Injustice 2 está disponible para PlayStation 4 y Xbox One. | Fuente: NetherRealm Studios

Cuando se anunció Injustice: Gods Among Us -ya hace más de cuatro años-, pensé que la gente de NetherRealm Studios estaba sacando un Mortal Kombat con skins de personajes de DC. Pero ya con el juego en el mercado, logré sacarme las dudas y comprobé que esta nueva franquicia tenía una personalidad propia.

Si bien tenía muchas cosas por mejorar, Ed Boon y compañía mostraron un producto sólido, muy entretenido y que sirvió para mostrar -a los más ignorantes, como a este bloguero- que el universo DC es tan o más rico que el de la competencia.

Ya es lejano aquel 2013, y el tiempo ha servido a NetherRealm Studios para aprender de errores, para aplicar correctivos y, cómo no, para ser un poco más intrépidos. Injustice 2 no solo es una digna secuela, sino que es una prueba más de que las segundas partes pueden superar -y con creces- al original.

La campaña de Injustice 2 es acaso la mejor creada para un juego de peleas. | Fuente: NetherRealm Studios

Lo bueno
Un temor recurrente al abordar una secuela es si su mera existencia está justificada: si el original dejó cabos sueltos por unir o si la historia es lo suficientemente rica como para expandirla. Pero con un universo tan rico como el de los superhéroes de DC, las opciones son muchas. Y el trabajo en este juego es sobresaliente.

Injustice 2 sigue los acontecimientos del primer juego, en el que -sin revelarles algo- puedo decir que plantea una pugna entre Batman y Superman. El ‘Hombre de Acero’, por una serie de acontecimientos, tiene una visión radical en lo referente a la lucha contra el mal. Sus maquiavélicas iniciativas van en contra de un pacifista Batman. Esta pugna marca el devenir de toda la campaña.

Sin temor a equivocarme, puedo decir que la campaña de Injustice 2 es la mejor creada para un videojuego de peleas. No solo nos presenta con maestría a los personajes (en especial a los menos conocidos), sino que el argumento está plagado de giros argumentales y momentos clímax que cualquier película de DC quisiera tener. Sí, el argumento tiene sus bemoles, como algunos personajes metidos casi a la fuerza, pero de eso ya hablaré en la siguiente sección del análisis.

Una curiosidad es que en esta campaña hay la posibilidad de tomar algunos caminos alternos (más que nada ceñido en elegir entre dos peleadores para enfrentar a un enemigo), pero es algo que a fin de cuentas no cambia nada en el desenlace de las acciones, salvo sobre el final, en la que deberemos tomar un camino definitivo. Esto se traduce en dos finales. O sea, la campaña es relativamente rejugable (explicaré el “relativamente” en la siguiente sección).

Aparte de la campaña, cada personaje tiene su propio ending, que obtendremos al pasar una suerte de modo arcade. Acá la cosa se complica un poco, ya que esta modalidad no está a la vista, y tendremos que buscarla dentro del Multiverso (que es uno de los más grandes aciertos de este juego).

En el Multiverso, se generan aleatoriamente distintas campañas en el que deberemos cumplir una serie de retos. Hay rachas de peleas con diversos parámetros, como más velocidad o daño, y hasta interesantes enfrentamientos con un peleador como asistente (¿acaso un guiño a un futuro juego al estilo Tekken Tag?). Todas estas peleas otorgan premios, dinero del juego o armaduras para vestir a los personajes. De esto último hablaré en detalle más adelante.

A nivel gráfico y técnico, se siente un gran salto respecto a su predecesor (que salió en la pasada generación de consolas). Los diseños de personajes, de los escenarios, los efectos de los golpes, los especiales. Todo tiene un nivel notable y, lo mejor, casi sin problemas técnicos. No hay tiempos de carga extensos ni me he topado con glitches que malogran la experiencia. Un gran trabajo de la gente de NetherRealm Studios.

La plantilla de personajes es aceptable. Son 28 peleadores, entre los que destacan obviamente los más representativos de la marca, como Batman, Superman, Catwoman o Flash. Sin embargo, en esta secuela se ha dado cabida a muchas novedades, como Firestorm, Black Canary o Swamp Thing, algo que saludo sobremanera. Sé que siempre se hablará de los que no están, ya sea por su destino en el anterior juego o porque simplemente decidieron darle espacio a otros del universo DC. Sin embargo, también es muy posible que todo se deba a un tema comercial: ¿alguien dijo DLC?

Finalmente, debo resaltar el sólido apartado online del juego. En las horas que le dediqué al juego en línea, no tuve problemas en conseguir un retador y casi no sufrí problemas de lag. Lo único malo (aunque esto no es culpa del juego) es que la mayoría usa a Batman o Superman. ¡Hay 28 personajes para elegir, por Dios!

NetherRealm Studios ha mostrado que puede presentar una secuela que mejora al original. | Fuente: NetherRealm Studios

Lo malo
El apartado jugable sigue siendo casi el mismo que en Gods Among Us. Accesible, pero profundo, con la posibilidad de utilizar elementos del escenario para atacar o esquivar ataques, con (vistosas) transiciones entre escenarios (que de paso sirven para herir al enemigo) y especiales de fácil realización. NetherRealm Studios se conformó con repetir la fórmula sin animarse a cambiar algo realmente significativo.

Destaco que los especiales sean vistosos, pero tras verlos diez veces como que se hacen bastante repetitivos. Lo mismo ocurre con las transiciones entre escenarios. Sé que son llamativos, pero pensándolo fríamente solo interrumpen el normal desarrollo de una pelea. Creo que en una eventual tercera entrega podría mejorarse esto, con transiciones menos extensas y con animaciones más cortas y variadas.

En la campaña, no me gustó la inclusión del Joker. Se buscó un pretexto para tenerlo en el juego, y para ello se metió a la fuerza un segmento que bien podría haberse obviado. Relleno comercial, sin duda. Sin embargo, sí me gustó el diseño del personaje, alejado del anterior Joker (acaso demasiado parecido al de la saga Batman Arkham).

Tal como mencioné líneas arriba, la campaña es rejugable, con la posibilidad de elegir caminos y, sobre el final, tomar un bando que decantará en un ending. Pero todo es relativo. Les cuento algo: hace unos días, en el fanpage del blog, conté que estaba volviendo a pasar la campaña de Injustice 2 para sacar el otro final, y un acucioso lector me hizo notar que esto no es necesario. Basta elegir el capítulo en el que los caminos se bifurcan y elegir al otro peleador. De ahí se puede abandonar, elegir otro capítulo, y así hasta el final. Qué manera tan torpe de complotar contra la rejugabilidad de la campaña.

Hablando de la plantilla, Injustice 2 lamentablemente sigue la nefasta política de vendernos los peleadores de a poquitos. De arranque el juego tiene a Darkseid como personaje de pago, y ya se anunció el arribo de Sub-Zero, Red Hood, y Starfire en el primer pack de luchadores. Por eso, en la primera sección del análisis dije que tal vez hablar de la ausencia de algunos personajes sea inocuo, ya que a la larga llegarán vía DLC.

Hay dos cosas que me hubiera gustado que incluyan en el juego. Lo primero, un apartado en el que podamos ver las fichas de todos los personajes, con información como el cómic en el que aparecieron y su biografía. Por otro lado, debo confesar que eché de menos un ‘modo cine’, para poder volver a ver los endings de todos los personajes.

NetherRealm Studios mostró a Sub-Zero como personaje DLC de Injustice 2. | Fuente: NetherRealm Studios

Lo feo
Una de las principales novedades de Injuste 2 es la posibilidad de hacer crecer el nivel de nuestro personaje a medida que lo vamos usando. A más batallas ganadas, más nivel. A la par, iremos ganando armaduras y distintos trajes para nuestro héroe o villano favorito. Estos atuendos no solo sirven a nivel estético, sino que mejoran el desempeño de nuestro peleador.

Esto no sé hasta qué punto puede desvirtuar el balance de la plantilla, ya que si alguien tiene un personaje con bastante nivel tendrá demasiada ventaja respecto a otro sin ‘levelear’. Vale aclarar que estos trajes solo tienen cualidades estéticas en el apartado online, pero en el offline queda a discreción de cada usuario.

Y esto puede acarrear otro problema. La necesidad por tener los mejores trajes y, por ende, un personaje más poderoso tienta a muchos a pasar por caja y terminar pagando para ganar. Esto evidentemente desvirtúa el normal desarrollo del juego, y al final no se premia al que más horas invierte, sino al que sacó la tarjeta de crédito.

Conclusión: Injustice 2 me gustó mucho. Es un juego de peleas bastante accesible, pero lo suficientemente profundo como para que inviertas decenas de horas dominando a un personaje. Peca de ser demasiado continuista respecto a su predecesor, pero la fórmula sigue funcionando. Tal vez de cara a un futuro NetherRealm Studios sí deba plantearse la posibilidad de ser más osado. Lo recomiendo, salvo que quieras esperar un año hasta la versión definitiva que incluya a todos los peleadores.

Y ustedes, ¿ya jugaron Injustice 2?, ¿qué opinan del nuevo juego de NetherRealm Studios?

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