Steve Jobs: una película que busca ser imperfecta

No esperes una larga biografía del genio de Apple. Esta película de diálogos brillantes y una original estructura pinta como seria candidato al Oscar.

Michael Fasbender es uno de los favoritos de la crítica para ser nominado al Premio Oscar. | Fuente: Legendary

(Escribe: Diego Peralta). ¿Cuál es la conversación que más te gusto de Steve Jobs (2015)? Esa es la primera pregunta que le hago a quien vio la película. Y lo pregunto porque Steve Jobs es, por sobre todas las cosas, una película de conversaciones, enfrentamientos y relaciones.

Es Jobs (Michael Fassbender) versus Hoffman (Kate Winslet); Jobs versus Wozniak (Seth Rogen); Jobs versus Jhon Sculley (Jeff Danields); Jobs versus su ex pareja; pero sobretodo es Jobs versus su hija, Lisa. La película del director Danny Boyle es de actuaciones poderosas, de interpretaciones intensas, de diálogos punzantes y de discusiones que bordean lo real (gracias a los planos continuos).

Es casi como una obra teatral de tres grandes actos, escenificados en el backstage de las tres presentaciones claves en la vida del fundador de Apple. Un escenario donde se abren y cierran las puertas, y donde los pasadizos son las vías para nuevas instancias de las conversaciones. A pesar de ser una película de Boyle, no hay ese vértigo de edición como en Trainspoting o Slumdog Millonaire.

Dos escenas alucinantes de la película son cuando Boyle logra combinar el diálogo y la edición en conversaciones en paralelo. Tal como Vargas Llosa lo hace en Conversaciones en en la Catedral, el director reta a la audiencia al entrelazar los diálogos: rememoración y discusión, todo a la vez, y sólo separado por una edición por corte.

En esas conversaciones, las actuaciones se vuelven fundamentales. Fassbender te va convenciendo que es Jobs. Al inicio rebuscas a Steve en el cuerpo de Michael. Al final, no te acuerdas de Fassbender y solo ves a Jobs. Ni punto de comparación con Ashton Kutcher y su pobre intento de genio.

Además, Kate Winslate haciendo de la asistente de Steve es una gran contraparte de una enamorada y devota asistente. Y ni qué decir de Daniels como el CEO que despidió al propio fundador de Apple, con esa imágen de padre traidor. Hasta Rogen logra salir adelante con su voz y actitud característica. Una buena interpretación de un Wozniak, al estilo Rogen.

Gracias al maquilla y a la pérdida de peso, Michael Fasbender logró un gran parecido al Jobs de los últimos años. | Fuente: Getty Image / Legendary

Steve Jobs no es un biopic. No intenta contarte su vida como en las películas Jobs (2013) o Los Piratas de Sillicon Valley (1999). Es una historia sobre las relaciones de este genio oscuro, un film que rebusca en las miserias del héroe, para destruirlo al inicio y enaltecerlo al final. También es un relato sobre la traición y arrepentimiento de Sculley, sobre la devoción contestataria de Hoffman y sobretodo del amor oculto y retorcido de un padre por su hija.

Jobs y Lisa es la línea fundamental de la película. El arrepentimiento y redención del amor a la hija negada y enaltecida a la vez. La contradicción de Jobs y su complicada forma de amar.

La película intenta mostrar cómo el creador de los artefactos tecnológicos más revolucionarios de nuestra era siempre pensó que, a pesar de todo lo que hizo, él como persona siempre estuvo “mal hecho”.

Calificación: muy buena.

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