Wonder Woman | Fuente: Warner Bros. Pictures

(Agencia N+1 / Juan Scaliter) La nueva película del universo DC presenta un cuidado argumento que, aunque no siempre acierta en lo científico, sí se sitúa entre las mejores del género

El argumento es sencillo pero el experimentado Snack Znyder (300, Watchmen entre otras) hace que sea efectivo: la princesa Diana, hija de Zeus y hermana de Ares, nace en la isla en la que viven las amazonas y allí es educada y entrenada para convertirse en al azote de los dioses (rebeldes) que buscan destruir la humanidad. Su viaje de iniciación comienza cuando un piloto, Steve Trevor, llega a sus costas y le relata la gran guerra en la que está inmersa la humanidad.

Como siempre decimos, la Mujer Maravilla es una película, no un documental científico. Está destinada a entretener, no a educar. Aún así, aprovechando su excusa hay muchas escenas que pueden servir para despertar nuestra curiosidad. Eso sí, sin revelar detalles de la película. Después de todo que la protagonista muera en la primera escena no es tan importante…

1. Partenogénesis

La figura paterna, desconocida en la isla de Themyscira. | Fuente: DC Films

En una de las primeras escenas, Hippolyta, la madre de Diana le dice ”te quería tanto que te esculpí en arcilla y rogué a Zeus que te diera vida”. Y así llegó la princesa a una isla en la que todas son mujeres y que está oculta en el océano (aparentemente por una suerte de campo de fuerza, pero eso lo veremos más adelante). Aquí viene la primera pregunta lícita: si nadie puede llegar a la isla, ¿cómo lograron sobrevivir (léase reproducirse) durante siglos? No creo que la isla tenga tanta arcilla y al final Zeus estaría harto. La respuesta es la partenogénesis, o el desarrollo de células femeninas no fecundadas. En la naturaleza hay ejemplos de esto en muchas especies, desde insectos hasta aves, pasando por reptiles y peces. Y la ciencia lo ha hecho posible también en mamíferos. El primero fue Gregory Goodwin Pincus quien lo logró con conejos en la misma época que Diana vivía en la isla de Themyscira: en 1936. Más cerca en el tiempo, en abril de 2004, científicos de la Universidad de Agricultura de Tokio crearon un ratón sin padre que, por si fuera poco, resultó más longevo de lo normal. Dado el grado de desarrollo tecnológico de las amazonas (que logran ocultar su isla), podría haber también otra respuesta: crear óvulos y espermas a partir de la piel de un ser humano, sin importar si es hombre o mujer. Así bastaría una pequeña muestra de piel para que las amazonas pudieran reproducirse sin necesidad del género masculino.

2. Evolución

Las buceadoras de perlas del pueblo Ama, en Japón, no envidian las habilidades de nado y buceo de Diana. | Fuente: DC Films

Cuando Diana salva Steve Trevor de morir ahogado en el mar, demuestra unas capacidades sobrenaturales para aguantar la respiración bajo el agua. Obviamente es una semidiosa o una heroína, pero…¿hay humanos con capacidades extraordinarias en este aspecto? Sí. Y todo se lo debemos a la evolución, favorecer ciertas características o adaptaciones que garantizan nuestra supervivencia. Un ejemplo de ellos son las buceadoras de perlas del pueblo Ama, de Japón. Estas mujeres (principalmente son ellas las que buscan perlas bajo el agua), llevan al menos 2.000 años con esta práctica. Eso les ha permitido llegar a un punto en el cual pueden bajar hasta 30 metros y permanecer allí dos minutos y así durante las cuatro horas que dura su jornada. Y sin ningún tipo de equipo, ni tanques, ni visores especiales. ¿Cómo logran ver tan bien bajo el agua? Eso es también evolución. Y un ejemplo lo tenemos en otra tribu, también “marina”, que vive en Tailandia: los Moken. Este pueblo ha logrado que sus pupilas y hasta la curvatura de su iris se adapte a las profundidades para que vean casi igual bajo el agua que sobre la superficie, una adaptación que también tienen las focas, por ejemplo. Lo mejor de esto es que esta capacidad se puede entrenar, tal y como demostró Anna Gislén, de la Universidad Lund, siempre y cuando seamos menores de 12 años.

3. El campo de fuerza de la isla

Hacer que un objeto, como una isla, sea invisible, es imposible actualmente. Pero sí hay formas de ocultarlo un poco o al menos de reducir sus “emisiones” para que parezca para la tecnología que no está allí. Una de las técnicas que emplea la ficción siempre son los campos de fuerza. Y, aunque suene a algo lejano, ya se está experimentando. Boeing, por ejemplo, obtuvo una patente sobre un “campo de fuerza”. Se trata de una tecnología que crea una burbuja de plasma ionizado supercaliente que atenúa las ondas expansivas. Se trata de un avance netamente defensivo. Pero no es el único, la Universidad de Washington también ha creado algo similar al igual que el Rutherford Appleton Laboratory, este último para proteger al planeta entero de la radiación .

4. El lazo de la verdad

El creador de Wonder Woman era un especialista en polígrafos. | Fuente: DC Films

Diana no solo utiliza su lazó para atrapar a los villanos, también recurre a él como herramienta para detectar quienes mienten y quienes dicen la verdad. Y no es extraño: el creador de este personaje fue William Moulton Martson quien en 1914 inventó un detector de mentiras que utilizaba la presión sanguínea para evaluar si una persona estaba diciendo la verdad. Aunque lo más lógico sería que el polígrafo de esta amazona fuera su tiara y con ella pudiera escanear el cerebro de los mentirosos, ya que es distinto al de las personas honestas: tiene entre un 22 y un 26% más de materia blanca. Esta parte del cerebro actúa como el software de un ordenador y le da a los mentirosos una mayor capacidad para transmitir la información de una neurona a otra: en cierto sentido, su cerebro está cableado para mentir.

5. Resistencia y regeneración.

Aquí, casual, levantando un tanque | Fuente: DC Films

Basta ver el trailer para darse cuenta que Wonder Woman es una cruza entre Capitán América y y Thor: velocidad extraordinaria, resistencia olímpica (por algo es hija de Zeus) y fuerza sobrenatural. Tanta como para resistir que le tiren un tanque encima (ups, spoiler). Entonces, si no fuera familiar de los dioses, ¿cómo conseguiría reponerse a semejante daño? ¿Cómo lograría regenerarse de las heridas? Gracias a Mark Martindale. Este biólogo marino de la Universidad de Florida centró su investigación en las anémonas de mar. Estos animales tienen una cualidad única: si cortamos un trozo de ellos, este se convierte en un nuevo animal completamente independiente. En un artículo publicado recientemente, Martindale explicó que la clave para que la anémona logre este tipo de regeneración reside en que los genes logran comunicarse entre sí para programar diferentes células. Si aprendemos más sobre la lógica de cómo estos genes hablan entre sí, explica Martindale, la regeneración muscular en los seres humanos sería posible.

6. Física elemental

Hay una escena, en la cual Diana se cuela en la torre para coger algo de mucho valor, como por ejemplo una importante espada. La construcción mide al menos unos 20 metros y Diana se lanza, desde la parte más alta, hacia el interior y aterriza en menos de un segundo (un recurso habitual, la caída acelerada, en las películas de acción). No pretendemos dar vueltas alrededor de Galileo y las fórmulas de caída libre o velocidad final y de origen, pero un objeto, en la Tierra, tarda al menos dos segundos en caer desde 20 metros (este lapso tiene que ver con la gravedad en nuestro planeta). La única respuesta, en este caso, es que Themyscira tenga entonces otra gravedad. Y por ello es tan difícil encontrar la isla.

7. Gas mostaza… ¿con hidrógeno?

La Dra. Poison no era tan rigurosa después de todo | Fuente: DC Films

La química es una ciencia exacta, basta cambiar un elemento, un átomo apenas para que el resultado sea completamente distinto al producto anterior. El gas mostaza utilizado en la Primera Guerra Mundial por los alemanes, tiene una estructura muy precisa: sulfuro en el centro y a cada lado unas “alas” con dos átomos de carbono, dos de hidrógeno y uno de cloro al final. Ya con esa estructura resulta tan venenoso que no hay cura para su exposición, aún un siglo después de haber sido creado. Durante algún tiempo se utilizaron pañuelos empapados en orina para intentar evitar respirarlo (el amoníaco de la orina bloquea parte del cloro). Por eso cuando la química villana de la película, la Dra. Isabel Maru, sugiere hacer más letal este ya de por sí terrible arma reemplazando el sulfuro por hidrógeno, lo que está mostrando es que sabe muy poco de química: al hidrógeno no le gusta enlazarse con muchos átomos por lo tanto el gas mostaza ya tiene suficiente de este elemento, un átomo más y toda la estructura se caería en pedazos.

8. Bioluminiscencia

En la “romantica” escena en la que el capitán Steve Trevor y Diana tienen su primer encuentro a solas, la acción (que tampoco es tanta) transcurre en una cueva iluminada por unos cuencos de cristal con alguna sustancia bioluminiscente. ¿Es posible cultivar “luz biológica”? La biomuniscencia es la capacidad de ciertos organismos, como algas o insectos, de producir luz. Y es posible llevarlo a casa y tener plantas o insectos bioluminiscentes. La Universidad de Santa Bárbara tiene una página web en la que es posible comprar dinoflagelados bioluminiscentes (unos 20 dólares la bolsa) o recurrir a la empresa Empco para construir con microalgas una cueva similar a la de Wonder Woman.

9. Receta para ser superfuerte

El Gral. Ludendorff alcanzaba una fuerza descomunal con solo respirar un misterioso gas. | Fuente: DC Films

Cuando la Dra. Maru desarrolló un gas para su jefe, el General Erich Ludendorff, su objetivo era dotarlo de gran fuerza de modo casi instantáneo. ¿Es esto posible? Sí. Y casi. Primero se puede recurrir a los avances de Lee Sweeney. De acuerdo con un estudio, Sweeney inyectó el gen del Factor de crecimiento insulínico de tipo 1 (IGF1 por sus siglas en inglés) en las células musculares de ratones viejos y jóvenes. Los jóvenes ganaron un 15% de fuerza y masa muscular, mientras que los viejos incrementaron su fortaleza en un 27%.

Otra opción es visitar el Instituto de Estudios Biológicos Salk, en California. Allí se puede solicitar una lipoproteína muscular llamada PPARdelta que, probada en ratones, les permitió, después de unas semanas de entrenamiento, correr un 68% más tiempo y un 70% más lejos (se incrementa tanto la distancia como la velocidad). Y lo bueno es que no requiere entrenamiento…

10. Entropía

Cuando Steve Trevor intenta “seducir” a la Dra. Maru para conocer dónde esconde el letal gas le dice que ambos son admiradores del fuego porque “es el ejemplo vivo de entropía”. Esta es probablemente una de las nociones científicas más complejas de explicar y más fáciles de crear confusión. Básicamente, un sistema con una entropía baja es la fila para entrar un concierto antes que abran las puertas: todo está ordenado y respetando su sitio, pero al abrir las puertas, cada asistente va por su cuenta y corre hacia un sitio diferente que quien le precedía: aumentó la entropía. En termodinámica a medida que la energía se mueve en un sistema, como el fuego, la configuración cambia y si la energía tiene la opción de expandirse, lo hará. Por ello el fuego es entropía viva: nace en un estado “ordenado” y comienza a expandirse casi sin control. Es un ejemplo muy acertado. Aunque un poco críptico.

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