Elden Ring llegará al mercado en febrero del 2022. | Fuente: Bandai Namco
Más Consolas

Por: Fernando Chuquillanqui

Periodista, cinéfilo, coleccionista, gamer.

Antes que nada, debo dejar clara mi posición: sentí cierta decepción al ver el gameplay de Elden Ring, ya que considero que FromSoftware ya había revolucionado la fórmula de los soulsborne con Sekiro: Shadows Die Twice. Elden Ring me parecía, a priori, un regreso al pasado.

El pasado fin de semana tuve la posibilidad de probar el Closed Network Test (al que me referiré como ‘beta’, para no hacernos tanto lío) de Elden Ring, lo que me permitió confirmar algunos conceptos sobre la nueva obra de Hidetaka Miyazaki y George R. R. Martin.

La beta no cuenta nada de la historia detrás del juego, salvo algunas pinceladas que nos dan pistas sobre lo que será nuestra misión en las Tierras Intermedias.

Antes de comenzar, podremos elegir entre cinco clases de personaje (no hay un editor), los cuales tienen por defecto ciertas habilidades que los diferencian entre sí. Esto no quiere decir que esto quede estático durante el juego, ya que un soldado con habilidades de combate cuerpo a cuerpo puede aprender magias y viceversa.

Iniciamos la beta en una caverna que tiene un camino bifurcado: uno nos lleva a un tutorial en el que nos enseñan las distintas mecánicas del juego (los veteranos en Dark Souls las encontrarán muy familiares) y el otro nos lleva directamente a Limgrave, la primera región accesible.

A nivel jugable, confirmo mis sensaciones iniciales: Elden Ring es un sucesor espiritual de Dark Souls, algo que se ve evidenciado no solo en su gameplay, sino especialmente en muchos movimientos y mecánicas que indefectiblemente nos harán evocar a la antigua saga de Hidetaka Miyazaki.

Ojo, no es un copy/paste de los viejos videojuegos, ya que ha habido espacio para novedades jugables: primero, estamos en un mundo abierto amplísimo, con mucho por descubrir. Y, para cubrir estas largas distancias, ahora podemos invocar un caballo, el cual nos facilita mucho el desplazamiento. Además, tenemos un botón de salto (así como más resistencia a las caídas desde las alturas).

Hay, incluso, mecánicas heredadas de Sekiro, como el uso de los pastizales para ocultarnos y así poder acercarnos sin ser vistos a los enemigos y sorprenderlos. También hay un parry en que nos permite desviar el golpe del enemigo y desestabilizarlo: me recordó mucho al parry de Bloodborne; pero en Elden Ring lo sentí un poco más complicado de ejecutar.

La bendita dificultad

Como todo juego de Hidetaka Miyazaki, Elden Ring tiene un elevado nivel de dificultad. Y para muestra un botón: apenas llegué a Limgrave hay un enfrentamiento contra un caballero que debo haber repetido como 15 veces hasta que lo vencí. Y eso que no era un boss.

Ir adentrándome en el mapa me permitió entender que Elden Ring te incita a enfrascarte en estas peleas, pero no necesariamente sea lo más sabio. Habrá que saber elegir las batallas a disputar a fin de ir mejorando orgánicamente hasta tener la habilidad suficiente.

Eso sí, pese a lo que les cuento, no creo que Elden Ring vaya a ser más complicado que Sekiro. Primero, porque vuelven las invocaciones; con lo que podemos hacer más llevadera la experiencia. Además, aparte de los lugares de Gracia (que vienen a ser las hogueras), tenemos las efigies de Márika, desde donde podremos reaparecer si es que morimos en combate (o por meter la pata).

A nivel gráfico, puedo decir que quedé satisfecho. Pese a haber jugado la beta en mi veterana PlayStation 4, encontré un nivel más que aceptable tanto en diseño de personajes como en dibujado de escenarios, así la iluminación, muy lograda (algo que se luce especialmente porque hay ciclo de luz y día). Tal vez los tiempos de carga después de morir son un poquito elevados, pero a estas alturas de la generación, se lo podría llegar a perdonar a FromSoftware.

Reitero que hubiese preferido un videojuego con mecánicas más revolucionarias; que FromSoftware hubiese experimentado nuevos frentes, tal como lo hizo con Sekiro. Sin embargo, Elden Ring no deja de tener su atractivo. Prueba de ello es que terminé la beta con ganas de seguir jugando. Sin duda, será uno de los videojuegos que más esperaré el próximo año.