Crítica | Rogue One: una historia con pocos bríos, pero con detalles destacables

El relato pierde emoción a medida que sabemos (previamente) de qué trata la película. El personaje más acertado fue el androide K-2SO.
Rogue One es la primera película autónoma de la serie Star Wars Anthology. | Fuente: Difusión

Rogue One cumple con las expectativas de los fanáticos de Star Wars. Es una película que puede ser entendida por quienes no son seguidores de la saga, y su atractivo es ser un puente entre las partes tres y cuatro. Es mejor estar familiarizado con las otras cintas, pues hay algunos guiños a los episodios originales.

El filme cuenta la historia de Jyn Erso (Felicity Jones), hija del destacado científico Galen Erso (Mads Mikkelsen), quien es secuestrado por el imperio para construir la Estrella de la muerte. Sin familia, la joven se convierte en una delincuente hasta que es reclutada por los rebeldes. Resulta que el capitán Cassian Andor (Diego Luna) se ha enterado del arma letal del enemigo, y utiliza a Jyn para llegar a su padre.

Los diálogos se reducen a negociaciones. Al ser una película de acción, la narrativa tiene un ritmo acelerado y no permite conversaciones de largo aliento. En ese sentido, a los personajes se les conoce mejor por sus acciones, y no precisamente por su habilidad para departir. La única charla prolongada está al inicio del filme, en ella participan el director de armamento, Orson Krennic (Ben Meldelsohn), y el erudito Galen Erso; ambos son los personajes más inteligentes de Rogue One, el primero desde el lado político-militar, y el segundo desde el lado de la ciencia.

En Rogue One no hay una sustancia que dibuje un hilo conductor hacia nuevos descubrimientos, ya que de antemano sabemos de qué trata la película. La historia de Jyn Erso es un montaje que se pierde en otro más grande, que cuenta la manera en que los rebeldes consiguieron los planos de la estrella de la muerte.

No entiendo el ensañamiento hacia los personajes principales: los mataron a todos. ¡Ni el androide se salvó! Por un lado, al ser figuras que no compiten en protagonismo su ausencia no resulta un problema. Por otro lado, recordemos que no son mencionados ni recordados en los episodios originales. En ese sentido, Rogue One está destinada a ser un recuerdo borroso en la memoria de los fanáticos de Star Wars, al igual que sus personajes. La siguiente entrega autónoma podría opacarla fácilmente, y la próxima película de la saga le haría un flaco favor si la recuerda.

Puntos a favor

1. Rogue One cuenta con los elementos clásicos de Star Wars: un entredicho entre padres e hijos, una fuerza tiránica a la cual hay que oponerse y héroes con pinta de forajidos.

2. Visualmente es notable. Los efectos especiales juegan un papel importante en las escenas de acción, y los escenarios en distintos planetas aportan variedad a la narrativa.

3. La aparición de Darth Vader le da emoción, acción y misticismo al filme. Es uno de los villanos emblemáticos del cine moderno, y su presencia, previamente anunciada en el tráiler, jugó a favor de la historia.

4. El humor poco convencional del androide K-2SO. Como personaje pintoresco cumple el papel de poner los paños fríos a los momentos de mayor drama.

Recomendación

Es una película que debe verse acompañado(a), pues ni bien salgas del cine querrás comentarla. Si vas con alguien que no está muy familiarizado con los episodios originales, procura darle un resumen previo para que se meta bien en la historia.

Puntuación: 7.6 puntos

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El androide K-2SO pone los paños fríos a los momentos de mayor drama en Rogue One. | Fuente: Difusión
Imagen panorámica de Jedha. La película se desarrolla en distintos planetas, esto aporta variedad a la narrativa. | Fuente: Difusión
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