En un comunicado en conjunto, el Departamento de Justicia, el FBI y la Administración para el Control de Drogas (DEA) señalaron que Estados Unidos "buscó todas las opciones legales para resolver este asunto de forma pacífica" que "fueron rechazadas repetidamente". Añadieron que la responsabilidad de lo ocurrido recae en quienes "optaron por continuar con su conducta delictiva en lugar de desvincularse".