En Little Nightmares, cada escena tiene un significado dentro del universo creado por Tarsier Studios. | Fuente: Bandai Namco

Los videojuegos no solo entretienen. Eso lo tengo claro desde hace mucho. Hay videojuegos que nos hacen pensar, reflexionar y hasta entristecer. Hay muchos que nos dejan una lección. Pero también hay aquellos que exploran nuestros miedos más profundos, tal como el videojuego que hoy toca analizar.

Little Nightmares (a cargo de los suecos de Tarsier Studios) fue anunciado en 2014 bajo el nombre de Hunger. En aquel entonces, el juego iba a lanzarse exclusivamente para PlayStation 4, algo hasta cierto punto lógico teniendo en cuenta que el estudio europeo trabajó en varios proyectos exclusivos de PlayStation.

Sin embargo, posteriormente los suecos llegaron a un acuerdo con Bandai Namco. Con ello, el proyecto adoptó su actual nombre y el desarrollo se hizo multiplataforma. Afortunadamente, con esta alianza, el juego no cambió de enfoque, llegando al mercado tal como fue concebido por sus creadores. ¿Vale la pena jugarlo? Los invito a seguir leyendo este análisis.

Little Nightmares fue presentado en 2014 con el nombre de Hunger. Luego cambió de nombre, pero no se estética. | Fuente: Bandai Namco

Lo bueno
Si al inicio del análisis hablé sobre el potencial de los videojuegos como medio de expresión es precisamente porque creo que Little Nightmares es un ejemplo que cae como anillo al dedo a este rubro. La gente de Tarsier Studios ha creado una historia retorcida, angustiante, con muchas interpretaciones y simbolismos.

Encarnamos a una niña que despierta sobre una maleta en un lugar desconocido. ¿Dónde estamos? No se nos explica nada. No hay cinemáticas ni diálogos que nos lleven de la mano por la historia. Todo depende de nosotros y nuestra capacidad de análisis. Parece que estamos en un barco, pero a los minutos ya vemos secciones que nos hacen dudar. Nos metemos en la historia acompañando a esta niña, indefensa, diminuta, pero aguerrida.

No tenemos armas y nuestra única herramienta es un mechero que nos servirá para iluminar las zonas más oscuras o encender lámparas o velas desperdigadas a los largo de la historia. No podemos hacer frente a los enemigos, no tenemos con qué. Simplemente debemos huir y escondernos, aprovechar nuestro diminuto tamaño para pasar inadvertido.

La ambientación de Little Nightmares es magnífica. Oscura, tenebrosa, opresiva. Lúgubres instalaciones contrastan con ciertos lugares más familiares, pero igualmente invadidos por este manto de desesperanza. Los enemigos son grotescos personajes, sacados de alguna retorcida pesadilla. Todo parece sacado de un mal sueño.

Las melodías elegidas acentúan la tensión de las situaciones que nos toca enfrentar. Pero también hay un acertado uso de los silencios, remarcando esos momentos de soledad. Los sonidos de esta suerte de barco y los gruñidos de nuestros enemigos son brutales e impactantes, indispensables para crear toda la ambientación del juego.

Little Nightmares iba a ser exclusivo para PlayStation 4, pero luego el proyecto pasó a ser multiplataforma. | Fuente: Bandai Namco

Lo malo
Los controles del personaje son simples, pero no siempre acertados. Varias veces he muerto no por impericia, sino porque la niña no reacciona del todo bien a mis comandos. Tal vez este apartado merecía una revisión, aunque no descarto que el control se haya dejado así a propósito por los desarrolladores, a fin de reflejar con más realismo la torpeza de movimientos de una niña en este universo hostil.

En Little Nightmares, casi el 100% del juego consiste en encontrar el camino a seguir dentro del escenario. Puede faltarnos una llave o alguna palanca, o simplemente debemos desconectar alguna trampa para seguir adelante. El reto consiste no solo en hallar las soluciones sino en esquivar a los enemigos que vigilan. Si bien la tensión por no ser atrapado es grande, poniendo las cosas en frío, hay que reconocer que no hay un reto mayúsculo. No solo los puzles son sencillos sino que los enemigos desisten de buscarnos a los pocos segundos.

En el juego, hay solo dos tipos de coleccionables (encender lámparas/velas y abrazar a unos pequeños entes que nos cruzamos en la historia). Esto puede incentivar la rejugabilidad, pero creo que el ya conocer la solución de los puzles y la forma de escapar de los enemigos termina estropeando la experiencia.

La duración es un tema que puede incomodar a muchos. La primera vez que pasé Little Nightmares me demandó poco más de tres horas. Particularmente, me parece una duración adecuada, ya que la historia fluye sin rellenos ni escenarios excesivamente alargados. Sin embargo, si eres de los que valora un título por las horas de juego que ofrece, pues Little Nightmares no es para ti.

Tarsier Studios es un estudio sueco que antes colaboró en varios proyectos de PlayStation. | Fuente: Bandai Namco

Lo feo
Me esforcé en buscar algo para esta sección, pero valgan verdades no lo encontré.

Conclusión: Little Nightmares ha sido una auténtica sorpresa. Es de aquellos títulos que no dejan indiferente a quien lo juega. Transmite mucho, pese a no atosigarnos con diálogos y explicaciones. Su atmósfera oscura, opresiva, la tensión vivida en cada momento, la sensación de indefensión constante: ese conjunto seguro dejará una huella en todos los que prueben este título. Desde ya recomiendo lo nuevo de Tarsier Studios, pero aclaro que no es un producto para todo el mundo.

Y ustedes, ¿ya jugaron Little Nightmares?, ¿qué opinan del nuevo juego de Tarsier Studios?

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