose la competencia por abordar la primera unidad de transporte.

Eran las 05:00 de la mañana, aún todo estaba oscuro; y nosotros seguíamos en dicha travesía.

Al llegar al lugar, frente a nosotros divisamos un enorme cerro y nos preguntábamos en silencio, si el estado físico nos iba a responder o traicionar para llegar a la cima.

Empezamos el recorrido, en el lugar hacía mucho frío. Tras unas horas de caminata, recién aparecieron los primeros rayos de sol, y pese a ello nadie se animaba a quitarse los abrigos, pues el aire era helado.

El camino era inhóspito, las piedras resbaladizas; así que teníamos que caminar con cuidado para evitar dar un mal paso. Hombres y mujeres iniciaron la travesía para llegar hasta el cerro Fortaleza.

Mientras subíamos observamos el maravilloso paisaje del valle del Colca, la variedad de sus recursos naturales nos hacían olvidar los kilómetros y la altura del lugar hacia donde nos dirigíamos.

Durante el trayecto, el fiscal Jean Fran Zegarra Rocha, a cargo de las investigaciones, interrogaba a Rosario Ponce para corroborar lo dicho durante su declaración. En algunas ocasiones la joven no supo explicar cómo se tomaron fotos juntos, si no había piedras ni cerros para poner la cámara fotográfica

Sus contradicciones provocaron por algunos minutos un enfrentamiento verbal con el padre del desaparecido universitario, don Ciro Castillo-Rojo Salas, quien la calificó de mentirosa.

Entendíamos la desesperación y cólera llena de impotencia de don Ciro, y es que durante el recorrido, la joven acusada, junto a sus padres, se tomaba fotos como si se tratara de una caminata de paseo.

Tras recorrer las chulpas y el mirador, llegamos hasta el cerro Fortaleza al promediar las 10:00 de la mañana. El cansancio se reflejaba en el rostro de la mayoría, que tras un ligero desayuno de agua, pan y galletas con atún se recuperó fuerzas para continuar con el trabajo periodístico y no perdernos de los detalles de la diligencia.

Observamos que Rosario junto a sus progenitores y su abogado se alejan, determinando sorpresivamente, abandonar a la delegación y retornar al Madrigal para regresar a Arequipa.

El malestar de don Ciro no se hizo esperar, y las murmuraciones de los asistentes empezaron a fluir. Comentarios buenos y malos inundaron en el ambiente.

La esperanza de don Ciro una vez más caía, frustrándose el sueño de tener pistas para encontrar a su hijo desaparecido desde hace más de cuatro meses.
 
Era comprensible su dolor y desesperación. Una vez más la esperanza se frustraba.

Rosario regresaba a Arequipa y mientras se distanciaba, también se alejaba la esperanza de hallar a Ciro Castillo-Rojo.

Por: Roberto Rivaños

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