Tales of Arise se estrenó el pasado 10 de septiembre en consolas -de pasada y nueva generación- y PC. | Fuente: Bandai Namco
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Yo ‘descubrí’ la saga Tales of hace relativamente poco tiempo, en 2017, cuando jugué Tales of Berseria. La historia de Velvet Crowe y compañía me cautivó y decidí explorar un poco más sobre la saga de Bandai Namco, lo que me permitió conocer una de las franquicias más importantes de JRPG de la historia.

Con esto presente, el anuncio de Tales of Arise, programado inicialmente para el 2020, elevó mis expectativas por un título que prometía ser la celebración de los 25 años de la saga. Lamentablemente, la pandemia obligó que las festividades se pospusieran hasta bien entrado el 2021.

¿Será Tales of Arise un digno título para celebrar el cuarto de siglo de la saga?, ¿vale la pena invertir en él? Tras haber culminado la campaña, creo que puedo responder estas interrogantes. Sin más, los invito a leer mi análisis.

Lo bueno

Tales of Arise nos ubica en el ficticio planeta de Dahna, que está esclavizado desde hace trecientos años por Rena, más avanzado tecnológicamente. En este planeta, conocemos a Alphen, un esclavo que utiliza una máscara de acero y que ha perdido la memoria. Nuestro protagonista cruzará su camino con Shionne, una prisionera de los renanos que tiene una maldición que le impide tener contacto con otro ser humano.

Cada uno tiene sus propios intereses y motivaciones, pero ambos tienen un objetivo común: derrotar a los lores que rigen en Dahna. La pareja se une a la resistencia y así empieza su aventura. Así arranca Tales of Arise.

La historia nos permite conocer a profundidad a los protagonistas, así como a los antagonistas. Es difícil no empatizar con la causa de Dahna, pero llega un momento en el que -sin revelar nada- puedo decir que uno puede ver que la línea entre los buenos y los malos es difusa.

Me gustó mucho que el juego plasme las diferencias entre ambos pueblos, el odio y resentimiento que hay entre ellos. Cada personaje, según su origen, tiene su propia idiosincrasia y hay una lucha constante por intentar aceptar al otro, sin importar su origen.

Lo mejor del juego es, de lejos, su sistema de combate. Estamos ante un action JRPG con un sistema de combate extremadamente pulido, que no tiene nada que envidiarles a pesos pesados del hack and slash, como Bayonetta o el mismísimo Devil May Cry. Sin duda, palabras mayores.

La distribución de botones es bastante simple: un botón para golpear y tres para lanzar combos predeterminados (que podremos configurar y modificar a medida que los aprendamos). Luego, hay un botón para salto y uno para hacer una esquiva.

Cuando ya tengamos acompañantes (llegan a ser seis en total), podremos invocarlos con el uso de la cruceta, a fin de que realicen una asistencia. Y sin con esto no fuera suficiente, cada personaje tiene un arte especial, así como un finisher combinado entre dos personajes.

Todo esto puede sonar abrumador, ya que las combinaciones y variantes de ataques se multiplican por decenas; pero lo cierto es que la curva de aprendizaje es prolongada y nos lleva de la mano para poder dominar el sistema de combate. Pasarán unas diez horas de juego, en promedio, hasta que tengamos desbloqueadas todas las habilidades.

Y cuando las tengamos, cada batalla será un festín audiovisual de luces, efectos, explosiones y mucha adrenalina. No exagero al decir que el sistema de combate de Tales of Arise es de lo mejor que he probado en años.

El apartado artístico de Tales of Arise me ha encantado, con locaciones preciosistas y cargadas de detalles. El diseño de personajes y de las bestias también es sobresaliente, manteniendo ese estilo anime marca de la casa.

Y ya que hablamos de anime, mención aparte a las magníficas cinemáticas a cargo del reconocido estudio Ufotable. El único ‘pero’ acá sería que son pocas secuencias de anime a lo largo de la campaña, aunque imagino que producir más hubiera incrementado el presupuesto hasta la estratósfera.

La campaña es extensa, lo esperable en un juego de este género. Pasar la campaña me demandó poco más de 50 horas, pero hay mucho contenido post créditos que puede extender al doble la inversión de tiempo, si es que quieres descubrir todos los monstruos, jefes y locaciones de Tales of Arise.

Una de las cosas que más destaco es que el juego corre a las mil maravillas en consolas de pasada generación. He jugado Tales of Arise en mi veterana PlayStation 4 casi sin problemas técnicos. Todo corre fluido y los tiempos de carga son realmente cortos, incluso cuando hacemos viajes rápidos a otras locaciones del mundo. Sin duda, el mejor desempeño se ve en las consolas de nueva generación, pero quienes jueguen en PlayStation 4 o Xbox One no tendrán un producto deficiente.

Lo malo

Si bien resalté el inicio de la campaña, debo reconocer que sobre el final la historia se hace algo plana y predecible. No es algo que llega a descalificar la campaña en su totalidad, pero sí me quedó una sensación de que el gancho del inicio se fue desinflando poco a poco.

Como todo buen JRPG, hay decenas de misiones secundarias desperdigadas en todo el mundo. El problema es que ninguna es memorable ni revierte mayor innovación: todo casi siempre se resume a 'elimina a estos enemigos’ o ‘consígueme estos productos’.

Me hubiera gustado encontrar misiones secundarias más detalladas y con una historia relevante detrás. Un referente en este tipo de misiones secundarias siempre será para mí The Witcher 3: Wild Hunt.

Si bien en la sección anterior hablé positivamente del diseño de las bestias; hay que señalar que son pocas clases. A medida que descubrimos nuevas regiones encontramos nuevos enemigos, pero la mayoría son variaciones de distinto color de bestias ya vistas anteriormente.

El nivel de dificultad me pareció demasiado accesible durante gran parte del juego, salvo sobre la recta final, en la que sí se siente un reto bastante interesante. Mi recomendación, para los más curtidos, es jugar en los niveles de dificultad más elevados.

Otro detalle que me parece merece una revisión de cara a nuevas entregas es la linealidad de toda la campaña. Todos los mundos están planteados como grandes mazmorras, donde no se puede desarrollar en demasía la exploración. Pese a ser un RPG, no hay casi secciones abiertas en las que podamos deambular en busca de tesoros o zonas secretas.

La música de Tales of Arise es un buen acompañante en todo momento, ya sea durante las batallas, cinemáticas o diálogos. Sin embargo, creo que no llega a ser memorable. Sin duda, no es el mejor trabajo del maestro Motoi Sakuraba, compositor de prácticamente toda la saga Tales of.

Finalmente, debo mencionar que el juego viene doblado al inglés y al japonés, con un buen trabajo de los actores de voz en estos dos idiomas (aunque lo ideal es jugar en el japonés nativo). Sin embargo, sí se extraña un doblaje al español hecho y derecho, ya que lo único que tenemos los hispanohablantes son subtítulos, menús y textos en nuestro idioma.

Lo feo

Desierto. No encontré algo particularmente negativo como para colocar en esta sección.

Conclusión:

Tales of Arise es el mejor juego JRPG que he jugado en mucho tiempo y, por ende, un imprescindible para todos los fanáticos de este género. En un 2021 en el que no han abundado los lanzamientos excelentes, lo nuevo de Bandai Namco destaca con luz propia. No solo es un producto redondo a nivel jugable, sino que tiene una historia entretenida, graciosa y, por momentos, enternecedora. Sin duda, Tales of Arise rinde un digno homenaje a la saga en su 25 aniversario.