Los videojuegos sin mandos llegan a México con el Electronic Game Show

Bailar en una discoteca, pelear sobre un ring e incluso descender por un río revuelto en barca son algunas de las experiencias que pudieron emular los jugadores con sólo mover su cuerpo ante la pantalla.
Foto: EFE

La revolución de los videojuegos con sensores de movimiento y sin controles lanzó este fin de semana su primer ataque en México con el Electronic Game Show (EGS), la feria del sector más grande en Latinoamérica, que espera reunir a 40.000 aficionados hasta el domingo.

Bailar en una discoteca, pelear sobre un ring e incluso descender por un río revuelto en barca son algunas de las experiencias que pudieron emular los jugadores con sólo mover su cuerpo ante la pantalla, en esta décima edición del certamen en México.

"Tener un control en la mano y saber manejar botones era algo que alejaba a la gente de treinta y cuarenta años del videojuego, pero estamos rompiendo esa barrera de necesitar un mando y tener que estar sentado", explicó a Efe Jaime Limón, gerente de producto de la consola Xbox en México.

La consola de Microsoft lanzará en México el mes que viene Kinect, el sistema que ha desarrollado para capturar los movimientos del jugador sin que éste precise un mando. El EGS de la capital mexicana supone su presentación para Latinoamérica.

Limón se refirió a los juegos de fútbol, "antes tan complicados con sus combinaciones de comandos y botones", y aseguró que ahora se convierten en algo muy natural, "pues simplemente hay que patear o detener el balón".

"Aquellos que decían que no les gustaban los videojuegos son los que salen más contentos de aquí, porque saben que por primera vez tendrán acceso a ellos y lo compartirán con sus amigos y su familia", añadió.

Otra ventaja de esta nueva oferta es la aceptación que encuentra en el entorno familiar, en ocasiones receloso de un tipo de entretenimiento capaz de encerrar a niños y jóvenes tardes enteras en su habitación.

Son muchos "los papás y mamás que vienen a EGS a jugar con los niños", indicó Limón.

"Antes les preocupaba que su hijo llevara cuatro horas sin moverse porque estaba sentado jugando. En cambio, ahora no sabemos si el niño aguantará cuatro horas seguidas porque es mucha actividad y mucho ejercicio", apuntó.

Con él coincide Alberto Jacques, director para Latinoamérica de THQ, quien cree que estas nuevas apuestas contribuirán a "desdemonizar" a los videojuegos.

Su compañía llega a EGS con "UDraw Studio", un juego de dibujo para Wii en el que la paleta de colores es una tableta táctil, que pronto se incorporará a nuevas aplicaciones, como el lanzamiento para consola del clásico juego de mesa "Pictionary" (que consiste en adivinar una palabra o frase a partir de un dibujo).

Más allá de la nueva ola de interactividad; en EGS también hay espacio para los clásicos, como el épico "Castlevania: Lords of Shadow", la última entrega de la mítica saga matavampiros.

También pudo verse "WWE-All stars", que pese a estar dedicado al "wrestling" estadounidense y no a la lucha libre mexicana, está siempre entre los videojuegos más vendidos en México.

El recién lanzado "AAA: Heroes del Ring", primer juego que lleva el deporte más vistoso de México -desarrollado en Latinoamérica- intentará ganarle público, mediante una ambiciosa campaña para llegar a los aficionados y las tiendas.

Jacques mencionó también cómo, poco a poco, los videojuegos buscan al público femenino, comenzando por las más jóvenes a través, por ejemplo, de aventuras con la muñeca Barbie como protagonista.

Pero alcanzar la paridad de sexos en este mercado es aún difícil, y más en Latinoamérica, de la que Jacques confesó que es "algo retrógrada" en aspectos como éste.

EGS intentó este año que hubiese más mujeres entre sus visitantes rebajando el precio de los boletos para éstas a la mitad: doscientos pesos (dieciséis dólares) para ellos y cien (ocho dólares) para ellas.

Aún así, el público asistente es mayoritariamente masculino, y muchos de ellos dedican buena parte de su visita a hacerse fotos con las vistosas azafatas que atienden muchos de los pabellones de exposición.

-EFE