Kena: Bridge of Spirits se estrenó el pasado 21 de septiembre para PlayStation 4, PlayStation 5 y PC. | Fuente: Ember Lab
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Desde su anuncio, allá por junio del 2020, Kena: Bridge of Spirits captó mi atención, debido principalmente a su apartado artístico, tan atrapante como encantador: era como ver una película jugable de Pixar o Illumination.

Más de un año ha pasado de aquel primer contacto y, tras algunos retrasos, por fin ya tenemos en el mercado Kena: Bridge of Spirits (llegó el pasado 21 de septiembre para PlayStation 4, PlayStation 5 y PC).

¿Es un videojuego recomendable?, ¿ha colmado las expectativas que había sobre él? Tras haber terminado la campaña, creo que tengo la respuesta de estas interrogantes. Sin más preámbulo, los invito a leer mi análisis.

Lo bueno

¡Qué hermoso se ve Kena: Bridge of Spirits! El apartado artístico es, sin dudarlo, lo más llamativo de este videojuego, opera prima videojueguil del estudio angelino Ember Lab.

Esta desarrolladora, fundada hace más de una década, se dedicaba principalmente a realizar cortos de animación, pero decidieron dar el salto a la industria de los videojuegos con este proyecto, uno de sus más ambiciosos a la fecha.

El diseño de personajes es magnífico; con mención especial los Rot, simpáticas criaturas que nos asisten en todo momento; y las locaciones son preciosas: bosques, cascadas, ríos, ruinas, montañas, pueblos, todo está hecho con mucha dedicación y cariño.

Y, como cereza en el pastel, tenemos unas cinemáticas encantadoras, muy bien dirigidas y con mucho contenido. Es tal como lo predije: nada que enviarle a una película de Pixar o Illumination.

En la misma tónica, la música, compuesta por Jason Gallaty, tiene momentos sublimes, de gran factura. Estamos ante piezas muy bien seleccionados, que le dan un trasfondo místico a lo visto en pantalla.

Kena: Bridge of Spirits es, esencialmente, un juego de aventura en tercera persona, con secciones de peleas y plataformas. En la obra de Ember Lab, he visto reminiscencias de The Legend of Zelda, Pikmin y Uncharted; pero también detallitos que bien podrían llevarnos a sagas tan disímiles, como Bloodborne.

El diseño de niveles me ha gustado, presentándonos rutas intrincadas que deberemos ir liberando de corrupción, que se manifiesta a través de enredaderas y espinas que envenenan amplias zonas. Hay puzles bastante curiosos, algunos con una solución realmente obvia, pero otros muy ingeniosos.

Los Rot se llevan el protagonismo del videojuego, no solo por su carisma y ternura, sino por su relevancia en toda la aventura. Uno de nuestros objetivos será rescatar a la mayor cantidad de Rot posible: algunos son prisioneros de la corrupción, pero otros simplemente están escondidos bajo rocas o estructuras. A más cantidad de Rot, subirá nuestro nivel de personaje y podremos desbloquear habilidades y poderes.

Pero también son los Rot los que realizan prácticamente todas las acciones. Les podemos ordenar que carguen objetos y los lleven a un determinado lugar; o que activen palancas o mecanismos, para resolver puzles.

Esto sin mencionar su preponderante papel durante las peleas: a medida que golpeemos a los enemigos, iremos sumando una barra de valor, que al llenarse nos permitirá utilizar a los Rot en combate: para atacar a un enemigo específico o para que sustraigan energía de unas flores y así recuperemos vida.

Asimismo, los Rot serán los que nos permitirán limpiar de corrupción las zonas envenenadas, ya que serán ellos los que pueden eliminar las raíces de las mentadas enredaderas y espinas.

Los jefes en Kena: Bridge of Spirits tienen un nivel de dificultad bastante retador. Jugué en el mayor nivel disponible en la primera partida y no fueron pocas las veces que morí ante un jefe. Son peleas intensas, variadas y muy bien planteadas, algo que saludo sobremanera.

Lo interesante es que, apenas terminas la campaña, se desbloquea un nivel de dificultad aún mayor, que sin duda es un reto dirigido solo para los más curtidos.

Terminar Kena: Bridge of Spirits me demandó unas 15 horas, aunque debo mencionar que me dediqué a buscar la mayor cantidad de coleccionables y secretos; por lo que estimo que si vas solo por las misiones de la campaña la duración puede bajar a unas 10 horas. Pero esto ya depende de cómo quieras abordar el videojuego.

Finalmente, debo resaltar el buen desempeño que tiene Kena: Bridge of Spirits en PlayStation 4. Como saben, aún no doy el salto generacional, pero esto no quiere decir que mi vieja consola aún no pueda darme muchas horas de diversión de calidad. Kena: Bridge of Spirits corre bastante bien, con tiempos de carga reducidos y con un framerate estable en la mayor parte de la experiencia.

Lo malo

En el mundo de Kena: Bridge of Spirits, las personas, cuando fallecen, pueden quedar atrapadas entre el plano físico y el espiritual, si es que sufrieron una muerte traumática o sienten que aún tienen algo pendiente por hacer. Aquí entran a tallar los guías espirituales, que se encargan de ayudar a estas almas a salir del limbo. Kena es una guía espiritual.

La propuesta argumental es interesante, no lo niego; pero siento que la historia no se desarrolla bien, quedándonos con muchas interrogantes. De hecho, no queda claro cuál es el origen de Kena y sus motivaciones, mucho menos vemos un desarrollo de personaje para remarcar.

El sistema jugable de Kena: Bridge of Spirits no está del todo bien implementado, con algunas falencias que podrían costarnos más de un colerón.

Por ejemplo, en las peleas, tenemos un sistema de parry al estilo Bloodborne, que nos permite contragolpear si es que activamos nuestro escudo en el momento justo antes que nos impacte un ataque. En la práctica, no funciona adecuadamente, dejándonos vendidos la mayoría de las veces. Por salud mental, dejé de usarlo para enfocarme solo en esquivar los ataques.

De igual modo, el lock-on a un enemigo (evidenciado por un pequeño ícono sobre su cabeza) no es del todo satisfactorio, ya que no siempre se ubica en el personaje más cercano o, en su defecto, cambia aleatoriamente cuando estamos ante varios rivales; impidiéndonos concentrarnos en un solo enemigo.

Acá hago mención de la cámara, que muchas veces durante las batallas se ubica en la peor posición posible, impidiéndonos ver a los enemigos que están frente a nosotros. Esto se hace especialmente molesto cuando estamos en arenas de combate reducidas y nos enfrentamos a un enemigo que cambia constantemente de ubicación.

El sistema de plataformas también merece una revisión, ya que muchas veces Kena no se coge las salientes (¡pese a estar pegada a ella!), lo que me llevaba a repetir todo el ciclo o, peor aún, a morir por caer al abismo.

A lo largo de la campaña, me topé con algunos glitches curiosos, como personajes atascados o elementos que se sobreponen. Eso es anecdótico, lo sé. Pero también me topé con algunos errores de programación que me obligaron a reiniciar la partida:

Por ejemplo, en una ocasión, uno de los enemigos que debía eliminar se había quedado afuera de la arena de combate, por lo que me era imposible matarlo. También me pasó, en unas tres o cuatro oportunidades, que no me aparecía el comando para poder abrir un cofre o no me aparecían los enemigos cuando en teoría debía iniciar una batalla. Cosas que, espero, se corrijan con eventuales parches.

Lo feo

¿Se imaginan que la nueva película de Pixar llegue solo con subtítulos a las salas de cine? Pues esto ocurre con Kena: Bridge of Spirits. Estamos ante un videojuego que bien podría jugarse por niños o adolescentes, pero carece de un doblaje al español latinoamericano. Me extraña sobremanera, especialmente porque estamos ante un juego que, al menos en consolas, tiene exclusividad en los dispositivos de la familia PlayStation.

Conclusión:

Kena: Bridge of Spirits tiene uno de los apartados artísticos más hermosos que recuerde en un videojuego, con una ambientación y un diseño de personajes simplemente genial. Las cinemáticas, de igual modo, tienen gran factura, no teniendo nada que envidiarles a monstruos de la animación. Sin embargo, no estamos ante un producto redondo, ya que su historia, confusa y mal contada, no llega nunca a despegar. Asimismo, hay muchas cosas por mejorar a nivel jugable. Pese a ello, creo que Ember Lab pasa con nota aprobatoria su primera incursión en la industria de los videojuegos y, desde ya, espero con ansias un nuevo trabajo de los chicos de Los Ángeles, ya sea con una secuela de esta producción o con una nueva IP.