Little Nightmares II se estrenó el pasado 11 de febrero para distintas plataformas. | Fuente: Bandai Namco
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Little Nightmares ha sido una auténtica sorpresa. Es de aquellos títulos que no dejan indiferente a quien lo juega. Transmite mucho, pese a no atosigarnos con diálogos y explicaciones. Su atmósfera oscura, opresiva, la tensión vivida en cada momento, la sensación de indefensión constante: ese conjunto seguro dejará una huella en todos los que prueben este título”.

Estas fueron mis conclusiones tras jugar Little Nightmares, en 2017. La magnífica recepción que tuvo el videojuego de Tarsier Studios y Bandai Namco decantó en que se convierta en una saga hecha y derecha, con un título para celulares, Very Little Nightmares, y cómics, que ahondaron en el lore creado por el estudio sueco.

Este año llegó la esperada secuela, Little Nightmares II, con la que lamentablemente Tarsier Studios le dice adiós a la saga (tras ser comprada por Embracer Group). ¿Será una despedida por todo lo alto? Los invito a leer mi review.

Lo bueno

Little Nightmares II nos da el control de Mono, un niño que despierta en medio de un bosque junto a un televisor. ¿Qué ha ocurrido?, ¿se trata de un sueño?, ¿una pesadilla? Este es el inicio de nuestra aventura, en la que nos adentraremos en la siniestra Pale City. Durante nuestro recorrido encontraremos a Six, la niña protagonista de la primera entrega, con la que uniremos fuerzas para intentar salir con vida de esta lúgubre urbe.

No pienso adentrar en detalles sobre la campaña ni de las varias interpretaciones que tiene el final del videojuego. Sin embargo, sí creo que Tarsier Studios volvió a dar en el clavo. Little Nightmares II tiene una historia oscura, intrigante y, hasta cierto punto, reflexiva y crítica con la sociedad. El guión logra todo esto sin una sola línea de diálogo.

Tal como en el primer Little Nightmares, en esta secuela hay mucha carga interpretativa. Cada jugador tendrá su versión de lo que ha ocurrido y del porqué de las reacciones de los personajes. Little Nightmares II no dejará indiferente a quien lo pruebe. Eso lo tengo seguro.

El apartado jugable se basa en lo experimentado en el primer Little Nightmares; pero se agregan comandos y movimientos. Por ejemplo, Mono puede llamar a Six para que vaya a un lugar específico, también la puede tomar de la mano para caminar juntos. El protagonista, además, puede coger objetos y usarlos como armas en determinados segmentos del juego.

Acá hay un pequeño ‘pero’ que detallaré en la siguiente sección, pero tiene más que ver con una mecánica desaprovechada más que con un error de la jugabilidad.

A nivel visual, el juego mantiene la estética opresiva de la primera entrega. No obstante, sí se nota el paso de los años, ya que ahora tenemos un diseño de escenarios mucho más detallado y profundo; sin mencionar la calidad que tienen las animaciones de los personajes, que se mueven con más soltura y naturalidad.

Little Nightmares II no solo utiliza su ambientación para generar tensión e intriga. Este es solo uno de los engranajes de la maquinaria. El desarrollo de las acciones, el planteamiento de los obstáculos, los efectos de sonido, la ausencia de música por grandes segmentos; todo este se conjuga para transmitirnos soledad, desasosiego y mucha tensión. En este apartado, el videojuego destaca, y mucho.

La música, que la hay, también juega un papel importante. Aparece en pocas ocasiones, para enfatizar los momentos de tensión; pero también como parte de la jugabilidad. Es muy interesante el tratamiento se le ha dado a la música a lo largo del juego, ya que no un mero acompañante, sino que tiene un protagonismo por sí sola.

Lo malo

Como mencioné en la anterior sección del análisis, hay un ‘pero’ a nivel jugable. Creo que se desaprovechó la posibilidad de incluir juego cooperativo, teniendo en cuenta que en la mayor parte del juego están presentes Mono y Six.

Para suplir esto, Tarsier Studios le dio a Six una inteligencia artificial bastante competente; sabiéndose mover adecuadamente (especialmente en los segmentos de sigilo), de una manera natural, si cabe la expresión. El problema está en que Six nos ‘spoilea’ la solución de los puzles o el camino a seguir, realizando acciones por sí sola mientras el jugador apenas está divisando el escenario.

Little Nightmares II no es un videojuego en extremo complicado, no solo a nivel de reto sino por los sencillos puzles planteados; pero sí morí bastante a lo largo de la aventura. Esto es porque los desarrolladores apelan en demasía al ‘prueba y error’, tal como pasaba en la primera entrega. Un enemigo atacando por sorpresa, trampas ocultas, pisos falsos, etc., son una constante. No es algo malo per se, pero sí creo que Tarsier Studios pudo innovar un poco más en este apartado.

El control del personaje es adecuado, pero hay pequeñas imprecisiones que pueden ser corregidas, especialmente en los segmentos plataformeros y en el uso de los objetos como armas contra los enemigos. Fuera de eso, creo que todo es bastante correcto.

A lo largo de la campaña, me encontré con ciertos glitches que me impedían continuar con la aventura, como acciones que no se realizan al realizar los comandos o personajes estancados. Me ocurrió poco, debo reconocer, pero dejo constancia de estos problemas.

Lo feo

La campaña tiene una duración demasiado corta. La primera pasada me tomó poco más de cuatro horas, y eso que morí decenas de veces por lo expuesto en la anterior sección del análisis. Ya para la segunda pasada, sabiendo las ‘sorpresas’ y ubicación de las trampas, me tomó la mitad de tiempo.

Huelga decir que hay un pequeño incentivo para pasar el juego por segunda vez, ya que hay un final secreto si cumplimos ciertos criterios durante la campaña. Eso sí, este ending es bastante revelador sobre la ubicación cronológica de este juego dentro de la saga.

Lo dejo ahí para que lo descubran por ustedes mismos.

Conclusión:

Little Nightmares II supera en muchos aspectos a su predecesor y desde ya se ubica como lo mejor de este 2021 que acaba de empezar. Es un videojuego con una estética opresiva, con una jugabilidad pausada y tensa; y, como ya dije dentro del análisis, con un argumento que deja mucho para el debate. Me encanta tener este tipo de propuestas únicas dentro de un mercado que, lamentablemente, tiende a reciclarse en demasía. Tal vez los pecados de Little Nightmares II son no buscar innovar demasiado su apartado jugable respecto a su predecesor, pero esto podría perdonarse ya que, al menos en consolas, es apenas su segunda entrega. Sin duda, Tarsier Studios deja el listón elevado para la desarrolladora que tome la posta y continúe con la saga.