El remake de MediEvil se estrenó el pasado 25 de octubre, en exclusiva para PlayStation 4. | Fuente: PlayStation
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Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Los remakes, remasterizaciones y afines son motivo de polémica. Muchos lo ven como una manera ‘fácil’ (como si desarrollarlos fuera cosa sencilla) de sacar dinero de los usuarios apelando a la nostalgia, mientras que otros lo ven como la posibilidad de rejugar un clásico (o jugarlo por primera vez) con mejores gráficos. Yo estoy en este segundo grupo.

El más reciente lanzamiento en este rubro es MediEvil, remake de uno de los clásicos de la primera PlayStation, y regreso de uno de los personajes más queridos de la compañía: el carismático Sir Daniel Fortesque.

Jugué el original en PlayStation, pero no lo llegué a terminar. Hoy, veintiún años después de su estreno, puedo decir que la deuda está saldada.

Lo bueno

MediEvil cuenta la historia de redención de Sir Daniel Fortesque. Nuestro protagonista es considerado héroe del reino de Gallowmere tras derrotar al malvado hechicero Zarok. Sin embargo, la versión ‘oficial’ difiere mucho de lo que en realidad ocurrió. Resulta que Dan murió al inicio de la batalla, y prácticamente no influyó en la victoria de sus huestes. Fue el rey, amigo cercano de nuestro protagonista, quien lo encumbró como héroe y fue así como terminó siendo recordado.

Años después, Zarok regresa con sed de venganza, y para ello lanza un hechizo para resucitar a sus ejércitos y así conquistar Gallowmere. El embrujo, no obstante, también trae a la vida a Fortesque, quien tiene la oportunidad de, ahora sí de verdad, derrotar a Zarok.

La historia de MediEvil no es profunda ni intrincada, ni encontraremos giros argumentales o sorpresas mayúsculas. Pero es muy entretenida y llena de carisma. Sir Daniel Fortesque también destila ternura y personalidad, y uno termina empatizando con este torpe guerrero.

La evolución gráfica es más que evidente. El remake de MediEvil -a cargo de Other Ocean Emeryville- no es una proeza técnica, si lo comparamos con otros juegos en el mercado, pero las diferencias respecto al juego original son abrumadoras.

El diseño de niveles es una prueba de por qué MediEvil trascendió tanto en su época. El remake respeta los patrones del juego base, con una oferta variada y con una notable profundidad, pese a su aparente simpleza.

A nivel jugable, el remake es prácticamente una copia espejo del original (lo cual comentaré en la siguiente sección del análisis), pero Other Ocean Emeryville ha incluido algunas novedades, como la posibilidad de equipar dos armas (una principal y una secundaria) y realizar cambios entre ellas sin la necesidad de entrar al menú.

También se ha incluido una opción para que la cámara se ubique sobre nuestro hombro, aunque este cambio solo se aplica mientras mantenemos presionado el botón. Y ya que mencioné la cámara, en el remake esta se mueve con el análogo derecho, a diferencia del original, que era con los R2 y L2.

Además, se han implementado retos que -casi sobre el final- nos invitan a rejugar las misiones de la campaña, con el incentivo de desbloquear el juego original de 1998. Todo un acierto por parte del equipo desarrollador.

MediEvil es un reto interesante, ya que no hay checkpoints en las misiones. No tiene un nivel de dificultad extremo, pero el juego no perdona los errores, por lo que si caemos -así nos falte poco para el final- deberemos reiniciar toda la misión.

La banda sonora es otro de los puntos altos del remake de MediEvil. Las melodías de Andrew Barnabas y Paul Arnold -compositores de toda la saga- fueron regrabadas por la Orquesta Sinfónica de Praga, y el resultado es sobresaliente.

El remake de MediEvil viene con la opción de jugarlo en español latinoamericano, tanto textos como diálogos. El trabajo de los actores en nuestro idioma es bueno, pero de todos modos mi recomendación es jugarlo en la configuración original.

Lo malo

Como ya adelanté, la jugabilidad del remake de MediEvil es un calco del original, y esto es un arma de doble filo. Si bien es bueno tener de vuelta a Sir Daniel Fortesque, lo cierto es que este apartado ha envejecido mal.

No solo tenemos un control poco intuitivo y tosco, sino que es impreciso. La mayoría de los enfrentamientos se resuelve ‘masheando’ el botón de ataque, mientras que el uso del escudo es poco útil.

Los ataques a distancia son correctos, pero la mira es asistida. Hubiera sido ideal implementar un sistema en el que podamos apuntar y disparar. Sin embargo, como dije, Other Ocean Emeryville optó por dejar prácticamente inalterable la jugabilidad original.

En la misma tónica, las partes de plataformas son una tortura, por lo poco pulidas y por el control poco preciso. Particularmente, morí varias veces por dar un mal salto, y esto no era por mi falta de pericia con el control sino porque la respuesta del personaje a nuestras acciones no es la ideal.

La cámara es un problema por revisar, en especial cuando estamos en zonas cerradas: no se ubica adecuadamente y siempre nos encontramos con algún elemento que bloquea la visión.

Me topé con una cantidad inusual de glitches, y lamentablemente no eran anecdóticos ni graciosos. Personajes atascados, secuencias que no se desplegaban (como que se abra una puerta) para continuar la campaña o, lo peor, partidas congeladas, fueron algunos de los problemas que sufrí durante mi paso por Gallowmere.

Lo feo

En verdad, no encontré algo que realmente me incomode sobre el remake de MediEvil. Sin embargo, creo que hay un detalle que podemos comentar en esta sección.

MediEvil tuvo una secuela, en 2000, y hasta un remake para PlayStation Portable, llamado MediEvil: Resurrection (2005), pero Other Ocean Emeryville solo realizó el remake del juego original. Hubiera sido bienvenida una reedición de toda la saga, tal como se hizo con Crash Bandicoot o Spyro the Dragon, otros clásicos de la primera PlayStation.

Conclusión: Other Ocean Emeryville realizó un notable trabajo trayendo a la actualidad uno de los clásicos de la primera PlayStation, un juego con un carisma único que muchos recuerdan con cariño. El problema es que el remake es demasiado fiel al original, y este no ha envejecido bien en algunos apartados, como su jugabilidad. No es 100 % recomendable, salvo que seas fan de la saga, pero si lo encuentras con precio de descuento no lo pienses dos veces.