Death's Door se estrenó inicialmente en Xbox One y PC, pero luego llegó a PlayStation 4 y Nintendo Switch. | Fuente: Devolver Digital
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Los estudios independientes son, desde hace tiempo, los marcan la diferencia en la industria de los videojuegos, con producciones que se atreven a innovar; no solo con historias y temáticas que no se suelen abordar en los títulos ‘triple A’, sino especialmente con su jugabilidad, introduciendo mecánicas interesantes y novedosas.

Este es el caso de Death's Door, el más reciente trabajo de los británicos de Acid Nerve, que llega apadrinado por Devolver Digital, una compañía que ya tiene una reputación ganada por publicar videojuegos independientes con sello de calidad.

Estos días estuve jugando Death's Door, que acaba de estrenarse en PlayStation 4 y Nintendo Switch, tras su lanzamiento inicial, en Xbox One y PC, en julio pasado.

¿Estamos ante el indie del año?, ¿es una opción 100 % recomendable? Tras haber terminado el juego, acá les comparto mis impresiones.

Lo bueno

Death's Door es un videojuego de acción y aventura, de vista isométrica, en el que controlamos a un pequeño cuervo que trabaja para una empresa encargada de recolectar almas. Nuestro trabajo como cegador (de hecho, así es como nos conocerán a lo largo de la campaña) será ir en la búsqueda de aquellas almas a las que ya les llegó la hora.

El apartado jugable de Death's Door es simple, pero satisfactorio. Nuestro protagonista puede realizar ataques básicos cuerpo a cuerpo, pero también irá ganando habilidades especiales, como lanzar flechas, bolas de fuego, bombas, etc. No tenemos escudo ni opciones de realizar un parry, pero sí una mecánica para esquivar ataques.

A medida que vamos derrotando enemigos, iremos ganando almas, las que podemos canjear por mejoras para nuestro personaje, como más fuerza, destreza o velocidad. A la par, a lo largo de la campaña iremos obteniendo nuevas armas, cada una con características propias: algunas más poderosas, otras más livianas o con mayor alcance. Ya dependerá de cada uno utilizar lo que se adapte mejor a su estilo de combate.

Para acceder a las distintas locaciones, tenemos puertas a nuestra disposición (de ahí el nombre del juego), las cuales sirven como punto de guardado. Cada vez que perdamos la partida, reapareceremos en la última puerta a la que hayamos llegado, con un castigo: todos los enemigos de la mazmorra reaparecerán. Como se darán cuenta, en este detalle, el juego bebe de títulos como Dark Souls.

Y ya que menciono este detalle, debo señalar que Death's Door tiene un nivel de dificultad retador. No llega a ser extenuante como en los títulos de FromSoftware, pero en todo momento sientes que hay un interesante desafío al frente.

Arrancamos con 4 puntos de vida, lo que quiere decir que solo podemos soportar cuatro golpes (o caídas). La única manera de recuperar vida es accediendo a unas macetas donde crecen plantas curativas. Y acá un detalle para tener en cuenta: para activar estas macetas, debemos haber conseguido una semilla y sembrarla. Sin duda, los chicos de Acid Nerve no han querido que su juego sea un paseo por el campo.

Otro punto destacable son las peleas contra los jefes. No son muchos bosses a lo largo de la campaña, pero debo reconocer que son combates variados, extensos e intensos. La dificultad, al igual que en todo el juego, está muy bien medida, convirtiendo cada encuentro en un reto interesante, pero no imposible.

El apartado artístico me pareció simplemente genial, con personajes que parecen extraídos de alguna producción del Studio Ghibli. Pero también hay mucha calidad y cariño en la representación de las distintas locaciones, que, si bien son pocas, están muy bien diferenciadas.

Death's Door tiene una duración más que significativa. Llegar a los créditos me tomó, la primera vez, unas ocho horas. Pero terminar la campaña abre la opción de realizar nuevas acciones y así sacar el ‘verdadero final’ de Death's Door.

Acá destaco la importancia de los coleccionables del juego, ya que algunos nos dan pistas a seguir y así seguir averiguando más sobre la trama. De hecho, algo que destaco es que algunos secretos sirven en la resolución de puzles y estos, a su vez, nos sirven para completar Death's Door en un 100 %. Para esto, yo debo haber invertido más de 20 horas en total.

Finalmente, quería hacer una mención especial a la música en Death's Door: magnífica. Cada tema calza a la perfección con la acción y con las distintas locaciones de la campaña. Las piezas compuestas para los bosses son simplemente geniales, con variantes durante las distintas fases de los combates. Ojalá Acid Nerve y Devolver Digital se animen a lanzar el soundtrack de manera independiente: compra segura.

Lo malo

La historia de Death's Door no me terminó de convencer. Lo que empezó como una simple misión de nuestro cuervo protagonista decantó -después de un acontecimiento que no mencionaré- en la búsqueda de almas especiales, tras lo cual ya todo se hizo muy enredado y poco claro.

Hubiera ayudado a aclarar las cosas el tener diálogos hablados o que nuestro protagonista pueda expresarse. Sé que tener un protagonista silente ayuda a la inmersión, pero se corre el riesgo, como en este caso, de ser demasiado críptico o poco claro para narrar una historia.

El diseño de las mazmorras me pareció bastante interesante, con atajos que podemos ir abriendo, al estilo Bloodborne; y zonas inaccesibles hasta ganar una habilidad especial. El gran ‘pero’ es que no tenemos un mapa que nos oriente en el recorrido, por lo que lo único que queda es apelar a la memoria o, en su defecto, recorrer nuevamente toda la mazmorra. Asumo que se hizo así adrede, ya que un mapa hubiera acortado el tiempo de juego bastante.

La variedad de enemigos también es una deuda pendiente de Death's Door: son pocos tipos de monstruos a lo largo de la campaña, por lo que llegado a un punto se reciclan muchos de ellos. También hay enemigos clónicos, a los que simplemente se les ha cambiado el tipo de ataque y color para diferenciarlos: por ejemplo, hay magos azules (hechizo), rojos (fuego) y verdes (veneno).

En este punto, aprovecho para señalar que hay unas peleas especiales que nos permiten mejorar nuestras habilidades de personaje: son batallas interesantes e intensas; pero todas son prácticamente iguales. Faltó más variedad en este apartado.

Tal como mencioné, las puertas son los puntos de guardado y estas nos llevan a la sede de la empresa cegadora de almas, para la que trabaja el cuervo protagonista. Desde este lugar, debemos ir hasta la puerta que nos lleva a otro punto. Hubiese sido ideal que las puertas estén interconectadas y sirvan para hacer viajes rápidos entre ellas, a fin de agilizar procesos.

El juego llega completamente subtitulado y localizado al español, pero al de España. El problema es que hay jergas y modismos propios del país europeo, por lo que hay cosas difíciles de entender para los latinoamericanos. Faltó hacer la localización más neutra.

Lo feo

Death's Door llegó solo como producto digital, sin una versión física. Esto se cambió recientemente con el anunció de una edición física coleccionable, pero solo para usuarios de PlayStation 5 y Nintendo Switch, y en contadas unidades. Una pena que no se haya apostado por un lanzamiento global y para todas las plataformas.

Conclusión:

Death's Door fue nominado recientemente a mejor indie del 2021 en The Game Awards, y razones les sobra para ganar la categoría. Es un título ágil, intenso, con un nivel de dificultad retador y con una estética y música magistrales. Death's Door reafirma lo que dije al inicio de este review: los títulos indies marcan la diferencia en la industria. 100 % recomendado.